La selección absoluta serrana marcó la diferencia de arranque ante Santa Clara de Olimar
Por Luis Sergio Morales
La noche fue clara en el resultado y contundente en el desarrollo. Ante unas quinientas personas, la selección absoluta de Lavalleja construyó una victoria sólida y sin discusiones, imponiéndose 4 a 0 en un partido que dominó de principio a fin, con fútbol, intensidad y convicción.
DESDE EL PRINCIPIO
Desde el arranque quedó marcada la diferencia. El equipo salió decidido, presionó alto y manejó la pelota con criterio. En la mitad de la cancha, Fabricio Fungi fue el eje del juego: ordenó, recuperó y distribuyó, dándole equilibrio y sentido a cada avance. Su actuación fue determinante para que el equipo se adueñara del ritmo y nunca perdiera el control del partido.
Más adelante, Nicolás Suárez jugó donde debía y lo hizo de gran manera. Participativo, inteligente en los movimientos y siempre bien perfilado, fue una amenaza constante para la defensa rival. Si bien el palo le negó un gol, su aporte fue clave en la construcción ofensiva y en la presión que terminó de inclinar la cancha.
DE LA SUPERIORIDAD A LOS GOLES
Con el correr de los minutos, la superioridad se transformó en goles. Cada tanto fue el resultado de jugadas bien elaboradas y de un equipo serrano que entendió cómo lastimar. Antigallo aportó intensidad y desequilibrio mientras estuvo en cancha, y Marcelito Martínez, en el primer tiempo, sumó dinámica y compromiso al funcionamiento colectivo.
El segundo tiempo confirmó lo que ya se veía: un equipo firme, concentrado y efectivo. Lejos de conformarse, siguió buscando y amplió la diferencia hasta cerrar una goleada incuestionable.
REFLEJO DE LO OCURRIDO
El 4 a 0 final reflejó lo ocurrido en el campo de juego y dejó una sensación de satisfacción plena.
Fue una noche completa para Lavalleja ante Santa Clara de Olimar, de esas que fortalecen la confianza y alimentan la ilusión. Una victoria clara, bien jugada y celebrada, que quedará en la memoria por el resultado, pero sobre todo por la forma.
