Por Yandira Castro
La Junta Departamental de Lavalleja comenzó este martes a trabajar en la construcción de nuevas estrategias para la comprensión y prevención de la conducta suicida, a partir de un encuentro que reunió a autoridades departamentales, instituciones públicas y organizaciones sociales con integrantes del Grupo de Comprensión y Prevención de la Conducta Suicida y del Programa de Salud Mental del Hospital de Clínicas y Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
La actividad fue encabezada por el presidente de la Junta Departamental, Mauro Álvarez, los coordinadores de bancadas Paola Rojas (FA), Gastón Elola (PN), Nestor Calvo (PC) y contó con la participación de los sociólogos Pablo Hein y Agustín Zabaleta, y la psicóloga Gabriela Novoa, integrantes del equipo interdisciplinario que trabajará junto a las instituciones del departamento.
Durante la jornada se desarrolló además una reunión con una importante cantidad de representantes de organismos gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil vinculados a la temática.
“No solamente la preocupación, sino la ocupación”
Álvarez destacó la importancia de comenzar a transitar un proceso que permita generar nuevas herramientas y fortalecer las acciones que ya existen en el departamento.
“Sabemos que es algo que nos atraviesa como sociedad”, señaló el presidente de la Junta, quien reconoció que las acciones implementadas hasta el momento a nivel nacional muchas veces no han obtenido los resultados esperados.
En ese sentido, remarcó la voluntad de la Junta Departamental de trabajar junto a las diferentes organizaciones para generar nuevas estrategias y conocer experiencias desarrolladas en otras localidades del país y del mundo.
“Es muy importante que se comience a andar esta senda de conocernos y también de poder generar dentro de la sociedad y dentro del sistema político no solamente la preocupación sino la ocupación del abordaje de la prevención de la conducta suicida”, expresó.
Álvarez aclaró que el objetivo no es desconocer el trabajo que ya se viene realizando en Lavalleja. Por el contrario, se pretende reforzar y complementar las políticas existentes.
Una amplia participación institucional
La reunión contó con representantes de diferentes ámbitos de la comunidad, entre ellos el Liceo Fabini, Ministerio del Interior, Ministerio de Desarrollo Social, Dirección de Familia y Género de la Intendencia, Camdel, RAP, UTU, INAU, organizaciones sociales como Serranos Avanzando y representantes de la comunidad religiosa, entre otros.
Para Álvarez, esta diversidad resulta fundamental debido a que la prevención requiere una mirada amplia y coordinada.
El presidente de la Junta también recordó que el organismo integra una comisión interinstitucional vinculada a la creación de un Centro de Escucha y Abordaje del Silencio y el Tabú en Minas, iniciativa para la cual existe una previsión de recursos en el presupuesto quinquenal de la Intendencia.
“Es un problema de país”
El sociólogo Pablo Hein explicó que el objetivo del equipo universitario es aportar una mirada desde la Universidad de la República, pero fundamentalmente trabajar desde y con el territorio, reconociendo las capacidades y fortalezas que ya existen en cada comunidad.
Hein planteó que el suicidio no debe ser entendido exclusivamente como un problema de un departamento determinado.
“Es un problema de país”, sostuvo, señalando que situaciones similares atraviesan a diferentes departamentos y regiones.
A su entender, uno de los desafíos consiste en complementar la respuesta del sistema sanitario con el trabajo de la propia comunidad.
“Todos somos partícipes de poder entendernos y sobre todo tejer una comunidad un poco más fraterna y solidaria”, afirmó.
En ese sentido, señaló que no se debe esperar a que se produzca una sucesión de casos para comenzar a actuar. La prevención, explicó, requiere un trabajo sostenido y de largo plazo, cuyos resultados posiblemente no sean inmediatos.
Hein mencionó experiencias desarrolladas en otros departamentos, como Colonia, Soriano y Río Negro, donde se trabajó durante tres años desde una perspectiva territorial. Sin embargo, aclaró que no se trata de copiar modelos de manera automática, ya que cada departamento tiene sus propias características, historia y tiempos.
Volver a lo humano
La psicóloga Gabriela Novoa puso el foco en otro aspecto central: la necesidad de cuestionar los mitos, estigmas y silencios que todavía rodean al suicidio.
Explicó que una de las enseñanzas recogidas durante el trabajo del grupo es que no necesariamente la respuesta pasa únicamente por incrementar capacitaciones técnicas.
“Quizá el entrenamiento más interesante sea volver a lo humano”, planteó.
Novoa advirtió que existe el riesgo de creer que conocer determinadas señales permite predecir o evitar necesariamente una conducta suicida, algo que puede generar además sentimientos de culpa en familiares y allegados.
Por eso, consideró fundamental trabajar sobre los mitos y estigmas, así como generar espacios donde se pueda hablar de la muerte, del dolor y del duelo.
En particular, señaló la importancia de acompañar a los llamados sobrevivientes del suicidio, es decir, familiares y personas cercanas que quedan atravesando el duelo después de una muerte por suicidio.
Según explicó, estas personas pueden experimentar sentimientos de vergüenza, culpa, miedo o parálisis frente a lo ocurrido, además de una tendencia al silenciamiento.
“Hablar de suicidio es hablar de la muerte y hablar de la muerte también es hablar de la vida”, expresó.
El rol de toda la comunidad
Novoa también cuestionó la idea de que la prevención del suicidio sea exclusivamente responsabilidad de psicólogos, psiquiatras o especialistas en salud mental.
La comunidad, sostuvo, tiene un papel fundamental.
En ocasiones, una herramienta tan sencilla como poder decir “no tengo ni idea de cómo ayudarte, pero estoy acá” puede ser una forma de acompañar a quien atraviesa un momento de sufrimiento.
En esa misma línea, destacó el papel que pueden cumplir los medios de comunicación. Consideró que existe una responsabilidad importante a la hora de abordar públicamente estos temas y mencionó tres principios fundamentales: responsabilidad, rigor y respeto.
La jornada en la Junta Departamental fue presentada como el inicio de un proceso de trabajo que pretende extenderse en el tiempo y que buscará articular a las instituciones, organizaciones y actores de la comunidad.
El desafío planteado es avanzar hacia una estrategia que no se limite a actuar ante la aparición de nuevos casos, sino que permita construir comunidades más solidarias, fraternas y capaces de acompañar el sufrimiento, fortaleciendo al mismo tiempo las herramientas de prevención que ya existen en Lavalleja.
