Por Natalia Gorgoroso
En entrevista con SERRANO, Germán Pastorino, dirigente departamental de la Federación ANCAP (FANCAP), expone la crítica situación que atraviesa la industria cementera estatal. El sindicato denuncia que el plan de la actual administración no solo condena a la planta de Paysandú a un «cierre encubierto», sino que impactará negativamente en los puestos de trabajo del departamento de Lavalleja y forzará el desarraigo de decenas de familias.
SERRANO: ¿Cuál es la situación actual del Portland y qué implica el plan que presentó el
gobierno en el Parlamento?
Germán Pastorino: El 17 de diciembre presentaron en el Parlamento el plan que tenían con la industria cementera estatal. Ese plan consiste concretamente en concentrar a morir la producción de clinker. Es decir, continuaría como está la planta de Minas, y Paysandú se reduciría solamente a terminar de producir portland, se concentraría solamente para moler el clinker que enviaríamos desde Minas hacia Paysandú. Nosotros estamos en contra y lo vemos como una situación que nos deja muy vulnerables, una situación realmente nefasta para el Portland.
S: ¿Cómo afecta este plan directamente a los trabajadores de Paysandú y su traslado a Minas?
G.P.: En esa pauta pretenden que más o menos 50 trabajadores de Paysandú vengan a trabajar a Minas. Espero que no sea a prepo, sacar 50 compañeros de allá, más que nada los que están vinculados con el área de la producción técnica, porque son el área que va a quedar obsoleta. Eso implica un desarraigo, implica volver a empezar. Te tenés que venir con tu familia en definitivo para mudarte a más de 400 kilómetros.Eso, para los compañeros tercerizados, que más o menos son 35 en Paysandú, realmente no saben qué va a pasar.
S: Se ha hablado de que la empresa ofrecerá incentivos por retiro. ¿Qué opina el sindicato sobre esto?
G.P.: Ya anunciaron que van a implementar incentivos para retiro y ya tuvimos una experiencia muy similar. A la gente le están pintando un futuro incierto y en el desespero toma la decisión de agarrar el incentivo. Se abusan de las situaciones. Vos ves plata junta hoy, te ofrecen pagar cuentas y ponerte al día, pero todos los casos que conocemos de más de 100 compañeros de la planta Minas en 2017, a los cuatro o cinco meses ya no tenían un peso y estaban sin trabajo.
S: Ustedes mencionan que este año se proyectan unos 30 millones de dólares en pérdidas en
el sector. ¿A qué se debe esto?
G.P.: Lo que este gobierno está haciendo, la actual administración, es una política de achique total con ANCAP. Se está preocupando por bajar los números de los gastos. Es un disparate de pérdidas que venimos arrastrando hace años por la pésima gestión y por la cero inversión. No hay ninguna inversión y hay una gestión pésima que muchas veces pensamos que es hasta deliberada y a propósito para justificar después perderla o entregarla. Te doy una pauta: ¿han visto alguna vez una propaganda de portland ANCAP que no sea hecha por el sindicato? Jamás nadie ha visto porque no se ha hecho Sí veo de Cementos Artigas, de Cielo Azul y de Charrúa. Ahí tenés la pauta.
S: ¿Qué alternativa propone FANCAP frente a esta decisión del directorio?
G.P.: Presentamos una propuesta mucho más acabada y bien realizada, que cuenta con el apoyo del economista Mauricio Zunino. Es una propuesta completa que tiene que ver con la diversificación de productos. Que la obra pública se siga realizando, y que se realice con cemento ANCAP. Es increíble que no sea así. Ese proyecto cuenta con una pata que es cómo se va a financiar: plantea la creación de un fideicomiso público manejado por ANCAP, muy similar a lo que se hizo en UTE cuando se invirtió en los molinos eólicos. Entendemos que el plan de dejar Paysandú solo para moler no es bueno y le pedimos al directorio que reconsidere que esto merece una política de Estado, y no una política muy a corto plazo de simplemente cuidar los números para cuando se vayan dentro de cuatro años.
S: A nivel local, en Minas hay preocupación de que la llegada de trabajadores de Paysandú
quite puestos de trabajo en el departamento. ¿Es así?
G.P.: Sí, claro, eso es una cuestión numérica nomás. Acá en la planta de Minas están faltando como 56 trabajadores, ese es el número de hoy. Se está jubilando gente. Nosotros ya acordamos con este gobierno el ingreso de personal y no lo han cumplido, ha pasado más de un año y no lo han cumplido porque se embarcaron en este plan y ahora están especulando. Cuando lo que pretenden es traer gente de Paysandú para cubrir esos agujeros, ahí es cuando la gente que viene va a desplazar gente que podría estar trabajando desde Minas. Se pierden cincuenta y pico de puestos de trabajo directos ahí nomás.
S: Ustedes mantuvieron reuniones con el intendente departamental, Daniel Ximénez, y su equipo. ¿De qué se habló y ven factible que prospere algún proyecto en el departamento?
G.P: Tuvimos dos reuniones con Daniel Ximénez. En la primera, él nos contó los planes que tenía de hacer un parque industrial en la planta y un parque energético, un generador de corriente, que no tenía bien claro si era eólico o fotovoltaico, para ofrecerle energía tanto a ANCAP como a las industrias que se establecieran en ese polo. Él hizo algunas gestiones y lo tenía planificado, pero todo eso depende del desarrollo de la planta. Si esta administración concreta terminar esto, no sé si va a prosperar. La otra reunión fue con él y con la directora de Ambiente, Aurora Fernández. Nosotros venimos buscándole la vuelta con nuestro proyecto, que también habla de la quema de basura. Para quemar algún tipo de basura se necesitan los altos hornos por la temperatura que producen. Si me preguntas qué podemos aportar nosotros para las obras de Lavalleja y la realidad es que, legalmente, nada. Nosotros no tenemos la gestión, nosotros solo aportamos propuestas.
S: Ustedes catalogan todo esto como un «cierre encubierto» de Paysandú. ¿Por qué usan ese término?
G.P.: Nosotros decimos que esto es un cierre encubierto porque, primero, se mintió en el Parlamento cuando se dijo que no se iba a perder ningún puesto de trabajo. Ahora en palabras de la presidente de ANCAP (Cecilia San Román) ya nos dijo que seguramente algún puesto de tercerizados se pierda. En cuanto a que la planta quede abierta, la van a dejar en una situación muy vulnerable: con 50 trabajadores, sin hacer clinker. Imagínate que en el período que viene gane un gobierno de derecha, que es lo más probable, si ahora que es de izquierda quedamos vulnerables, Paysandú va a quedar prácticamente cerrado. Va a estar muy fácil el día de mañana bajarle la cortina.
