Por Yandira Castro
La noche cayó fresca ayer sobre Minas, con esos 11 grados que obligaban a campera, termo en mano y cercanía compartida. Pero el frío no fue obstáculo: el Parque Rodó volvió a latir con fuerza en el inicio de la edición 39 del Festival “Minas y Abril”, que abrió su grilla con una noche dedicada al rock y una convocatoria que colmó cada rincón del predio.

PÚBLICO
Desde temprano, el público empezó a llegar. Familias, grupos de amigos, parejas y también muchos que hicieron kilómetros desde distintos puntos del país para ser parte de una de las fiestas más esperadas del interior. “Venimos todos los años desde Treinta y Tres, esto ya es una tradición”, contó Martín, mientras acomodaba su reposera cerca del escenario. A su lado, un grupo de jóvenes de Montevideo aseguró que eligieron esta noche “porque era imperdible”.

EL COMIENZO
La apertura estuvo a cargo de los artistas locales “Gnomo”, que volvieron a pisar el escenario con la emoción intacta y el respaldo de su gente. “Es un orgullo verlos acá, son de casa”, dijo una pareja minuana que siguió cada canción con atención.
El clima fue creciendo con la llegada de “Conociendo Rusia”, en su primera vez en Minas. Entre aplausos y curiosidad, el público se dejó llevar por un repertorio que conquistó incluso a quienes no los tenían en su radar. “No los conocía tanto, pero me sorprendieron, tienen un sonido distinto”, comentó Lucía, que llegó de Rocha.
INTENSIDAD CREDIENDO
La noche siguió sumando intensidad con “Las Pastillas del Abuelo”, banda reconocida de Argentina, que también era debutante en el festival. Ahí el parque ya era una masa compacta de gente cantando, saltando y acompañando cada tema. “Vine especialmente por ellos, los sigo hace años”, dijo Diego, que viajó desde Canelones.
Y LLEGÓ “LA VELA”
Y cuando parecía que la energía no podía subir más, llegó el gran cierre con “La Vela Puerca”, una banda con historia en Minas y una conexión especial con el público local y nacional, que está celebrando sus tres décadas.

El reencuentro fue total: un show colmado de fanáticos, banderas en alto y coros multitudinarios que marcaron un cierre a lo grande, un verdadero hito para la primera noche del festival.
Niños y grandes disfrutaron por igual del rock nacional e internacional que atravesó toda la jornada. “Cada vez que vienen es como la primera vez”, resumió una fan de “La Vela” emocionada.

Sin inconvenientes, con una organización aceitada y un ambiente festivo, la primera noche dejó claro que “Minas y Abril” sigue siendo mucho más que un festival: es un punto de encuentro. Una celebración donde la música es excusa, pero lo que realmente convoca es la experiencia compartida.
RECIÉN COMIENZA
La edición 39ª ya está en marcha, y si algo quedó claro en esta primera noche, es que el espíritu sigue intacto. El rock encendió la mecha, y el público respondió. Ahora, la historia recién empieza.
