Crónicas de hace tiempo
El 13 de febrero de 1829 las tropas luso-brasileñas que desde 1820 habían dominado la Provincia Oriental -al extremo de hasta haberle cambiado de nombre por Provincia Cisplatina-, habían comenzado su retirada definitiva de esta margen del Río de la Plata. La población lo vivía esperanzada en una nueva vida de libertad e independencia.
Ese día recalaba en el puerto de Montevideo el flamante vapor inglés “Chichester”, a cuyo bordo venía el General José de San Martín (1778-1850). La ciudad se vistió de fiesta para recibir a este Prócer de la Independencia Americana. Le precedían las glorias de Maipo, Chacabuco y San Lorenzo, entre otras.
SAN MARTÍN EN MONTEVIDEO
La bienvenida al general que se alojaría en Montevideo por un tiempo, le fue dada por el Gobernador Provisorio, Gral. José Rondeau y un selectísimo grupo de orientales destacados, como los generales Juan Antonio Lavalleja, Fructuoso Rivera y Eugenio Garzón, además de don Gabriel Antonio Pereira y el canónigo Pedro P. Vidal.
Por otra parte, se había dispuesto que el Capitán Hermenegildo De la Fuente estuviera a las órdenes del distinguido huésped. Todos ellos y otros ciudadanos, se desvivieron en atenciones.
Ya se le singularizaba como “el Héroe de los Andes”, en referencia a su exitosa campaña en esas latitudes. La admiración y reconocimiento para con él se transformaban en muestras de auténtica amistad de los orientales que San Martín retribuyó elocuentemente.
El General San Martín vivía intensamente los aconteceres de su patria y con el paso del tiempo se sintió amargado y desilusionado por el giro político que tomaban las cosas en la otra orilla del Plata. Fue así como en abril resolvió tomar distancia y volver a Europa.
Rondeau, impuesto de esta resolución personal de San Martín y que había presentado solicitud de pasaporte ante el Ministerio de la Guerra, dispuso: “No pongan el menor impedimento”.
Don Frutos Rivera, enterado del inminente alejamiento, le escribió el 15 de abril expresando: “Con motivo de su regreso a Europa; en cualquier destino, tenga presente mi nombre, mi amistad y mi posición cuando ésta pueda serle útil”.
El 17 de abril San Martín escribe en tono de despedida a don Gabriel A. Pereira: “Como usted sabe tengo concertada mi salida para Falmouth y al irme de este suelo debo expresarle el sentimiento que me embarga, dejando esta ciudad que tanto quiero. Permítame le tribute infinitas gracias por sus atenciones”.
El coronel Pablo Zufriategui, otro héroe de nuestras gestas libertarias, fue quien despidió a San Martín en el puerto de Montevideo, en su calidad de comandante de Marina.
“ESTOY LEJOS DE FELICITARLO…”
Radicado en Bruselas, le llega a San Martín la noticia de la elección presidencial del Gral. Fructuoso Rivera. Con fecha 7 de febrero de 1831 saluda al novel presidente en estos términos: “Por los papeles públicos he visto su nombramiento a la Presidencia de esa Banda; yo estoy lejos de felicitarlo por ese alto cargo, porque la experiencia me ha enseñado que los cargos públicos, y sobre todo el que usted obtiene, no proporcionan otra cosa que amarguras y sinsabores”.
Continúa la carta: “El puesto que usted, señor General, ha ocupado es una recompensa y un honor a la vez dispensados hacia un hombre que como usted tantos servicios le debe la Patria… Deseo, señor General, que usted sea muy feliz y que el acierto lo acompañe en su gobierno”.
Oribe Pereira Parada
