Por Natalia Gorgoroso
Entre la noche del sábado y la madrugada de este domingo 21 de junio, personas aún no identificadas vandalizaron la placa de memoria instalada hace menos de un mes frente al Batallón “Brigadier General Juan Antonio Lavalleja” de Infantería Nº 11.
Estas personas arrojaron pintura blanca sobre el monolito situado en el cantero central de la Avenida Artigas, intentando ocultar el texto que señala a la mencionada unidad como un ex centro de detención y tortura durante la última dictadura cívico-militar.
Sin embargo, la respuesta fue inmediata. Este mismo domingo, integrantes de la Comisión de Sitios de Memoria de Lavalleja, junto al presidente de la Junta Departamental de Lavalleja (JDL), el edil frenteamplista Mauro Álvarez y otros ciudadanos, se congregaron en el lugar. Con bidones de agua y cepillos, y a plena luz del día, procedieron a limpiar la estructura hasta remover por completo la pintura, restituyendo el sitio a sus condiciones originales.
REACCIONES DE REPUDIO
El ataque no pasó desapercibido en el ámbito público. El Frente Amplio de Lavalleja difundió imágenes del ataque en sus redes sociales bajo el título “El odio al acecho”, destacando la rápida labor de limpieza llevada a cabo por el colectivo local y el presidente del Legislativo comunal.
Por su parte, el edil Francisco Gómez Huelmo publicó una reflexión, señalando: “Un ataque a la memoria colectiva y a los valores democráticos que como sociedad tenemos la responsabilidad de cuidar y defender”.
En su mensaje, subrayó que el problema para algunos sectores no era la placa material en sí, sino los hechos históricos que esta recuerda y la responsabilidad de las Fuerzas Armadas durante el terrorismo de Estado. “Quienes atacan los espacios de memoria no borran los hechos que ahí se recuerdan”, sentenció la publicación, cerrando con una consigna contundente: “No hay democracia sin memoria”.
POLÉMICAS POLÍTICAS
El ataque vandálico ocurre en un contexto departamental que ya se encontraba polarizado. La señalización de este sitio, el primero de su tipo en Lavalleja, generó un arduo debate político en la Junta Departamental.
La iniciativa fue impulsada a través de la Ley Nº 19.641 de Sitios de Memoria Histórica del Pasado Reciente, pero no contó con el respaldo de los ediles del Partido Nacional ni del Partido Colorado.
De hecho, la colocación de la placa intentó ser impugnada por la oposición bajo el argumento técnico de que el monolito constituye un “monumento”, lo que, según la normativa departamental, exigiría una aprobación por dos tercios de los votos del plenario para su instalación. Esta disputa intentó, según defensores de los derechos humanos, desviar el foco del verdadero significado de la señalización.
EL PESO DE LA HISTORIA
La placa, inaugurada el pasado 29 de mayo en un emotivo acto que contó con la presencia de la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, y múltiples autoridades nacionales y locales, no es un mero adorno urbano. Es el resultado de meses de investigación y recopilación de testimonios impulsados por ex presos políticos, la organización Todos Somos Familiares Lavalleja y el Plenario Intersindical del departamento.
De acuerdo con las pruebas acreditadas por la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria, que cuenta con 34 sitios declarados en el país, el Batallón de Infantería Nº 11 funcionó como un centro de secuestro, detención y tortura entre los años 1968 y 1984. Es decir, la maquinaria represiva operó allí incluso desde antes del Golpe de Estado cívico-militar de 1973.
Durante el acto de inauguración, Martín Prats, presidente de la Comisión Nacional, brindó datos surgidos de la investigación:
– Se constató, a través de testimonios y publicaciones, que al menos 140 personas fueron detenidas, secuestradas o torturadas en ese recinto.
– La represión abarcó a trabajadores estatales, bancarios, integrantes del Plenario Obrero Estudiantil y militantes de diversas agrupaciones.
– Durante la huelga general de 1973, el cuartel sirvió como prisión para dirigentes sindicales de sectores como FANCAP, FFOSE, transporte y educación.
– Figuras políticas de enorme relevancia a nivel nacional, como el general Líber Seregni y el expresidente José Mujica, estuvieron recluidos en este cuartel.
– Las detenciones no se detuvieron con los años; durante la campaña por el plebiscito de 1980 (el voto por el “NO”), se registró una nueva ola represiva en la ciudad de Minas.
El acto fundacional del 29 de mayo también sirvió para rendir un sentido homenaje a los detenidos desaparecidos oriundos de Lavalleja. Al grito de “¡Presente!”, se recordó a Fernando Miranda, Otermín Laureano Montes de Oca, Renée Pereira Gasagoite, Martín y José Luis Pelúa Pereira, Carlos Rodríguez Mercader, Carlos Julián Hernández Machado, Gustavo Edison Inzaurralde Melgar y Ada Margaret Burgueño Pereira.
Además, se recordó la militarización de trabajadores estatales y bancarios, mencionando la detención de dirigentes de AEBU Minas como Abel Sención y Luis Arce. También hizo referencia a integrantes del Plenario Obrero Estudiantil de Lavalleja y a militantes del MLN que fueron detenidos y sometidos a torturas en el cuartel. Entre los nombres mencionados se encontraban Nerys Díaz, Raúl Vernengo, Marcelino Perlas y Adán Pedro Vergara. Asimismo recordó la detención de Marianela Tourné, quien dio a luz en cautiverio a su hijo Emiliano.
Asimismo, entre otros episodios represivos mencionó la persecución contra integrantes de la comunidad católica vinculada al sacerdote Salvador Roca y las detenciones de militantes políticos, sindicales y sociales durante los años posteriores.
Entre los nombres recordados se encontraban Luis Pais Riverón, Abdón Bayarres, Omar Estrada, Pablo Leiva, Luis Marichal, Walter Ferreira, Julián Mazzoni, Elena Chaín, Dolores “Lolita” Rubial, Fernando Larrea, Ester Ferrari de Vernengo, Marta Burgueño, Godofredo Fernandes, Jesús Pais Riverón, Guillermo Pesci, Mario Ruoppolo y Gabriel Di Leone.
Asimismo recordó el caso de Nicanor Aldabalde, quien fue detenido y posteriormente liberado con graves problemas cardíacos, falleciendo pocos días después.
