El cine nació oficialmente el 28 de diciembre de 1895 en París, cuando los hermanos Lumière realizaron la primera proyección pública de su cinematógrafo, en el Salón Indio del Gran Café del Boulevard, que en realidad era un pequeño café de pocos metros cuadrados. Los hermanos Lumiere seleccionaron este lugar ya que, según ellos, si el público era relativamente mínimo y la proyección era un fracaso, esta pasaría desapercibida.
La primera proyección fue un éxito y marcó el nacimiento oficial del cine como se conoce hoy en día. Esa noche, por solo un franco, cualquier persona interesada pudo asistir a la primera proyección cinematográfica de la historia.
Llega el cine a Minas
A poco menos de cuatro años de la presentación parisina se ofreció la primera exhibición cinematográfica en Minas. Fue el 4 de octubre de 1899, en el Teatro Unión. Se trató de escenas variadas en sus temáticas, diferentes en su origen y carentes de sonido. Era conocido como “cine mudo”, complementado con los acordes armoniosos de un piano que acompañaba la proyección.
En esta primera exhibición se destacaron las escenas referidas a una visita que el por entonces notorio político francés Felix Faure había realizado a Rusia. Era atracción porque meses antes a esta proyección Faure había tenido notoriedad por su muerte en circunstancias muy comentadas, a consecuencia de una aventura amorosa y escandalosa con su amante.
Al día siguiente de esta primera exhibición el periódico local “El Clamor Público” refiriéndose a la llegada del cine a Minas, lo señaló como “un ameno recreo” y agregó una exhortación a concurrir “a quienes no han visto aún las admirables curiosidades que irradia el cinematógrafo”.
Las películas con sonidos
Previo a la llegada a Minas del cine sonoro se proyectaron películas llamadas “filme sonorizado”, que eran películas con música adaptada. La función más comentada en Minas fue la cinta llamada “Alta Traición”, protagonizada por el actor alemán de origen suizo Emil Jannings y el estadounidense Lewis Stone.
El cine sonoro fue inaugurado en el mismo teatro, llamado entonces Escudero, también un 4 de octubre, pero de 1930. En esa oportunidad fue la proyección de la película “El cantor de Jazz” protagonizado por el cantante, comediante, actor y artista Al Jolson.

Dos días antes la película se había exhibido con carácter privado, junto con otra titulada “El Arca de Noé”.
Por su parte en el Cine Doré, el 22 de enero de 1931, se exhibió por primera vez una película sonora. Su título “Sombras Blancas en los mares del Sur”. Se trató de una película estadounidense de aventuras románticas. Fue producida por Cosmopolitan Productions, en asociación con Metro-Goldwyn-Mayer , quien distribuyó la película. Esta es importante históricamente por ser la primera película sonora de MGM y ganó un premio de la Academia a la Mejor Fotografía.

En período previo a la presentación de películas sonoras en el Doré, la empresa había contratado desde julio de 1924 una orquesta para amenizar sus espectáculos. Posiblemente fuera un grupo musical integrado por conocidos vecinos minuanos. Ellos son, Almandoz, Douat, De los Santos y Ferreira. “Porque aunque las películas fueran mudas –anotan los hermanos López Farinasso en publicación evocativa a los 100 añosa del Cine Doré– el cine no era un lugar silencioso, porque un pianista las acompañaba adecuando su ejecución según las escenas: música romántica en las escenas de amor, estridente en las de peleas o persecuciones, de suspenso, agitada, calma, alegre o triste, etc. El acompañamiento musical también podía estar a cargo de una orquesta, y el número de músicos era un índice de la calidad de la sala”.
“Pancho” Escudero empresario del “biógrafo”
Francisco Escudero fue por más de cuatro décadas empresario de espectáculos en Minas. La historia del cine y el teatro en esta ciudad le tiene como referente capital, por cuanto demostró espíritu emprendedor, tenacidad, habilidad para los negocios e ingenio.
Regenteó el legendario Teatro Lavalleja. Allí, además de espectáculos teatrales, ofreció cine, jornadas de boxeo, memorables bailes, etc. Fue un adelantado para la época en la promoción de los espectáculos: impresión de programas y afiches que se confeccionaban en una imprenta que funcionaba en sala auxiliar del teatro; colocación de carteles tipo pizarras en diferentes calles, comercios y plazas; propaganda rodante en la vía pública mediante un parlante en el que él mismo, con su voz, hacía los anuncios; cartelería luminosa colocada en la fachada del teatro, entre otros recursos ingeniosos para esos tiempos.
Dotado de una gran capacidad de trabajo y organización no descuidaba detalles para el confort de los espectáculos, al extremo que adquirió un aparato de origen norteamericano que ayudaba a mantener en sala una temperatura confortable. Se le llamaba comúnmente “Cole Aire”, aunque en realidad era una máquina de marca Whestinghouse identificada como “Cool Air” (aire frío).
Francisco Escudero también tuvo su impronta en el recordado “Teatro Escudero”, que luego se llamaría “Cine 18 de Julio”, ubicado en la calle del mismo nombre y hoy le conocemos como “Sueños Discoteque”.
En definitiva, fue un protagonista del Minas de la primera mitad del siglo XX, incursionando y fomentando el “biógrafo”, como se le llamaba por aquellos tiempos al “Séptimo Arte”, denominación histórica y cultural que se le otorga al cine o la cinematografía.
Oribe Pereira Parada
