Por Pablo Melgar
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, salió el lunes a negar que la suspensión de las exportaciones de caballos uruguayos hacia la Unión Europea (UE) se deba a una omisión administrativa del gobierno. Según el jerarca, el problema tiene un origen sanitario: la aparición de surra equina, una enfermedad que Uruguay notificó a los organismos internacionales y que activó restricciones temporales mientras el país negocia con la Comisión Europea la forma de restablecer los envíos.
“Acá lo que hay es un problema: hay una enfermedad que hay que declarar. Estamos evaluando con la Comisión Europea cómo hacemos para superar esto. Pero no es que hayan cerrado porque hayamos hecho una cosa horrible”, afirmó Fratti.
Su explicación chocó con la documentación conocida horas antes. Una carta oficial de la Comisión Europea dirigida al director general de Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Marcelo Rodríguez, establece que Uruguay no puede emitir los certificados sanitarios requeridos para exportar équidos al bloque desde el 8 de mayo. El documento no atribuye la restricción a la mera existencia de la enfermedad, sino a la falta de presentación de un programa de vigilancia de la surra equina, exigido por la normativa europea para los países que han notificado casos.
El episodio abrió un frente político y técnico de consecuencias poco habituales para un país cuya reputación internacional se apoya, precisamente, en su condición de proveedor confiable de productos agropecuarios y en la fortaleza de sus sistemas sanitarios.
LO QUE DICE BRUSELAS
Uruguay notificó la presencia de surra equina en el sistema internacional WAHIS durante 2025 y comunicó oficialmente la situación a la Organización Mundial de Sanidad Animal el 23 de abril de 2026.
El reglamento europeo prevé esa circunstancia. Un país con presencia de la enfermedad puede continuar exportando caballos si cumple dos condiciones: que el establecimiento de origen haya permanecido libre de surra durante los seis meses previos al embarque y que la autoridad sanitaria nacional presente ante la Comisión Europea un programa oficial de vigilancia de la enfermedad.
Según la documentación conocida, Uruguay cumplía la primera condición, pero no la segunda.
Esa diferencia es relevante. La enfermedad no implica automáticamente el cierre del mercado. Lo que impide exportar es la imposibilidad de firmar los certificados sanitarios europeos sin el programa previamente presentado y reconocido por la Comisión.
LA VERSIÓN DEL MINISTRO
Fratti rechazó de forma explícita esa interpretación. Sostuvo que el problema no está vinculado con la trazabilidad de los equinos ni con la implementación del sistema de identificación individual mediante microchips.
“No es por eso. Es por una enfermedad que tuvimos que denunciar. No fue por los chips que quedamos con los caballos trancados”, dijo.
También afirmó que el proceso de identificación continúa en marcha y que existen unos 2.500 certificados equinos emitidos.
Cuando se le consultó por la situación de decenas de caballos deportivos vendidos al exterior que permanecen en Uruguay sin poder embarcar, respondió que desconocía ese dato.
LOS CABALLOS QUE ESPERAN
Criadores y propietarios del sector sostienen que más de setenta caballos de enduro, polo y raid permanecen actualmente en el país con operaciones comerciales ya cerradas y compradores esperando recibir los animales.
El impacto trasciende el mercado europeo. Varios embarques con destino a Emiratos Árabes Unidos y otros países utilizaban Alemania como punto de ingreso o tránsito sanitario, por lo que también quedaron afectados.
La Unión Europea no eliminó a Uruguay de la lista de terceros países habilitados para exportar équidos. La autorización formal permanece vigente. El problema es que, sin poder emitir los certificados correspondientes, esa habilitación carece de efecto práctico.
LA PIEZA AUSENTE
La discusión sobre la trazabilidad reapareció porque acreditar que un establecimiento estuvo libre de surra durante seis meses requiere identificar individualmente los animales y registrar sus movimientos.
Uruguay no dispone de un sistema nacional de trazabilidad equina comparable al bovino. Los caballos de carrera constituyen una excepción, ya que cuentan con identificación individual mediante microchip financiada por los propios criadores.
Las sociedades de criadores habían planteado al MGAP la posibilidad de colaborar en un sistema de chipeado más amplio, aunque Fratti señaló que ese proceso aún está en desarrollo.
TRES MESES SIN INFORMACIÓN PÚBLICA
El aspecto que más inquietud generó en el ámbito político no fue únicamente la suspensión de las exportaciones, sino el tiempo transcurrido sin comunicación pública.
La Comisión Europea notificó la situación con efectos desde el 8 de mayo. El episodio recién tomó estado público a comienzos de agosto.
El diputado colorado Carlos Rydström sostuvo a SERRANO que lo ocurrido compromete la credibilidad sanitaria del país y cuestionó que el Ministerio no hubiera informado oportunamente sobre una medida que afectaba a un sector exportador de alto valor.
“Es muy preocupante que se haya omitido publicar esta información por parte del Ministerio. Estamos hablando de algo que afecta la transparencia y la garantía que tiene que brindar Uruguay al mundo”, dijo a SERRANO el legislador.
Rydström planteó además una interrogante política: si el ministro desconocía el alcance de la medida, el problema sería de conducción interna; si estaba informado y no comunicó la situación, la responsabilidad recaería en el nivel político.
Junto con otros legisladores, presentó pedidos de informes al MGAP y a la Cancillería para determinar cuándo tomó conocimiento el gobierno de la suspensión práctica de las exportaciones y por qué esa información no fue divulgada.
UN SECTOR DE US$ 335 MILLONES
El sector equino uruguayo moviliza alrededor de US$ 335 millones anuales de valor bruto de producción, equivalente aproximadamente al 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB) y genera unos 18.000 puestos de trabajo, según estimaciones elaboradas por Uruguay XXI junto con el propio MGAP.
La exportación de caballos deportivos representa uno de los segmentos de mayor valor unitario de toda la cadena.
