Por Natalia Gorgoroso
El gobierno del presidente Yamandú Orsi oficializó en las últimas horas el decreto de emergencia hídrica para las localidades de Minas y Solís de Mataojo, una medida extrema impulsada por la falta de precipitaciones y la bajante histórica que atraviesan las reservas de la región. Sin embargo, detrás de la resolución formal del Poder Ejecutivo, subyace una crisis que los mandos medios de OSE a nivel regional ya venían advirtiendo con suma gravedad.
Según pudo saber SERRANO en exclusiva tras consultar con actores locales, la preocupación de los mandos medios del ente era tal que la solicitud para declarar la emergencia hídrica se había gestado de forma interna días antes de que el tema llegara al despacho presidencial.
Al ser consultada por SERRANO sobre este pedido interno, una alta fuente de OSE a nivel regional intentó poner paños fríos a la situación administrativa, aunque confirmó la vigencia del operativo extremo. «Es una formalidad que en estas circunstancias se hace la solicitud en la interna de OSE y OSE al Poder Ejecutivo para declarar la emergencia hídrica. Es simplemente una formalidad dentro del plan de contingencia», señaló el jerarca a este medio. «No hay un cambio de escenario respecto al informe planteado. El servicio de abastecimiento se sigue prestando en el marco de la emergencia hídrica».
A pesar de catalogarlo como un trámite formal, la realidad operativa demuestra que el escenario es todo menos rutinario. El decreto firmado el pasado 19 de marzo dota al Estado de un marco jurídico excepcional para agilizar procedimientos, en un contexto donde el Ejército Nacional ya se encuentra colaborando activamente en el desmalezado y la liberación de cursos de agua para asegurar el escurrimiento hacia el embalse.

Un embalse en niveles históricos
El más reciente comunicado de la Gerencia de Comunicación de OSE, emitido el 23 de marzo, confirma el panorama crítico que viene afectando a la cuenca y las reservas del embalse del arroyo San Francisco.
Las precipitaciones del último año representan apenas el 25% de la media histórica en la cuenca. Esto provocó que el embalse del arroyo San Francisco alcanzara un descenso histórico, perforando la cota de los -5,00 metros. A pesar de este registro sin precedentes, el organismo logró estabilizar el nivel a partir del 19 de marzo gracias a una batería de medidas urgentes.
Para sostener el servicio, OSE ha modificado radicalmente su matriz de producción diaria en Minas: 40% del agua proviene de la usina principal Ing. Maggiollo (desde el arroyo San Francisco). 60% se inyecta desde la usina de respaldo de Paso Campanero y de nuevas perforaciones puestas en servicio.
Medidas de contingencia
El operativo de contingencia ha ido escalando mes a mes. Según el documento oficial del ente, a mediados de marzo se iniciaron intervenciones de canalización de aguas en el propio embalse. Además, se debió recurrir a un operativo de transporte interno de agua bruta utilizando camiones cisterna, trasladando el recurso desde tomas en el arroyo La Plata hacia el embalse del San Francisco.
En paralelo, a principios de este mes, OSE acordó con el consorcio encargado de las obras de saneamiento la suspensión transitoria de los trabajos en ejecución. El objetivo de esta medida es evitar roturas accidentales en la red de distribución en un momento donde cada gota cuenta.
Mientras las autoridades reiteran la exhortación a la población para evitar el consumo de agua potable en usos no esenciales, la declaración de emergencia hídrica ya es una realidad legal. Una realidad que, como confirmó SERRANO, los operarios y mandos medios de OSE en Lavalleja ya vivían con extrema preocupación desde hace semanas.
