La sub 18 del “Lava” logró un aplastante 11 a 0 ante su par de Treinta y Tres Interior
Por Luis Carlos Morales
Lavalleja Capital firmó una actuación demoledora en el fútbol Sub 18 al golear 11 a 0 a Treinta y Tres Interior (Santa Clara), en un partido que tuvo un claro antes y después, pero que desde el resultado final deja una señal inequívoca: el equipo serrano está preparado para competir en instancias decisivas.
El encuentro se disputó en un semi vacío Estadio Municipal “Juan Antonio Lavalleja” y, con 430 entradas vendidas, si bien el marcador terminó reflejando una diferencia abismal, el desarrollo inicial mostró a un Santa Clara ordenado, intentando cerrarse y resistir con lo que tenía.
ROL PROTAGÓNICO
Los gurises de Lavalleja asumieron desde el arranque el rol protagónico, con posesión de pelota, circulación paciente y búsqueda constante por las bandas y por el centro, aunque en la primera parte le costó traducir ese dominio en goles en cadena.
El primer tiempo dejó algunas imprecisiones en los pases finales y cierta ansiedad en el equipo local, que llegaba con facilidad al área rival pero no siempre resolvía bien. Aun así, la superioridad era evidente: mayor tenencia, mejores asociaciones y un ritmo que Santa Clara apenas podía sostener con esfuerzo y actitud. El rival, superado en lo físico y en lo futbolístico, apostó a defender cerca de su arco y a cortar el juego cuando fue posible, siempre dentro de los límites del reglamento.
EL QUIEBRE
El quiebre definitivo llegó en el complemento. Lavalleja ajustó líneas, mejoró notablemente la precisión en los pases y aceleró el ritmo del juego. La pelota empezó a circular con mayor velocidad y claridad, aparecieron los espacios y los goles comenzaron a sucederse uno tras otro.
El equipo serrano atacó prácticamente todo el segundo tiempo, con movilidad permanente de sus mediocampistas y delanteros, y con laterales que se proyectaron constantemente.
Una de las claves fue el juego interior: pases filtrados, diagonales bien trazadas y definiciones limpias. Manuel Torres, ingresando como referencia ofensiva, tuvo una actuación destacada, definiendo con jerarquía situaciones que nacieron de buenas combinaciones colectivas.
También fue importante el aporte de Julián Urquiola en la gestación, distribuyendo con criterio y siendo el nexo entre el medio y el ataque.
Santa Clara, pese a la desventaja creciente, nunca apeló a recursos desleales. Siguió jugando, hizo lo que pudo y trató de sostenerse con dignidad ante un rival que fue claramente superior. Esa actitud fue reconocida incluso al final del partido, cuando el público valoró el esfuerzo de los juveniles visitantes, que entendieron que el aprendizaje también llega en noches difíciles.
DIFERENCIA AMPLIADA
Con el correr de los minutos, Lavalleja encontró espacios por todos los sectores y amplió la diferencia hasta alcanzar una cifra de 11 a 0, poco habitual en este tipo de competencias. Las variantes introducidas mantuvieron la intensidad y no bajaron el nivel del equipo, que siguió buscando el arco rival con respeto y seriedad.
Más allá del resultado, el partido dejó conclusiones importantes para el conjunto minuano. Hubo una clara evolución del primer al segundo tiempo, una mejora notoria en la tenencia del balón y en la calidad de los pases, aspectos que habían sido puntos a corregir en presentaciones anteriores. La goleada no solo aseguró una victoria contundente, sino que también tuvo un fuerte impacto anímico, dejando al equipo como líder de su grupo.
Ahora el desafío será mayor. Lo que viene serán cruces directos, partidos de eliminación, donde no habrá margen de error. Rivales como Rocha o Treinta y Tres prometen una exigencia muy distinta, con mayor paridad y dificultad. Lavalleja lo sabe y entiende que deberá sostener este nivel, pero también corregir detalles para competir en escenarios más cerrados.
La noche cerró con una sensación clara: fue una demostración de poder ofensivo ante un rival débil, sí, pero también una muestra de crecimiento colectivo y de madurez competitiva. A partir de ahora, cada partido será una final. Ganar o quedarse en el camino. Y el “Lava”, con esta actuación, dejó en claro que quiere seguir avanzando.
