Por Fernando O. Assunção
Arias ha señalado la diversidad de opiniones y conjeturas que, sobre el tipo gaucho, su origen y sus características, se han presentado, y el antagonismo existente entre las mismas. Si esto ha ocurrido con el hombre, no muy diversa ha sido la suerte de su nombre y ambos fenómenos están analógicamente interrelacionados.
Si al primero se le ha exaltado como a un héroe o se le ha condenado como a un criminal, su denominación, igualmente, ha recorrido, en el campo de la semántica, todas las sendas desde lo largamente despectivo a lo más virtuoso. Así, se ha dicho que gaucho equivale a ladrón, cuatrero y vagabundo, o que significa buen amigo, hombre generoso, valiente, guerrero.
Con tales cambios de temperatura en el campo de la historia, la sociología y la etnografía, y aún más en la lingüística desde el punto de vista de la semántica, es fácil suponer lo que se podría conjeturar en el terreno de la etimología, mucho más propicio, mucho más libre y más amplio para dejar correr libremente la imaginación y no poco la arbitrariedad en la construcción de una hipótesis.
Hemos hecho un largo estudio del problema, con el resultado doblemente significativo de haber podido, en el aspecto bibliográfico, recoger 52 ensayos etimológicos, entre hipótesis originales y variantes de las mismas, con una enorme pléyade de autores, y por otro lado arribar a la conclusión de que solo dos, nada más que dos, se conservan en pie frente a lo que consideramos análisis serio y bien orientado.
Una de ellas, en la cual no nos detendremos, es una de las más conocidas, pues es la que mereció la atención de un mayor número de autores, que hace derivar gaucho del vocablo “guacho” (huérfano, borde, ilegítimo), por metátesis vocálica en el diptongo: UA = AU, guacho = gaucho.
La otra, la que vamos a exponer y justificar brevemente, ha sido poco difundida y descartada sin profundizar en sus posibilidades. Fue insinuada por Paul Groussac, entrevistada tal vez por Ernesto Quesada, esbozada parcialmente por Costa Álvarez, pero señalada en verdad primero, con indudable perspicacia, por nuestro compatriota, el que fuera vate criollo de valía, el payador Juan Escayola (“Juan Torora”) -Revista “Cimarrón”, Año I, N.º 5, abril 25 de 1936, pág. 9-, y es la que señala que el vocablo existía en la lengua castellana, con sentido diverso del rioplatense, y que vale tanto como:
alabeado, desnivelado, el defecto de una superficie, gauche; vocablo tomado del francés “gauche”, con el mismo valor, usado en marina, arquitectura, carpintería, etc.
Escayola señala muy bien el defecto de las otras hipótesis: “Se han dedicado a buscar la etimología de la palabra en su sentido genuino y primitivo, cuando lo que debieran buscar es el motivo de su aplicación en otra acepción de sentido figurado”.
Agregamos: se prefirió inventar neologismos con tal de ignorar la lengua madre, como ha sucedido con tantos pretendidos americanismos de los indigenistas a la fuerza.
Esta parece ser la más lógica y razonable de las etimologías presentadas. El estudio histórico-documental, en especial del siglo XVIII -el siglo del gaucho-, nos permite afirmar que a este tipo europeo en regresión, fundamentalmente adaptado a una primitiva economía ganadera, se lo calificó sucesiva y simultáneamente, en el tiempo, de: vagabundo o vagamundo, changador, gauderio y gaucho.
Todos estos vocablos siguen una misma línea semántica; quizá la excepción sea changador, que es más bien calificativo que señala profesión u oficio.
Los otros -y el gauderio portugués es terminante- señalan su condición de errabundo, vividor, acostumbrado a servirse de lo ajeno para su provecho, cimarrón, apartado del orden, sin ley y sin Rey.
Son, pues, todos, adjetivos calificativos despectivos. Gaucho también lo es.
Diccionarios y vocabularios españoles nos permiten afirmar que su significado y aplicación en castellano, que corresponde totalmente con el francés gauche, natural y figurado, es la siguiente, de acuerdo con la sinonimia:
gaucho – el defecto de una superficie
gaucha – desviada = declivis
declivis – declive o declivio = declinación o decadencia (de una raza o clase social)
declive – desviación (moral) = desvío = extravío.
Desviarse = vagar = senderear = desencaminarse o perderse de la buena senda de la moral y las costumbres.
Con este último sentido figurado o familiar de desencaminado, perdido de la sociedad, vagabundo y montaraz, descarriado o desertado, es que se aplicó el vocablo al tipo social rioplatense.
¿Demasiado culto o demasiado técnico?
No, si se recuerda que el vocablo no es de uso popular, que es siempre despectivo, que nunca fue autocalificado ni aceptado por los propios hombres de campo y que fundamentalmente, al ser de uso en marina, bien pudo, como tantos otros, adoptarse de esa parla al lenguaje rioplatense.
Como ocurrió con tantas otras palabras y ha sido estudiado por diversos autores, fue grande la influencia del habla de marina en nuestros vocabularios rurales.
Por otra parte, es raro de extrañar, sabiendo cuántos desertores de la marina formaron entre la naciente clase gaucha, con la indignación, rebeldía y desesperación de sus capitanes y de las autoridades coloniales que bien pudieron entonces aplicarles el calificativo.
Si esto no bastara, recordemos que por la época de la aparición del vocablo escrito en el Plata, o sea la segunda mitad del siglo XVIII, andaban por nuestra Banda Oriental, que es donde aparecen primero, diversos ingenieros de obras y demarcadores de límites -que también eran ingenieros o marinos-, así como maestros carpinteros para las obras de fortificación y construcción de nuevos pueblos, agrimensores, etcétera; que bien pudieron aplicar el vocablo a aquellos vagabundos de campo, a los que tan bien les cabe el adjetivo.
Esta es, a nuestro leal saber y entender, en total acuerdo con los hechos históricos y el valor semántico, hasta tanto no se demuestre lo contrario, la de mayor valor y probabilidad entre las hipótesis etimológicas de gaucho.
Arribamos a las conclusiones precedentes que, como indicamos en el subtítulo, son síntesis de un amplio trabajo sobre el tema: “Gaucho, el tipo social y sus denominaciones”, basado en nuestras minuciosas investigaciones en los archivos de nuestro país y la Argentina, que esperamos confirmen plenamente con indagaciones ya iniciadas en España en los repositorios documentales de marina, arquitectura, etc.
La explicación de que el vocablo haya desaparecido con su valor primitivo, conservando el uso rioplatense algo alterado, de los diccionarios y vocabularios españoles modernos, es muy simple: se le acusó de una tremenda herejía o vicio de nacimiento: galicismo, de ahí su expulsión con ese significado antiguo, primero del Diccionario de la lengua y sucesivamente de los demás.
Por otra parte, la variación de su uso en el Río de la Plata durante el siglo XIX y, en especial, por influencia de la literatura gauchesca en el presente, hizo que su valor primitivo acabara por perderse de vista y velara aún más el ya lejano horizonte de su verdadero origen y significado.
(Reproducciones J. M. Blanes: “Dos caminos” y “Escena campera”. Col. O. Assungao).
Publicado en diario “El Día”
