Desde hace un año y medio, Llanura del Sur S.A., empresa responsable de Agua Virgen de las Ánimas, espera las rehabilitaciones necesarias para volver a poner en funcionamiento una planta industrial ubicada en Minas. El agua proviene del Cerro Arequita, uno de los símbolos naturales de Lavalleja.
Durante todo este tiempo la planta no tuvo modificaciones estructurales ni incorporó productos nuevos. Se trata de la misma instalación y del mismo tipo de producto, que hoy no puede llegar al mercado.
La empresa presentó toda la documentación exigida por el Ministerio de Salud Pública y levantó cada una de las observaciones que surgieron en las inspecciones. Aun así, siguen pendientes los registros de productos ante el MSP y ante el Registro Único Nacional de Alimentos, Empresas y Vehículos (RUNAEV). Sin esos registros no se puede comercializar una sola botella.
El calendario no espera La demora ya tiene consecuencias concretas. En la industria de las bebidas, la zafra arranca con fuerza en noviembre. En ese momento hoteles, restaurantes y distribuidores cierran sus contratos para toda la temporada. Quien no llega a esa ventana queda afuera hasta el año siguiente. A eso se suma la cadena de abastecimiento. El principal proveedor de botellas de Agua Virgen exige una orden de compra de volumen importante con al menos 45 días de anticipación para producir. Si la orden se hiciera hoy, el envase recién estaría disponible hacia mediados de noviembre, justo cuando se cierran los contratos. La empresa queda así ante un dilema sin salida razonable.
Si compra sin tener los permisos, arriesga una inversión importante sin saber cuándo podrá vender. Si espera los permisos, pierde la temporada. Los tiempos del Estado no son los de la industria. Este caso muestra un problema que va más allá de nuestra empresa. Los tiempos del Estado no son los mismos que los de la industria.
Un expediente puede esperar meses sin consecuencias para quien lo tramita, pero para quien produce, cada mes de demora significa costos fijos que corren, proveedores que no esperan y clientes que contratan a otro.
Ese desfasaje genera perturbaciones que obstruyen el desarrollo y, en muchos casos, la propia subsistencia de la producción nacional. Controlar es necesario e indiscutible. Pero un control que llega tarde también tiene un costo, y lo paga el que invierte y trabaja en el país. Lo que está en juego para Minas Agua Virgen es un proyecto pensado desde Lavalleja y para posicionar a Lavalleja.
Aspiramos a que Minas sea reconocida como la Capital de la Naturaleza Prodigiosa, y un producto premium con origen en el Cerro Arequita puede ser una carta de presentación del departamento en los mercados más exigentes del país, empezando por el circuito turístico de Punta del Este. Cada temporada perdida es una temporada en la que ese valor no se genera en Minas: ni actividad para la planta, ni trabajo, ni visibilidad para el departamento. Un pedido concreto No reclamamos excepciones ni atajos. Pedimos que los trámites pendientes se resuelvan en plazos compatibles con la realidad de una empresa que ya cumplió con lo que se le pidió.
Hacemos un llamado a las autoridades del Ministerio de Salud Pública y a la Intendencia de Lavalleja para que prioricen la conclusión de estos registros antes del inicio de la temporada. Todavía estamos a tiempo, pero por muy poco.
Leandro Diano
