El primer monumento ecuestre erigido en el país fue el que luce, desde el 12 de octubre de 1902, en nuestra Plaza Libertad, en honor al Gral. Juan Antonio Lavalleja.
Pedro Lapeyre, siendo presidente de la Junta Económico Administrativa de Minas, en 1899, propuso se erigiera en la plaza principal de la ciudad una estatua ecuestre que perpetuara la imagen y gloria del Héroe de la Cruzada Libertadora, nacido en esta comarca.
El 18 de junio de 1900 se firmó el contrato, ante el escribano José A. Mattos, por la suma de $ 12.000, con el joven escultor (26 años de edad) Juan Manuel Ferrari, para la ejecución de la obra.
Paralelamente la Junta Económico Administrativa acordó la demolición de la estatua de la Libertad, para que en su lugar fuera emplazada la nueva escultura, y el día 25 de agosto (cuando se cumplía el 75° aniversario de la declaratoria de la Independencia), se colocó la piedra fundamental para la estatua.
Cumplidas todas las instancias y etapas del proyecto, el 23 de agosto de 1902 fue fundida en bronce la obra escultórica de Ferrari, en el taller Conssentino de Montevideo.
Y finalmente llegó el día 12 de octubre -año 1902- en que se cumplían 77 años de la Batalla de Sarandí. Ese día fue el fijado para el acto inaugural del monumento.
El historiador minuano Aníbal Barrios Pintos nos cuenta en su “Minas, hitos de su historia” que “a los festejos vinieron desde Montevideo dos trenes expresos. El primero con catorce vagones transportando unos 1.500 pasajeros. En el otro la comitiva oficial, las bandas de la Escuela de Artes y Oficios y de los Talleres de Don Bosco, y numerosas familias. En total unos 2.200 visitantes. Muy visitada fue la casa de Lavalleja”.
La ceremonia tuvo inicio con la alocución de Juan Zeballos y Maguna que era el secretario de la Comisión de Monumento. Después, 18 niñas vestidas de blanco, llevando bandas tricolores, y 15 varones bajo la dirección de Micaela Mendivil, entonaron el Himno a Lavalleja, con música del maestro Errante y versos de Zorrilla de San Martín y Montero Bustamante, acompañando al piano Querubina Ladereche.
Tres niñas colocaron en el pedestal del monumento tres coronas de flores. María Únzaga representando a la Patria, Marcela Albistur representó la Concordia y Cecilia Moreno fue la Libertad.
Luego soltaron al aire palomas blancas adornadas con cintas que llevaban inscripciones alusivas. Al unísono repicaban las campanas de la Iglesia y el jefe Político comandante Estanislao Mendoza y Durán y el presidente de la Comisión, Horacio Albistur, descubrieron el monumento.
Luego vino el esperado y elocuente discurso del Dr. Juan Zorrila de San Martín. Una oración por mucho tiempo recordada por su excelente calidad.
Cuando actuaban las Bandas Musicales de Talleres de don Bosco y Escuela de Artes y Oficios interpretando el Himno a Lavalleja, de autoría de la joven María Galli, comenzó a llover y, tal como estaba previsto, los actos continuaron en el Teatro Unión. Allí fue recitado “Aquel de Sarandí” de Raúl Montero Bustamante; se entregó una medalla conmemorativa y diploma al felicitado escultor Ferrari; el Dr. Sienra Carranza pronunció el discurso que había estado previsto para hacerlo al pie del monumento y a pedido de amigos y el público el Dr. Zorrilla de San Martín recitó “La Leyenda Patria”.
Finalizadas las festividades en Minas una delegación encabezada por Zorrilla e integrada por el escultor Ferrari, Horacio Albistur, Sienra y Carranza, Montero Bustamante, el senador Canfield y la señorita Galli, visitaron en Montevideo a doña Ana Lavalleja de Landivar, la hija sobreviviente de Juan Antonio Lavalleja que por su condición de anciana no pudo asistir a los actos en la Plaza de Minas.
Por su parte doña Ana les recibió rodeada de familiares de los patriotas que acompañaron a Lavalleja en el desembarco de La Agraciada, dando lugar también a un encuentro de evocaciones y homenajes.
Oribe Pereira Parada
