Por Natalia Gorgoroso
El anuncio del plan piloto del Laboratorio de Economía Urbana Circular, una iniciativa conjunta de la Intendencia de Lavalleja y el Ministerio de Vivienda que apunta a recuperar inmuebles vacíos en Minas, barajando la expropiación como último recurso, generó un impacto político a nivel local. En un departamento donde el último censo encendió alarmas por el alto índice de viviendas ociosas, las voces de los principales dirigentes locales se vuelven fundamentales para entender la viabilidad del proyecto.
La senadora Alexandra Inzaurralde (Lista 59 – PN) no esquivó el tema. Si bien valoró la intención de frenar el deterioro del casco urbano, puso sobre la mesa un extenso abanico de dudas operativas y legales. La entrevista, sin embargo, no se detuvo allí y derivó hacia las aguas turbulentas de la interna blanca, analizando las tensiones post-presupuesto y las estrategias de unidad partidaria.
“POLICÍA TERRITORIAL”
Inzaurralde confesó que ya había escuchado rumores sobre intervenciones similares, mencionando que se hablaba de algo parecido para la localidad de Villa Serrana, lo cual en su momento consideró “sumamente necesario” bajo el concepto de una “policía territorial”. Al analizar la propuesta formal para el Centro de Minas, reconoció la validez del enfoque principal.
“Sin duda existe una necesidad de intervención en el microcentro de Minas”, aseguró la legisladora, ampliando que el problema es estructural y multifactorial. “Lo hemos mencionado en distintas oportunidades, que no solamente pasa por las viviendas ociosas, sino que también por infraestructuras que son competencias de la Intendencia. Esta noticia, que se refiere justamente al vaciamiento y que apunta a reutilizar el stock urbano en lugar de expandir la ciudad, nos parece que es una buena medida, pero nos falta mucha información”, indicó.
La preocupación central de la líder de la Lista 59 radica en la instrumentación práctica y jurídica del plan. En una ráfaga de cuestionamientos dirigidos a las autoridades, delineó los vacíos que, a su juicio, tiene el anuncio:
- “Nos genera dudas saber cuál va a ser el tenor, si va a ser voluntario, si va a ser coercitivo”.
- “¿Va a haber incentivos a los propietarios, van a haber sanciones a los propietarios? ¿Qué camino se va a tomar?”.
- “¿Qué rol va a cumplir la Intendencia? Porque convengamos que no es de resorte natural la vivienda, si es una política de vivienda o es una política de infraestructura urbana”. “¿Qué rol va a cumplir el gobierno nacional a través del Ministerio de Vivienda?”.
- “¿La expropiación, va a haber un derecho de preferencia, como existe con el Instituto Nacional de Colonización?”.
Inzaurralde advirtió sobre la complejidad del derecho privado uruguayo, recordando que el deterioro visual del Centro (casas y comercios en ruinas) suele estar atado a “dificultades legales, conflictos jurídicos, que muchas veces son los que llevan a veces sucesiones que no pueden destrancarse y llevan a que pasan los años”.
Por ello, reclamó establecer métricas y tiempos claros para no generar falsas expectativas en la población: “¿Hay plazos, hay metas que son cuantificables? Porque, de lo contrario, si funciona puede ser algo muy potente, pero si no se definen instrumentos claros nos podemos quedar solamente en el diagnóstico”.
“PLAN VEREDAS”
Para Inzaurralde, la reactivación del Barrio Centro de Minas, especialmente golpeado tras el traslado de la Terminal de Ómnibus, no pasa exclusivamente por intervenir padrones privados, sino por asumir el rol municipal en el espacio público, haciendo énfasis en veredas y luminarias.
Apelando a la memoria histórica de las crisis superadas por el país, propuso desempolvar un viejo y exitoso proyecto de principios de siglo. “A mí me gustaría mucho que se reeditara el Plan Veredas”, propuso con entusiasmo. “El Plan Veredas, en la crisis del 2002, a iniciativa de (Alejandro) Atchugarry, lo propone el Congreso de Intendentes, y tú recordarás que fue una excelente medida porque la Intendencia, a través de sus funcionarios, pudo concretar el plan, y esto dinamizó la mano de obra, la participación de empresas, y por supuesto que es algo más que necesario la movilidad, la accesibilidad y el transitar seguro”, señaló.
INTERNA DEL PARTIDO NACIONAL
El segundo bloque de la entrevista se adentró en la política pura y dura, marcada por la reciente visita del presidente del Directorio del PN, Álvaro Delgado al departamento, en una reunión reservada para ediles, alcaldes (con alguna ausencia), miembros de la Departamental Nacionalista y el presidente de la juventud blanca, Agustín Giacobbe.
