Por Natalia Gorgoroso
Pasada la 1:00 de la madrugada de este miércoles, el debate por el Presupuesto Quinquenal de la Intendencia en la Junta Departamental de Lavalleja dejó de ser sobre números, artículos o reestructuras, para convertirse en una descarnada disputa sobre los límites físicos y el agotamiento humano.
Tras más de siete horas ininterrumpidas de sesión, y coronando más de dos meses de intenso trabajo de la Comisión de Presupuesto de la Junta, el plenario colapsó en un tenso enfrentamiento cuando el Partido Nacional solicitó un cuarto intermedio para descansar, y el Frente Amplio utilizó su mayoría para forzar la continuidad de la jornada.
Lo que debió ser una simple moción de orden para retomar las actividades al día siguiente, derivó en un áspero cruce de reproches que duró más de media hora y que tuvo como protagonistas centrales a los ediles Joaquín Hernández (PN) y Gastón Díaz (FA).
EL RUEGO DE LA OPOSICIÓN
La mecha se encendió cuando el reloj marcaba la 1:20 de la mañana. El edil Joaquín Hernández (PN) tomó la palabra para exigir que se respetara el acuerdo previo de levantar la sesión al llegar a esa hora y propuso continuar ayer miércoles a las 19:00.
Su argumento fue directo: “nosotros queremos plantear que se respete lo acordado. Hay muchas razones, pero una principal que es la razón humana”. Hernández recordó a la mesa que los ediles son honorarios y que la gran mayoría debía presentarse a sus trabajos en el sector privado a primera hora de la mañana.
Sumó a esto el agravante de los traslados, recordando que algunos legisladores viajan desde localidades o ciudades del interior, como Solís de Mataojo, y no pernoctan en Minas.
El ruego fue respaldado dramáticamente por la edil Ana Laura Nis (PN), quien expuso su propio límite físico: “realmente, físicamente, se me está haciendo imposible poder mantener la atención porque estoy agotada. Mi deber es cumplir con la tarea por la cual subsisto y subsiste mi familia. Lamento que mis compañeros no puedan entender esta situación”. Recordemos que Nis es integrante de la Comisión de Presupuesto y estuvo trabajando no solo en las dos sesiones que duró el tratamiento, sino previamente para analizar en detalle la propuesta del intendente y elaborar, junto a los demás integrantes, los informes para presentar al Plenario.
INDIGNACIÓN
La negativa del oficialismo a conceder el receso desató la indignación blanca. Hugo Olascoaga (PN) no ocultó su asombro ante la intransigencia de la bancada de gobierno: “parece que vamos a perder la votación por un tema de compromisos. Es más valioso el compromiso que el tema humano. Ya hoy me quedó claro que para su grupo político la Constitución es un libro de sugerencias, ahora veo que la humanidad es a conveniencia”.
LA POSTURA DEL OFICIALISMO
Desde filas del Frente Amplio, la postura fue inflexible. Argumentaron que el acuerdo original contemplaba liquidar el presupuesto entre lunes y martes, y que muchos ediles oficialistas habían pedido días libres en sus trabajos privados exclusivamente para esas jornadas, por lo que garantizar su presencia un tercer día consecutivo resultaba “inviable”.
Gastón Díaz (FA) fue el encargado de liderar la reticencia oficialista: “entiendo la posición, pero en ciertos casos vemos inviable poder asegurar la participación de mañana. Por tanto, sugerimos continuar con el debate en el día de hoy”.
Su compañero, Francisco Gómez (FA), secundó la postura restándole dramatismo a la trasnochada: “todos mañana vamos a tener que ir a trabajar. No va a ser la primera vez que nos quedemos hasta las 5:00 o 06:00 de la mañana”.
El presidente de la Junta, Mauro Álvarez (FA), también inclinó la balanza hacia la continuidad, argumentando las dificultades logísticas de convocar a ediles suplentes a última hora de la madrugada para que cubrieran las bajas del día siguiente.
EL CHOQUE
El debate procesal rápidamente se salió de cauce. Con 25 artículos votados hasta ese momento y más de 60 aún en carpeta (ver páginas 6 y 7 de esta edición), el Partido Nacional acusó al oficialismo de demorar la sesión con cuartos intermedios injustificados: “decimos 2 minutos y volvemos a los 15”.
El clima se volvió caótico cuando Gastón Díaz (FA) intentó tomar la palabra y fue interrumpido por las protestas desde las bancas nacionalistas. La tensión escaló a tal punto que Díaz invocó el reglamento interno para exigir orden y denunció un agravio directo: “voy a denunciar a la mesa la falta de respeto que estoy recibiendo de forma personal. Creo que estamos llegando a un tono de discusión que nunca he visto”.
Díaz justificó el accionar de su bancada minimizando el acuerdo de descanso previo, afirmando que “el informe que se votó decía que era una sugerencia” y que el Frente Amplio estaba en todo su derecho de no otorgar los votos para un cuarto intermedio extenso.
LA RENDICIÓN
Tras media hora perdida en gritos, reproches y pases de factura, quedó claro que el Frente Amplio no cedería sus 16 votos para suspender la sesión. Ante la imposición de la mayoría oficialista y el inminente riesgo de que el debate colapsara definitivamente, la edil María Noel Pereira (PN) cortó la discusión de raíz, resignando a su bancada a soportar el cansancio: “hay varios que tenemos resto todavía. Vamos a avanzar. Ya está. Vamos a dejar esta discusión tonta y vamos a avanzar”, dijo con tono desafiante.
Derrotados por el reloj y la postura oficialista, los ediles de la oposición se acomodaron en sus asientos. Con la paciencia agotada pero ahora con el enojo a flor de piel, la Junta Departamental de Lavalleja se dispuso a seguir votando, artículo por artículo, hasta pasadas las 7:00 de la mañana del miércoles.
