Por Yandira Castro
Minas vuelve a destacarse a nivel internacional de la mano del talento de sus jóvenes. Leandro Sandoval, un estudiante minuano de 15 años, fue distinguido con el primer premio en el prestigioso certamen “Games for Change Student Challenge”, una competencia que reconoce proyectos de videojuegos con impacto social y educativo.
APROVECHAR LOS ALIMENTOS
Sandoval, quien cursa el programa TRAMA de la UTEC Este y es estudiante del Liceo Nº 3 “Dolores ‘Lolita’ Rubial” de Minas, se quedó con el primer lugar en la categoría Outgrow Hunger (Desafiar el Hambre) de la división junior gracias a su proyecto “Robo-food”, un videojuego interactivo que invita a reflexionar sobre el aprovechamiento de los residuos alimentarios.
Durante la ceremonia internacional de premiación, Darko Petrovic, representante del Programa Mundial de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), elogió el trabajo del joven minuano al anunciarlo como ganador.
EL ROBOT RECOLECTA
En “Robo-food”, el jugador controla un robot encargado de recolectar distintos desechos de alimentos para transformarlos en nuevos recursos útiles. La propuesta busca demostrar que aquello que muchas veces termina en la basura puede tener una segunda oportunidad.
Como ejemplo, el propio Leandro Sandoval explicó que “una triste, fea y solitaria feta de pan se puede convertir en harina” y utilizarse para elaborar nuevos alimentos.
CAMINO QUE COMENZÓ EN UTEC MINAS
La participación del estudiante serrano en el certamen internacional tuvo su origen en febrero de este año, cuando integró el “Game Jam” organizado por la UTEC en su sede de Minas.
Allí, estudiantes del programa TRAMA trabajaron junto a docentes de las carreras del Departamento de Alimentos y del propio programa para desarrollar propuestas que combinaran tecnología, creatividad y problemáticas sociales.
“Me quise anotar porque cuando sea grande quiero ser profesor de programación. Estoy interesado en la creación de videojuegos. He tenido ideas que después me gustaría expresar al público”, contó Leandro Sandoval sobre sus motivaciones.
El joven señaló que más allá de la posibilidad de obtener un reconocimiento, el desafío representaba una oportunidad para aprender a trabajar en equipo y desarrollar nuevas habilidades.
VIDEOJUEGOS PARA TRANSFORMAR REALIDADES
Para Ezequiel Alemán, director de UTEC del Este -cuya sede está en Minas-, este tipo de iniciativas trascienden el aprendizaje técnico.
“Los espacios de creación de videojuegos no son solamente ejercicios de desarrollo de software; también se convierten en oportunidades para explorar, dialogar e incluso jugar con los desafíos que enfrentan nuestras comunidades”, afirmó.
Alemán explicó que durante el proceso muchos estudiantes comprendieron que el problema del hambre no se resuelve únicamente con recursos económicos o acciones solidarias, sino también mediante prácticas vinculadas a la sostenibilidad alimentaria y el aprovechamiento responsable de los alimentos.
Según destacó, el diseño de videojuegos sobre problemáticas complejas fortalece el pensamiento crítico, fomenta la empatía y permite a los jóvenes comprender mejor los desafíos sociales mientras desarrollan soluciones creativas.
ORGULLO
El reconocimiento obtenido por Leandro Sandoval no solo representa un importante logro personal, sino también un motivo de orgullo para Minas y para la educación pública uruguaya, demostrando que el talento, la innovación y el compromiso social pueden abrirse camino desde el interior del país hacia los escenarios internacionales.
