Por Natalia Gorgoroso
En su reciente recorrida, el Prof. Julián Mazzoni, integrante del Consejo Directivo Central (CODICEN) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) electo por los docentes, fue entrevistado por SERRANO para abordar los temas más urgentes de la agenda educativa nacional. Desde la histórica demanda presupuestal hasta los desafíos tecnológicos que enfrentan las aulas hoy en día, Mazzoni dejó clara su postura y la de la representación docente.
EL 6% LO RECOMIENDA LA UNESCO
SERRANO: Usted ha señalado que el presupuesto actual nos aleja de la meta del 6% del PBI para la educación de cara al 2029. Teniendo en cuenta el escenario político actual, ¿qué margen real ve para que las próximas rendiciones de cuentas corrijan este rumbo? ¿O ya da por perdido el objetivo del quinquenio?
Julián Mazzoni: Nunca se da por perdido el objetivo del quinquenio. El proyecto de presupuesto que hizo el Consejo Directivo Central va en ese sentido. Lo único que, cuando se fue al Parlamento, fueron muy magros los recursos que vinieron para la educación. De cualquier manera, ahora tenemos una instancia de Rendición de Cuentas. El martes pasado recibimos las propuestas que nos hacen cada uno de los subsistemas (Primaria, UTU, Secundaria y Formación en Educación), más el propio presupuesto del CODICEN. Es una cifra importante y nosotros vamos a tratar de pelear por eso. Es decir, se trata de convencer al sistema político de que esta es una necesidad impostergable. Porque si se dice que se prioriza la infancia y la adolescencia, debería, entre otras cosas, respaldarse un presupuesto de la educación adecuado. Por lo tanto, yo diría que es difícil, el panorama político no es bueno, pero nunca vamos a bajar los brazos en el reclamo de llegar a ese volumen. No es un capricho de nadie, sino una recomendación que la UNESCO hace a los países del mundo. Por lo tanto, no se puede tildar de un reclamo corporativo de docentes. Es la necesidad que el país tiene para desarrollar su educación pública.
CELULARES EN EL AULA
S.: El CODICEN coincide en no prohibir los celulares y apostar a acuerdos pedagógicos en el aula. ¿Qué opina de este tema?
J.M.: Sí, es así. En realidad yo he visto diferentes experiencias. En algunos lados, por ejemplo, a la entrada del salón hay un lugar para dejar los celulares. Pero esto no implica prohibirlos del todo, porque muchas veces los docentes necesitan celulares para utilizar aplicaciones que tienen que ver con lo que se está estudiando, y en ese caso está bien que los tengan. El problema es cuando eso se descontrola y hace perder la atención de los estudiantes. Esto se da más bien en la educación media, pero creo que la regulación es lo apropiado. Hay gente que piensa que hay que hacer una prohibición total, pero estoy seguro de que muchas familias no comparten eso. Recibimos un informe elaborado por Ceibal con diferentes experiencias. Hay algún liceo que tiene prohibición total y les ha servido, pero también hay otros casos, haciendo la recorrida lo encontramos. La prohibición no creo que sea lo adecuado. Los acuerdos pedagógicos entre la institución y los alumnos son el camino correcto.
S.: Vinculado a esto, el debate tecnológico hoy va mucho más allá de las pantallas móviles.
J.M.: Exacto. El problema de la tecnología aplicada a la educación no se puede reducir a si celulares sí o no. Es mucho más complejo. Ya hay docentes que están utilizando inteligencia artificial (IA) para programar sus clases e inclusive para corregir. Y esto sí es más complicado, porque la inteligencia artificial está en manos de grandes transnacionales. El propio Papa León XIV ha señalado el peligro que implica la concentración de poder y de datos que esas empresas tienen, y que no las están utilizando para el bien de la humanidad, sino para hacer su propio negocio, muchas veces vinculado a la guerra. Cuando hablamos de la tecnología dedicada a la educación pública, tenemos que tener en cuenta estas cosas. En Uruguay está Ceibal, pero Ceibal ya tiene vínculos con esas empresas porque, evidentemente, nosotros no podemos desarrollar solos nuestra propia inteligencia artificial. Yo creo que habría que pensar si América Latina no lo puede hacer; que Brasil, Argentina, Uruguay y el conjunto de los países latinoamericanos encuentren su propia regulación para los usos que nosotros necesitamos.
MEDIDAS INSUFICIENTES
S.: ¿Cómo está la relación interna dentro del CODICEN? ¿Siente que las posturas de los consejeros electos por los docentes son escuchadas y tomadas en cuenta para modificar proyectos, o prima lo político?
J.M.: En algunas cosas nosotros veníamos enfrentando la Transformación Educativa sin éxito, porque en el período anterior ya estaba absolutamente decidida. En la actualidad, se han tomado algunas medidas que, a mi juicio, son absolutamente insuficientes. En estos días estamos reuniendo una comisión que está discutiendo las modificaciones del Marco Curricular Nacional, así que hay elementos que permiten pensar que los puntos de vista de los docentes van a ser un poco más tenidos en cuenta, pero no con la profundidad que uno hubiera deseado. Nosotros insistimos mucho en profundizar la autonomía, y la autonomía implica, entre otras cosas, autonomía del Poder Ejecutivo. Como se eligen los miembros del CODICEN que no son electos por los docentes, los tres integrantes que define el Poder Ejecutivo con venia del Senado, tienen una dependencia muy cercana al Poder Ejecutivo, y yo no creo que esto sea bueno.
QUE LA POBLACIÓN SE EXPRESE
S.: Aparte de estas discusiones de fondo, actualmente se encuentran realizando una intensa recorrida.
J.M.: Sí, recorriendo el país y, cuando decimos el país no es solo el interior, que lo podemos planificar mejor por las localidades, sino también Montevideo. Recorremos todo y tratamos de estar en contacto con la realidad, visitando los centros educativos. Pero el objetivo de fondo que tiene esta recorrida es estimular la participación en el Congreso Nacional de Educación. Hoy (por ayer) tenemos una reunión en el local de AUTE, convocada por la Intersindical, en la cual se invita a toda la población a participar, justamente para pedir que no dejen pasar la oportunidad. El Congreso es una herramienta para definir qué es lo que piensa la ciudadanía, el pueblo, sobre la educación, para que después las autoridades puedan tomar medidas adecuadas. Sé que van a pasar cosas, como que el 6% va a estar sobre la mesa, y traducirlas políticamente luego es bastante complejo, pero esto no debe desanimar a la población a expresarse cada vez que tiene la oportunidad, porque por suerte vivimos en un país donde hay libertad de expresión.
