Por Yandira Castro
Minas vivió un fin de semana diferente. La celebración del Bicentenario del período independentista transformó durante tres jornadas a la ciudad en un gran escenario cultural, con actividades que convocaron a vecinos y visitantes y que tuvieron como epicentro al Teatro Lavalleja, la Plaza Libertad y distintos espacios públicos.
Desde el viernes por la tarde comenzó a percibirse un movimiento poco habitual en el Centro de la capital serrana. Equipos del Canal 5, camarógrafos y personal de la Presidencia de la República recorrieron distintos puntos de Minas registrando cada actividad de la programación oficial. A ello se sumó la llegada de autoridades nacionales y visitantes que acompañaron las propuestas culturales.
El buen tiempo fue un aliado durante gran parte del fin de semana y permitió que las actividades al aire libre se desarrollaran con normalidad. Comercios del Centro y el shopping aprovecharon la ocasión para ofrecer promociones especiales y recibieron una mayor afluencia de público.
Pero fue en el Teatro Lavalleja donde se vivieron algunos de los momentos más destacados de la celebración.
IDENTIDAD LOCAL Y ROCK
La noche del viernes abrió con la actuación de la artista minuana Noelia Martínez, quien presentó un repertorio cargado de raíces folclóricas y canciones que conectaron rápidamente con el público. Durante 45 minutos ofreció un espectáculo cálido y cercano, con temas propios del departamento de la mano de composiciones de Gerardo Martínez, además de clásicos del cancionero popular.
Luego llegó uno de los números más esperados de la jornada. Alejandro Spuntone, Guzmán Mendaro y Mariano Martínez subieron al escenario para presentar “Alquimia”, un espectáculo acústico que recorrió grandes canciones del rock uruguayo y argentino.

Durante más de una hora sonaron versiones de temas que marcaron a varias generaciones, en un show íntimo y potente a la vez, que fue acompañado con entusiasmo por los asistentes.
Si bien la sala no llegó a completarse, el público respondió de gran manera y generó un clima de cercanía que los artistas destacaron durante sus intervenciones.
SÁBADO CON TEATRO CASI LLENO
La segunda noche tuvo una convocatoria aún mayor, como suele ocurrir los sábados. Desde temprano se observó movimiento en las inmediaciones del teatro y una sala que fue ocupándose rápidamente hasta quedar prácticamente colmada.
La apertura estuvo a cargo del Dúo Smith, integrado por los minuanos Diego Munúa y Emiliano Riccetto. Con composiciones propias y textos inspirados en la obra poética de Zelmar Riccetto, ofrecieron una propuesta de rock de fuerte identidad local que fue muy bien recibida.
Posteriormente llegó el turno de Laura Canoura. La reconocida cantante uruguaya desplegó toda su experiencia artística en un espectáculo que combinó sensibilidad, calidad interpretativa y una conexión permanente con el público. Su presentación fue uno de los puntos altos de la noche.

El cierre quedó en manos de Larbanois y Carrero. Apenas comenzaron a sonar los primeros acordes quedó claro que se trataba de uno de los momentos más esperados del fin de semana. El histórico dúo recorrió canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de uruguayos y recibió permanentes muestras de afecto desde la platea. Más de una vez el público acompañó con aplausos y cantó junto a los artistas, en una noche cargada de emoción.
LA PLAZA COMO PUNTO DE ENCUENTRO
Paralelamente, la Plaza Libertad se convirtió durante el sábado y el domingo en un espacio de encuentro para familias, emprendedores y visitantes. Las ferias, propuestas gastronómicas y espectáculos artísticos dieron vida al principal paseo de la ciudad, mientras que la Caminata del Bicentenario permitió redescubrir rincones y episodios de la historia minuana.

Evangelina Arnaldo, la Banda Departamental de Lavalleja y Otra Historia fueron los encargados de musicalizar la jornada que acompañó el sol para darle un marco más ameno.
El domingo, con una jornada más fresca y nublada, continuaron las actividades y el movimiento en torno a la plaza, cerrando un fin de semana que dejó imágenes de una ciudad activa, participativa y orgullosa de ser protagonista de una de las celebraciones más importantes del calendario nacional.
Durante tres días, Minas fue mucho más que la sede de una serie de espectáculos. Fue el escenario de un encuentro entre historia, cultura y comunidad, en una celebración que logró reunir a generaciones distintas alrededor de una misma identidad.
