¿Cuántas veces debe un hombre levantar la vista
Antes de que pueda ver el cielo?
¿Cuántas orejas debe tener un hombre
Antes de que pueda oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes ocurrirán hasta que él sepa
Que mucha gente ha muerto?
La respuesta, amigo mío
Está flotando en el viento
La respuesta está flotando en el viento.
Yes, and how many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, and how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, and how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend
Is blowin’ in the wind
The answer is blowin’ in the wind
Bob Dylan (Premio Nobel de Literatura año 2016).
El próximo invierno será muy difícil para Lavalleja, en particular para los que dependen de la Intendencia. Si bien es muy difícil acceder a los datos oficiales del gobierno departamental, las primeras evaluaciones financieras son preocupantes.
El intendente Daniel Ximénez lo sabe y está preocupado.
No obstante, el jefe comunal se sigue negando a explicar las características básicas de su gobierno a los medios de prensa. De vez en cuando habla con algún medio o programa amigo, pero luego pasa meses sin hacer declaraciones. Así, deja mucho lugar a la especulación.
Ximénez tiene pocos contactos en las áreas centrales del Estado y cuentan con un escaso reconocimiento de sus pares políticos. Eso está a la vista. Además, tiene poco tiempo para ocuparse de hacer las relaciones públicas necesarias para conseguir fondos frescos.
La realidad es la única verdad: Lavalleja tiene un intendente part time. Suena un poco risueño, pero es real. En campaña prometió seguir trabajando como médico. Por tanto, los 7.000 lavallejinos que votaron por primera vez al FA lo aceptaron. Lo anterior no era mucho mejor.
Los empleados de la Intendencia que han tenido que llevar papeles a una salita contigua a su quirófano. Allí el intendente se quita los guantes y firma. Sus mañanas son para la Medicina, dicen. Tal vez por eso, prefiera ir a la Intendencia los sábados, porque ese día no se opera.
La democracia necesita del periodismo para, entre otras cosas, informar cuando los poderosos se pasan de la raya. Para ello es necesario que los periodistas puedan acceder a la palabra de los protagonistas. Ximénez se niega a dar explicaciones. No dice, no opina, no se arriesga.
Es así que los simples cronistas debemos ir reconstruyendo la información de a pedazos, arriesgando cometer errores involuntarios. De todos modos, el oficio periodístico tiene sus fórmulas éticas para llegar a la información de interés público en las mejores condiciones.
Aplicando esas líneas de trabajo, las mismas que se utilizan en todo el mundo, hemos logrado acceder al preocupante estado de las finanzas de la comuna. Consultamos a un gran número de fuentes de la Intendencia y llegamos a algunos resultados que creemos certeros.
Uno de los primeros datos es que todos los días se agota un poco más la liquidez del sistema. Por tanto, se requiere con urgencia “hacer caja”. Una amnistía tributaria podría ser el instrumento más efectivo, trámite solicitado ante la Junta en el Presupuesto.
La antigua costumbre de los contribuyentes de pagar a último momento, una forma de especulación habitual, provoca que la plata recién estaría disponible a fin de año o el 1º de enero del año 2027. Ya sería tarde para los grandes gastos de la comuna.
En las arcas de la Intendencia habría unos 200 millones de pesos. Su origen es local: impuestos y tasas. También hay algún millón proveniente de aportes originados en los distintos planes y programas nacionales. Ese ya tiene destino, no se puede tocar. Podría ser menos.
Dentro de los gastos fijos, el más importante es el rubro cero, salarios. Ahí se van unos 60 millones de pesos por mes. A eso se le agrega unos 15 millones en zafrales. Otros 12 millones en el subsidio de los jubilados. Falta pagar los dos aguinaldos, unos 30 millones cada uno.
El oxígeno, en forma de dinero, que llega desde el gobierno central, puede andar cerca de los siete u ocho millones de pesos por mes. La gente de campo sabe que si viene una primavera “llovedora” hay que gastar mucho en la caminería rural. Ya se espera un escenario complicado.
¿Causas del problema? Puede haber muchas. Lo cierto es que se está recaudando lo mismo que en otros gobiernos -pesos más, pesos menos- según coinciden todos los informantes.
Lo que sí se sabe que el gasto se ha disparado. Lo cierto es que se han contratado al menos ocho nuevos profesionales por sueldos superiores a los $ 100.000.
También se gastó en otras actividades como fiestas, como la que tuvo lugar por la nominación por la UNESCO de Manantiales Serranos, en la que se estima que el catering podría haber superado los $ 160.000.
Mientras tanto, Lavalleja no crece. No se sabe qué será de algunas industrias en los próximos meses. El “Estado” sube los gastos superfluos y el privado ya no puede más. El “bolichero” que se le achicó el mercado y sus clientes están cada vez peor.
Si bien la falta de liderazgo es un problema importante, no es un asunto político partidario. Es bastante más grave, este flagelo se viene dando en Lavalleja desde hace mucho y las responsabilidades son compartidas.
Pablo Melgar
