Por Pablo Melgar
“Algún tiempo pasado fue mejor, el futuro puede serlo”, es un libro de consulta para toda aquella persona que quiera conocer la realidad del comercio internacional uruguayo y en particular su vínculo histórico con los Estados Unidos de América.
Hodara es un economista fundamental en los últimos 40 años de Uruguay. Las conoce todas. Docente, empresario, referente.
En la mañana de ayer presentó su obra en la sala Frank Baxter de la Alianza Uruguay Estado Unidos.
Y allí se tomó unos minutos para hablar con SERRANO.
VÍNCULO TEMPRANO
SERRANO: Usted sostiene que el vínculo entre Uruguay y Estados Unidos tiene raíces muy tempranas. ¿Se puede rastrear hasta el origen mismo de la nación oriental?
Isidoro Hodara: Sí. El republicanismo y el federalismo, que fueron pilares del ideario artiguista, tienen una trazabilidad con la experiencia estadounidense de construir una república unas tres décadas antes. Naturalmente son procesos distintos, pero hay una influencia conceptual vinculada a determinadas ideas políticas que circulaban en ese momento.
PRESIDENTES PIDIERON RESPALDO
S.: En su exposición mencionó algo que llamó particularmente la atención: que al menos cuatro veces presidentes uruguayos recurrieron a presidentes estadounidenses en busca de apoyo. ¿Cómo ocurrió eso?
I.H.: Más que auxilio, fueron solicitudes de respaldo o de acompañamiento político. Pero efectivamente hubo momentos en que ese actor lejano, aunque muy poderoso, tuvo incidencia sobre situaciones que preocupaban al Uruguay.
S.: ¿Cuál fue el episodio más reciente?
I.H.: El último que mencioné fue durante la presidencia de Tabaré Vázquez, en el contexto del conflicto por el bloqueo de puentes asociado a la instalación de plantas de celulosa. Vázquez trasladó su preocupación al presidente George W. Bush y recibió una respuesta que quedó registrada: “llámeme si tiene necesidad”.
S.: Antes de ese episodio estuvo la crisis de 2002.
I.H.: Sí. Ahí el contexto fue económico y financiero (durante la presidencia de Jorge Batlle). La crisis superó la capacidad de respuesta del país y afectó severamente al sistema bancario. Hubo una asistencia extraordinaria (ordenada por el mismo presidente George W. Bush) que permitió enfrentar el momento más crítico y estabilizar la situación.
S.: También mencionó antecedentes vinculados a tensiones regionales.
I.H.: Uno de ellos ocurrió durante el gobierno de Luis Batlle Berres. Existía preocupación por acciones provenientes desde la otra orilla, vinculadas con opositores exiliados y transmisiones radiales. Lo que se buscó fue una señal política. El gesto estadounidense terminó teniendo una dimensión simbólica importante.
S.: Y hubo un antecedente todavía más antiguo.
I.H.: Sí, en 1903. Existía temor de que una futura guerra civil tuviera apoyos externos. Hubo contactos diplomáticos, aunque finalmente no fue necesario ningún tipo de intervención.
LO COMERCIAL Y LO CULTURAL
S.: Usted acaba de dar una conferencia sobre la relación entre Uruguay y Estados Unidos y prácticamente no habló de China, pese a que hoy es el principal destino comercial del país. ¿Cómo explica eso?
I.H.: Porque el principal cliente comercial no necesariamente tiene el mismo tipo de repercusión en materia social, institucional o cultural. Cuando hablamos del legado republicano y federal vinculado al ideario artiguista estamos hablando de valores, de instituciones y de una tradición política. Eso es distinto del intercambio de bienes o servicios.
“MOMENTO DE CAMBIOS”
S.: ¿Y cómo observa hoy la relación entre los gobiernos de Uruguay y Estados Unidos?
I.H.: Lo más adecuado sería preguntárselo a quienes hoy ocupan responsabilidades oficiales. Pero sí diría que estamos atravesando un momento de cambios profundos: el entorno del comercio internacional ya no es el mismo y las reglas multilaterales están atravesando un proceso de debilitamiento importante.
