Por Pablo Melgar
En Punta del Este, donde el lujo suele tener ritmo de temporada y memoria corta, el anuncio cayó sin estridencias pero con peso simbólico: Enjoy se desprende de su complejo insignia y cierra, así, su capítulo uruguayo.
No hubo conferencia ni despedida pública. El movimiento se comunicó en los términos formales del mercado: un “Hecho Esencial” enviado a la Comisión para el Mercado Financiero. Allí quedó registrado que las filiales del grupo chileno acordaron vender el 100% de Baluma S.A. al holding brasileño JHSF Península. La cifra, que ronda los 160 millones de dólares según el diario “La Tercera”, condensa en un número el cierre de una apuesta que superó los 300 millones.
El edificio -luces, alfombras, fichas y suites- seguirá en pie. Pero cambia de manos, y sobre todo de lógica.
EL PESO DE LAS DEUDAS
La escena real de esta venta no está en la península sino en Santiago. En los despachos del 8º Juzgado Civil de Santiago se tramita desde 2024 la reorganización judicial de Enjoy. Allí, lejos del ruido de las tragamonedas, se decidió el destino del activo más emblemático fuera de Chile.
La operación no es una elección empresarial en sentido clásico: es una consecuencia. La Comisión de Acreedores -dominada por fondos internacionales- tomó el control efectivo del proceso. Entre ellos aparece Moneda Asset Management, con intereses directos en la reestructuración de la deuda.
El dinero de la venta no financiará nuevos proyectos ni expansiones. Irá, casi en su totalidad, a cubrir pasivos. Es una salida, no una reinversión.
UN CICLO QUE EMPEZÓ CON EL CONRAD
La historia tiene más de una década. En 2013, Enjoy desembarcó como operador del histórico Conrad Punta del Este, símbolo de una época donde el balneario se proyectaba como capital regional del entretenimiento. En 2017, consolidó el control total y rebautizó el complejo.
Durante años, ese activo fue la carta fuerte de su expansión internacional. También, según coinciden analistas y reportes financieros, uno de los factores que tensionaron su estructura de costos.
El contraste es nítido: una inversión que duplicó el valor de venta y un desenlace marcado por la urgencia financiera.
CAMBIO DE DUEÑO, CONTINUIDAD DEL NEGOCIO
Del otro lado de la operación aparece JHSF, un grupo brasileño con presencia en real estate de alta gama, hoteles y retail de lujo. Su desembarco no implica ruptura visible para el público inmediato: el casino abrirá, las luces seguirán encendidas, la temporada volverá a marcar el pulso.
Pero el cambio es estratégico. Donde Enjoy buscó consolidar una plataforma regional, JHSF parece apostar a integrar el activo en un portafolio más amplio, vinculado al turismo premium.
LO QUE QUEDA EN SUSPENSO
La transacción aún debe atravesar el filtro de la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia. Es el último paso formal antes del cierre definitivo.
Mientras tanto, en Punta del Este, el movimiento se asimila sin dramatismo. No hay carteles de “se vende” ni señales de retirada. Solo un dato que circula entre operadores, funcionarios y habitués: el principal complejo de entretenimiento del país cambia de dueño.
Y con él, se cierra una etapa.
No con un golpe, sino con una transferencia.
