Comparación entre el presupuesto aprobado en 2021 y el que fue presentado a la Junta
Por Natalia Gorgoroso
Un análisis comparativo entre el presupuesto vigente (2021-2026) y el proyecto presentado por la actual administración comunal (2026-2030) a la Junta revela un posible giro en la estructura de poder de la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL).
De prosperar la iniciativa, se expandirá la planta política con nuevos cargos de confianza para los municipios, se jerarquizarían áreas clave como la Prosecretaría y Gestión Humana, y se elevarían nominalmente los salarios de la cúpula.
Mientras que el presupuesto de Mario García (vigente desde 2021) se centró en la contención del gasto y la creación de áreas específicas como la Dirección de Medio Ambiente, la propuesta de Daniel Ximénez (en estudio por la Junta Departamental este 2026) apuesta a una reforma estructural más amplia, creando nuevas direcciones y aumentando la estructura política territorial.
LA CÚPULA: SUELDOS Y JERARQUÍAS
Si la Junta Departamental, luego de su estudio pormenorizado, aprueba el proyecto del Ejecutivo, uno de los puntos más sensibles sería la actualización de la remuneración de las máximas autoridades. Al comparar los valores nominales de inicio de cada período, se observaría un salto cuantitativo.
El Intendente:
– Mario García (2021): $215.166 – Este valor fue histórico en su momento. Es importante destacar que los $ 215.166 con los que inició Mario García en 2021 ya representaban un hito. Esta cifra fue producto de una adecuación votada al cierre del mandato de Adriana Peña (dos períodos entre 2010-2020) para equiparar el sueldo del jefe comunal, que históricamente venía rezagado, a valores similares a los de un diputado.
Se estima que Peña finalizó su gestión con una retribución nominal que rondaba los $ 175.000, por lo que el inicio de la gestión García ya partía de una base corregida al alza para dignificar la función, base sobre la cual ahora se proyectaría el nuevo aumento de Ximénez.
– Daniel Ximénez (2026): se fijaría en $ 314.927 – El sueldo base del jefe comunal aumentaría nominalmente cerca de $100.000, estableciendo un nuevo piso salarial.
El Secretario General:
En 2021: se fijó en $ 200.000. En 2026: se proyecta en $ 292.729, ampliando la brecha salarial respecto a los directores.
CARGOS DE CONFIANZA (ESCALAFÓN Q)
Aquí radicaría una de las diferencias más notables. Mientras el gobierno anterior mantuvo una estructura más tradicional, la nueva administración aumentaría la cantidad de cargos de confianza, principalmente para dotar de estructura política a los municipios.
Cantidad de Cargos Q:
– Gobierno Anterior (2021): contaba con 26 cargos de confianza en total.
– Gobierno Actual (Proyecto 2026): la estructura pasaría a tener 32 cargos de confianza.
El cambio está en que se crearían 7 cargos nuevos de “Secretario de Municipio” (Q18), con un sueldo propuesto de $ 73.103 cada uno. Esto sería inédito, ya que institucionalizaría una figura política remunerada dentro de cada municipio.
Nuevos cargos propuestos:
– Prosecretario General (Nuevo Q17): se crearía esta figura con rango de Dirección General y un salario de $ 271.077. Absorbería competencias de la antigua Dirección de Promoción.
– Director General de Gestión Humana (Nuevo Q19): se elevaría el estatus del área de personal a Dirección General, con un sueldo sugerido de $ 174.597.
MUNICIPIOS
El presupuesto 2026 oficializaría la expansión territorial política y económica.
– En 2021: figuraban 4 alcaldes presupuestados.
– En 2026: aparecen presupuestados 6 alcaldes, sumándose naturalmente las localidades de Pirarajá y Zapicán, cuyos municipios fueron creados en los últimos años y los ciudadanos de ambos eligieron por primera vez sus autoridades en mayo de 2025.
Sueldos:
– El alcalde de Varela pasaría de los $136.749 (base 2021) a unos $ 200.153 (base 2026).
– Los demás alcaldes se ubicarían en el entorno de los $ 183.005.
El justificativo de la diferencia en el sueldo de los alcaldes radica en un motivo técnico según la categoría del Municipio basada en su tamaño poblacional, lo cual se traduce en un grado diferente en la planilla de sueldos.
ÁREAS PRIORITARIAS VS. RELEGADAS
La comparación de los organigramas muestra un cambio de enfoque político en la asignación de recursos.
Áreas que ganarían peso:
– Innovación y Modernización dependería de la nueva Prosecretaría General, jerarquizando la temática.
– Seguridad y Convivencia: lo que antes era solo Tránsito, se convertiría en la “Dirección General de Tránsito, Seguridad y Convivencia Departamental”. Se crearía un cargo de confianza específico para “Encargado de Convivencia”.
– Gestión Humana: dejaría de ser una oficina administrativa para transformarse en una Dirección General.
– Áreas que se transformarían:
– Desarrollo Organizacional: creada en 2021, esta área sería eliminada explícitamente como tal en el nuevo texto, siendo absorbida por Gestión Humana.
– Promoción y Desarrollo: perdería su estatus eliminando su autonomía para fusionarse en un área de Desarrollo Económico.
FUNCIONARIOS
El proyecto de Presupuesto Quinquenal de Ximénez intenta diferenciarse de la política de “contención de vacantes” del período anterior. Cuando un funcionario se jubilaba, renunciaba o fallecía, la Intendencia decidía no contratar a nadie nuevo para ocupar ese lugar. Ese puesto (vacante) quedaba vacío o se eliminaba del organigrama.
– Carrera Funcional: el presupuesto propondría romper con la inercia administrativa de años anteriores y el estancamiento del escalafón. Mientras que la gestión de García se caracterizó por una política de congelamiento de vacantes, lo que en la práctica bloqueaba los ascensos naturales y fomentaba el uso de compensaciones discrecionales para cubrir responsabilidades superiores, el nuevo texto busca institucionalizar el mérito como motor de movilidad. La elevación del área de Personal al rango de Dirección General de Gestión Humana no sería un cambio “cosmético”, sino la herramienta ejecutiva para implementar un sistema donde el funcionario dejaría de depender de la voluntad política para progresar.
Se instrumentarían calificaciones objetivas y concursos de ascenso obligatorios, buscando erradicar la cultura del “favor” para sustituirla por una estructura dinámica donde la capacitación y el desempeño real sean las únicas llaves para mejorar el salario y la jerarquía dentro de la administración
– Zafrales: el proyecto marca un punto de inflexión para los trabajadores zafrales, buscando erradicar la precariedad laboral y la discrecionalidad política que caracterizaron períodos anteriores. A diferencia de la gestión pasada de García, donde la continuidad dependía de la renovación mensual del contrato, el nuevo articulado facultaría al intendente a regularizar como contratados permanentes a aquellos “zafrales” con más de dos años de antigüedad y evaluaciones satisfactorias. Asimismo, se normativizaría el ingreso por sorteo y concurso para las futuras vacantes, intentando sustituir el histórico “ingreso a dedo” por un sistema de acceso transparente y estabilidad funcionarial.
