El fallecimiento de Eduardo Yocco modificó el calendario político de la Intendencia de Lavalleja.
El duelo de tres días decretado por el gobierno comunal obligó a postergar la elección del presidente de la Junta Departamental de Lavalleja (JDL).
La sesión en la que debían renovarse las autoridades del Legislativo departamental quedó para más adelante y, con ella, una definición que, en principio, parecía encaminada hacia un cambio.
Lavalleja será, cuando finalmente se concrete la elección, el último departamento del país en elegir sus autoridades legislativas.
Todo indica que el actual presidente, Mauro Álvarez, continuará en el cargo. La posibilidad de una renovación, impulsada por sectores cercanos al intendente Daniel Ximénez, no logró concretarse.
Los ediles no alcanzaron un acuerdo en torno a un nombre capaz de sustituir al único representante del Movimiento de Participación Popular (MPP) en la conducción de la Junta.
La permanencia de Álvarez no es únicamente la consecuencia de una votación que todavía no se produjo. También es el resultado de una negociación que no llegó a puerto. Los sectores que buscaban modificar la conducción de la Junta no consiguieron construir una alternativa común.
Y esa dificultad vuelve a poner sobre la mesa las diferencias que atraviesan al oficialismo departamental.
Cualquiera que se detenga a observar el movimiento político del Frente Amplio en Lavalleja puede advertir que la tensión de fondo tiene, cada vez más, dos protagonistas.
De un lado, la Vertiente Artiguista, liderada por Daniel Urquiola. Del otro, los sectores más cercanos al intendente Daniel Ximénez.
No se trata necesariamente de una ruptura.
Tampoco de una confrontación abierta.
Pero sí de una disputa por los espacios de poder, por el rumbo político de la administración y, sobre todo, por la capacidad de cada sector para influir en las decisiones del gobierno departamental.
La elección de la presidencia de la Junta fue apenas uno de los escenarios donde esa tensión quedó expuesta.
La falta de acuerdo para encontrar un sustituto de Álvarez dejó en evidencia que el oficialismo no funciona como un bloque homogéneo. Las distintas sensibilidades que conforman la coalición departamental de gobierno tienen intereses propios, dirigentes propios y, naturalmente, aspiraciones propias.
Y cuando la distribución del poder comienza a ser discutida, las diferencias que durante los primeros meses podían convivir bajo la superficie empiezan a hacerse visibles.
En ese contexto, hay al menos dos cargos que aparecen en la cuerda floja.
Un hombre y una mujer.
Ambos, según explicaron varias fuentes, han quedado posicionados en las cercanías de la Vertiente Artiguista. Esa proximidad política, en el actual escenario interno del gobierno departamental, parece haberlos convertido en piezas de una disputa que excede sus propias responsabilidades.
La eventual salida de ambos no está confirmada. Pero la posibilidad circula con insistencia en los ámbitos políticos del oficialismo.
Y el dato no es menor.
Porque la discusión ya no parece limitarse a quién ocupará la presidencia de la Junta Departamental. Lo que está en juego es algo más amplio: cómo se distribuirá el poder dentro del Frente Amplio de Lavalleja durante los próximos años.
Pablo Melgar
