Llegó después de años de insistencia. Y apenas instalado, el desempleo bajó en su departamento mientras subía en el resto del país.
Los medios le preguntaron el motivo. Respondió que no tenía respuesta.
Esa confesión puede parecer honestidad.
En realidad, revela un problema más grave: la ausencia de gestión. No hay una sola medida del intendente que explique la mejora. Por el contrario, las decisiones que él mismo firmó debieron haber empujado el desempleo hacia arriba.
Quedan entonces las otras explicaciones.
Que la gente se haya ido del departamento por falta de horizontes o que se trate de un fenómeno puntual en.
Nadie puede sostener, con seriedad, que unos eventos turísticos basten para alterar las estadísticas de empleo. Eso no es una respuesta: es una fuga.
Mientras habla de profesionalizar la administración -un eufemismo frecuente para colocar amigos-, el intendente desconoce los hechos centrales de su propio territorio. No sabe por qué baja el desempleo.
Un gobernante que ignora las causas de los cambios más relevantes de su departamento no administra: apenas ocupa el cargo.
Y si él no sabe, nadie más lo sabrá.
Pablo Melgar
