El acuerdo incluye retiros incentivados, un régimen de prejubilaciones y cambios en la jornada laboral. El sindicato también busca asegurar la producción nacional y sustituir marcas importadas por productos elaborados en Uruguay.
Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) y el Sindicato de Pilsen alcanzaron un preacuerdo este lunes 19 de octubre, luego de una reunión de aproximadamente ocho horas en la que se definieron las principales condiciones para atender la situación de los trabajadores de la planta de Minas, cuyo cierre fue anunciado por la empresa en agosto.
El documento aún no se firmó, pero se prevé una reunión hoy a las 13 horas para cerrar esta etapa de conversaciones. Contempla la reubicación de 28 trabajadores en la planta de Montevideo, mientras que para los restantes se prevén alternativas que incluyen retiros incentivados, jubilaciones y prejubilaciones. El preacuerdo deberá ser considerado por la asamblea general del sindicato, instancia en la que los trabajadores analizarán los términos alcanzados antes de avanzar hacia un acuerdo definitivo.
Según informó una fuente sindical a Diario Serrano, el ingreso de los trabajadores de Minas a la planta de Montevideo será evaluado en la interna sindical, en coordinación con la empresa y luego de la asamblea general.
Traslados, retiros y prejubilaciones
Uno de los principales puntos de la negociación fue encontrar alternativas para los 59 trabajadores que integraban la plantilla de la planta de Minas. De acuerdo con lo informado por el presidente del sindicato de Pilsen, Bruno Pastorino, 28 trabajadores optaron por continuar sus tareas en Montevideo.
Para quienes no se trasladen a la capital, el preacuerdo contempla distintas opciones de salida laboral, entre ellas retiros incentivados y regímenes jubilatorios y prejubilatorios.
En este último caso, se trabajó sobre una propuesta destinada a trabajadores de entre 53 y 57 años con más de 30 años de antigüedad laboral, de acuerdo con los puntos detallados por el sindicato durante la negociación.
El transporte de los trabajadores hacia Montevideo también formó parte de las conversaciones, en el marco de las condiciones necesarias para concretar la reubicación.
La producción nacional, uno de los ejes centrales
Otro de los aspectos en los que el sindicato puso especial énfasis fue la necesidad de preservar e impulsar la producción nacional. La propuesta busca que las marcas elaboradas exclusivamente en Uruguay puedan producirse en el país y sustituir productos que actualmente se importan.
El planteo apunta a que la producción nacional alcance el 100% de esas marcas, con excepción de determinados calibres específicos que, según lo explicado por el gremio, no se elaborarían en la planta de Montevideo.
Para el sindicato, este punto resulta fundamental para generar estabilidad laboral y evitar que, a futuro, se repitan situaciones de incertidumbre vinculadas a la actividad industrial.
La negociación también se desarrolla en el marco de la inversión de 14 millones de dólares anunciada por FNC para concentrar operaciones en Montevideo e incorporar una nueva línea de envasado de latas. El gremio busca que esa inversión esté acompañada por una mayor participación de la industria nacional en la elaboración de los productos.
Reducción de la jornada laboral
El preacuerdo incluye, además, modificaciones en la semana laboral. Según lo detallado por el sindicato, se prevé que la línea 1 pase a trabajar 40 horas semanales, mientras que para otros sectores ya se había acordado un período inicial de dos meses bajo esa modalidad.
La posibilidad de extender la medida a otras áreas de la fábrica también quedó planteada para su evaluación.
La reducción de la jornada a 40 horas semanales, sin pérdida salarial, es uno de los objetivos que el sindicato venía impulsando en las negociaciones.
Un conflicto que comenzó en junio
La situación de la planta de Minas se remonta a junio, cuando FNC resolvió enviar a los 59 trabajadores al seguro de paro durante julio, en el marco de una revisión de sus operaciones en Uruguay. La medida generó preocupación entre los funcionarios y llevó al sindicato a declararse en conflicto.
Posteriormente, el 18 de agosto, la empresa comunicó su decisión de cerrar la operativa de la planta minuana y concentrar la producción en Montevideo. El anuncio provocó el rechazo de los trabajadores, que advirtieron sobre las consecuencias laborales y económicas para Minas y el departamento de Lavalleja.
Durante las negociaciones, el sindicato defendió la continuidad de las fuentes laborales y reclamó alternativas para quienes no pudieran o no quisieran trasladarse a la capital. También insistió en la importancia de mantener la producción industrial en el país y de aprovechar la inversión anunciada para fortalecer la elaboración nacional.
Con el preacuerdo alcanzado, las partes avanzan hacia una nueva etapa de la negociación. La ratificación por parte de la asamblea general será determinante para continuar con la implementación de las medidas y definir las condiciones finales para los trabajadores afectados por el cierre de la planta de Minas.