Ante la consulta de si Delgado llegó para imponer un “lineamiento” o una orden tras las fricciones públicas por la votación del presupuesto departamental, la senadora desestimó esa lectura. Aclaró, además, un detalle de color sobre la famosa “foto de unidad”, al decir que “llegué con media hora de retraso a otra reunión y por lo tanto no estuve en la foto, pero estuve en la primera hora”.
Sobre el tono del encuentro, expresó: “Yo no percibí en ningún momento un lineamiento de lo que teníamos que hacer como partido. Él vino a contribuir con ese proceso en una iniciativa también de acercamiento, de llegar a territorio, de escuchar distintas voces. Sabemos de distintas diferencias que se sucedieron en la discusión del presupuesto, entonces dar esa oportunidad del intercambio siempre es positivo”.
Para Inzaurralde, la síntesis de esos roces fue, justamente, “la foto que todos vimos”, demostrando que “las conversaciones existen, el intercambio existe”.
DIVERSIDAD COMO FORTALEZA
Uno de los saldos que dejó la visita de Delgado fue el impulso para conformar la Agrupación de Gobierno Departamental, un órgano que reúna a quienes ostentan cargos de responsabilidad. Inzaurralde defendió esta idea basándose en una visión humanista de la política partidaria.
“Para mí el Partido Nacional ejerce verdaderamente internamente su democracia, no es un partido de unanimidades, pero de la puesta en común de los distintos argumentos creo que eso enriquece muchísimo”, reflexionó.
Con un tono reflexivo, ahondó en la naturaleza de los dirigentes: “somos personas naturalmente distintas, nos pasaron distintas cosas, vivimos distintos procesos, internalizamos distintas experiencias y por lo tanto, lo que tenemos para aportar, como en la vida, es distinto. Apelo a la humildad del conocimiento, a saber que nos complementamos con el otro. La puesta en común evidentemente nos va a ir, no alineando, sino acercando y complementando”.
RENOVACIÓN
Lavalleja se encuentra omiso en la conformación de la Comisión Departamental Nacionalista. Al abordar por qué se ha trabado este proceso y si hay resistencia a la “renovación” por parte de sectores tradicionales, como las listas 51 y 58, Inzaurralde ofreció una clase de realidad estatutaria.
Explicó que la Departamental no se elige ahora por voto popular, sino que la votan los convencionales emanados de la última elección interna.
“¿Qué pasa? A posteriori de la elección interna surgieron cosas y seguramente esos convencionales departamentales, no representan el humor general de la ciudadanía. Pasaron muchas cosas, pero lo cierto es que de esa interna surgieron convencionales, que son hoy los que están investidos en la posibilidad de votar”, argumentó Alexandra Inzaurralde, dejando en claro la disonancia entre las estructuras formales congeladas en el tiempo y el clima político actual. Su deseo es que las estructuras sean “vivas” y no se armen “simplemente para que no funcionen”.
Fue en este punto donde la senadora dejó uno de los mensajes más fuertes de la jornada, exigiendo que los lugares en la Departamental no sean copados por los líderes, sino cedidos a los militantes de a pie.
“Me encantaría que fueran personas que hayan sostenido y que durante todos estos períodos han estado siempre presentes, y que no son precisamente los cabezas de la lista”, reclamó. “Son personas que han sido fieles, que han sido legales a las distintas agrupaciones. Son los que llegan, abren la puerta, cierran la puerta, acomodan papeles, llevan mensajes, notificaciones. Se lo merecen”, aseveró.
LIDERAZGOS
Hacia el final, la mirada se posó en el horizonte electoral. Al ser consultada sobre si ya se están posicionando figuras para heredar o disputar los liderazgos partidarios en Lavalleja, Inzaurralde marcó la cancha con firmeza.
“El liderazgo es algo que no se impone. Se puede imponer el resultado de una elección o de una decisión, pero un liderazgo no se impone, se construye. Te siguen o no te siguen”, sentenció. “Creo que eso es un trabajo de todos los días, la historia cuenta, el presente también. Y bueno, en ese sentido, cada uno tiene para ofrecer lo que cada uno es”, añadió.
Como cierre, hizo un llamado a la estrategia conjunta por encima de los egos sectoriales, recordando que la verdadera contienda está afuera del partido. “Tenemos un desafío importante. Hay que converger hacia figuras potentes y no tanto fragmentar. Tenemos que mirar no solo lo que nosotros quisiéramos, sino cuál es el objetivo. Y por lo tanto, hay que mirar al adversario, cuáles son sus características, cuáles son las condiciones que tenemos que superar y ver, sí, oportunamente, cuáles son los perfiles más adecuados para poder dar la batalla”, finalizó.
