Por Natalia Gorgoroso
En un clima marcado por la tensión y las denuncias de hostigamiento, un grupo de los trabajadores zafrales recientemente cesados se movilizó este viernes 29 de mayo a las 17:00 horas en la Plaza Libertad. La protesta, que fue convocada y respaldada de manera directa por la Asociación de Funcionarios Municipales (AFUM) en repudio a la decisión de la administración del intendente Daniel Ximénez, se desarrolló bajo la modalidad de una marcha en silencio.
La flamante gremial, surgida tras diferencias internas con ADEOM, acompañó a los manifestantes y logró reunir a un grupo de entre 40 y 50 personas, un número que desde el sindicato valoran como un éxito rotundo dadas las circunstancias y el temor imperante.
PRESIÓN PSICOLÓGICA
En diálogo con SERRANO, el representante de AFUM, Jorge Aparicio, brindó detalles sobre la movilización y el duro contexto que atraviesan los trabajadores afectados que decidieron salir a la calle. Aparicio reveló que, desde el sindicato, tomaron la decisión expresa de no fotografiar ni filmar a los asistentes para protegerlos. “No pusimos a nadie a filmar ni sacar fotos”, aseguró, explicando que existe una constante presión y persecución hacia quienes piensan diferente dentro de la comuna.
“Esos compañeros mal llamados changas, zafrales, están siempre estigmatizados”, declaró Aparicio, quien denunció que los trabajadores sufren un hostigamiento constante y una fuerte “presión psicológica”.
Según el dirigente, las presiones vinieron “de todos lados” con el objetivo de evitar que la marcha se organizara. Sin embargo, destacó la valentía de los asistentes: “se animaron a dar el paso y de ahora en más cambia muchísimo porque se animaron, vencieron el miedo y desde acá nosotros obviamente acompañamos a todos los trabajadores”.
Este sentimiento fue cristalizado en un afiche de agradecimiento difundido por AFUM posterior a la manifestación, donde el sindicato expresó: “el miedo no pudo más que la dignidad” y catalogó la jornada de los zafrales como una demostración de valentía y humanidad en tiempos donde muchos sienten temor de hacerse visibles.
CONTRA LOS “CONTRATOS CHATARRA”
Más allá de la coyuntura de los ceses, Aparicio enfatizó que, desde su rol de apoyo, la gremial busca instalar un debate sobre el problema de fondo: la precariedad laboral en el Estado. “Los contratos son precarios, los contratos son chatarra”, sentenció el representante sindical.
Desde la AFUM cuestionan que la Intendencia no se adecúe a las normativas laborales generales del país. Aparicio ilustró esta disparidad señalando que, mientras el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) exige avisar con 30 días de anticipación ante un despido, en la comuna se notificó apenas tres días antes.
Además, subrayó la desprotección total de estos trabajadores al finalizar su vínculo: “no tenés seguro de despido, no vas a ningún lado, o sea, se te terminó el contrato y para afuera. No tenés ninguna ayuda paliativa”.
En este contexto de recortes, el dirigente criticó las prioridades de gasto del Ejecutivo departamental, específicamente la reciente inversión en controles biométricos. Si bien aclaró que el sindicato respeta los avances tecnológicos, consideró contradictorio invertir un “fangote de guita” en esos sistemas mientras se deja a trabajadores en la calle. “Hay que arreglar lo que está mal. Lo que está bien tenés que dejarlo”, remató.
LA PROCLAMA
Durante la jornada del viernes, respaldada por AFUM, también se hizo pública una proclama donde se plasmó el contraste entre la realidad de los trabajadores zafrales y la cúpula del gobierno departamental.
El documento señala la indignación de dejar a familias sin sustento en las puertas del invierno y cuestiona frontalmente el argumento oficial de la falta de recursos. “¿No hay plata para los trabajadores pero sí hay plata para compensaciones, cargos de confianza y sueldos acomodados?”, interpela el texto.
La proclama denuncia que mientras algunos dejaron su salud y esfuerzo trabajando para la Intendencia y luego fueron “descartados como si no valieran nada”, otros continúan ingresando a la plantilla municipal “por acomodo, por amistad o por favores políticos”. Exigiendo igualdad, transparencia y oportunidades reales para los trabajadores, el documento concluye con una advertencia clara hacia la administración de Ximénez: “y que quede claro: esto recién empieza”.
