Por Yandira Castro
En un desarrollo alarmante para la comunidad laboral, la planta de AmBev-CYMPAY en el departamento de Paysandú, ha anunciado una parada de producción que se extenderá por dos meses, afectando a aproximadamente 90 trabajadores.
La decisión, que se comunica en medio de un contexto de sobrestock de malta y una caída en el consumo de cerveza en Brasil -su principal mercado-, ha generado preocupación tanto en los empleados de esta empresa (que al igual que la planta cervecera minuana es propiedad de la multinacional AB InBev) como en los líderes sindicales.
Esta situación también preocupa en Minas, tratándose de la misma multinacional propietaria de Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) y recordando lo ocurrido a nivel local hace no mucho tiempo.
CONTEXTO DE LA SITUACIÓN
Eduardo Alza, presidente del Sindicato de Obreros y Empleados de Norteña (SOEN), se ha pronunciado sobre la situación en una entrevista con SERRANO. Según Alza, la gerencia de la empresa en Paysandú notificó a los sindicatos sobre la necesidad de detener la producción a partir del 1º de marzo, citando el exceso de malta acumulado desde años anteriores y la disminución de la demanda en Brasil como las causas principales.
La pausa en la producción no solo afecta a los trabajadores de la planta, sino que también plantea la posibilidad de un cierre definitivo si la situación no mejora. “No podemos descartar un cierre”, afirmó Alza, quien enfatizó que, aunque la parada está programada para durar inicialmente dos meses, existe la posibilidad de que se extienda a tres o cuatro meses dependiendo de la evolución del mercado brasileño.
IMPACTO EN LOS TRABAJADORES
El sindicato ha confirmado que el 90% de la plantilla -estimada entre 90 y 100 empleados- será enviada al seguro de paro. Este proceso comenzará con la utilización de licencias acumuladas, seguido de la activación del subsidio de seguro de paro.
Sin embargo, la preocupación radica en que muchos trabajadores ya han agotado sus beneficios anteriores, lo que los dejaría sin apoyo económico si la situación se prolonga.
Eduardo Alza destacó que la situación es especialmente complicada dado que en los meses de junio y julio de 2025, la planta ya había enfrentado una crisis similar, lo que ha dejado a muchos trabajadores sin recursos en este momento crítico. “Estamos ante una posible catástrofe laboral”, afirmó, aludiendo al impacto que tendría un cierre definitivo en sociedad y el comercio de Paysandú.
ESTRATEGIAS DE ACCIÓN DEL SINDICATO
Ante esta crítica situación, el sindicato está tomando medidas. Alza mencionó a SERRANO que se han estado realizando reuniones internas y con la directiva del sindicato para evaluar las estrategias a seguir. “Estamos tocando todas las puertas de los actores políticos”, indicó Alza, haciendo referencia a solicitudes de reuniones con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y con la titular del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) quienes son considerados fundamentales en el proceso de búsqueda de soluciones.
Además, el sindicato planea abordar el tema con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MGAP). Alza expresó su frustración respecto a la exportación de cebada sin procesar, que se está enviando a Brasil, en lugar de ser utilizada en la producción local. Esta situación plantea un dilema sobre la gestión de los recursos y el futuro de la industria cervecera en Uruguay.
REUNIONES Y MOVILIZACIÓN
El sindicato también ha programado asambleas y encuentros con otros gremios integrantes del PIT-CNT, ya que la crisis en Paysandú no es un hecho aislado. “Estamos viendo cómo un bloque de sindicatos puede actuar ante esta problemática”, afirmó Alza, subrayando que la situación actual es compleja en varias industrias sanduceras, incluyendo ANCAP y el Frigorífico Casablanca.
La preocupación se extiende más allá de la planta de AmBev-CYMPAY, ya que un cierre o reducción significativa de operaciones en múltiples industrias podría transformarse en una crisis laboral que dejaría a Paysandú en una situación de prácticamente “pueblo fantasma”.
Con la próxima asamblea programada para el 5 de marzo, el sindicato y los trabajadores se preparan para discutir sus próximos pasos, en un intento por encontrar una salida a esta crisis que amenaza su sustento y el tejido social de Paysandú.
