Por Natalia Gorgoroso
El debate político desencadenado por la protesta de la diputada Adriana Peña, quien se colocó un burka en la Cámara de Representantes, se trasladó al Senado y amplió su foco hacia fuertes cuestionamientos al oficialismo y al movimiento sindical.
Lejos de tomar distancia de la polémica, la senadora suplente del Partido Nacional, Alexandra Inzaurralde, respaldó el accionar de su compañera de fuerza política y lanzó una dura crítica contra lo que definió como la instrumentalización ideológica del Día Internacional de la Mujer, apuntando directamente contra la izquierda, el PIT-CNT y el Ministerio de Salud Pública (MSP).
En declaraciones a SERRANO, Inzaurralde defendió el mensaje de Peña y restó importancia a las críticas del oficialismo sobre la inexactitud geográfica de la prenda utilizada. Para la legisladora, debatir si en Irán se usa el hiyab y en Afganistán el burka es un elemento netamente accesorio frente a lo medular: la violación sistemática de los derechos femeninos en esas naciones.
En este sentido, acusó a la izquierda de tener una “visión hemipléjica” de los derechos humanos y cuestionó el silencio de las organizaciones del 8M sobre los abusos cometidos en países a los que calificó como “amigos ideológicos” del actual gobierno. Asimismo, remarcó que el estilo particular de cada representante no debe desviar la atención del contenido real de las denuncias.
La crítica de la senadora opositora se profundizó durante su intervención en la sesión de la Cámara de Senadores, donde expuso su malestar por el rumbo que han tomado las movilizaciones. Inzaurralde acusó al PIT-CNT de haber “colonizado” la marcha del 8 de marzo al imponer la consigna de carácter antiimperialista.
A su juicio, introducir proclamas ajenas a la causa original, concebidas en ámbitos de poder externos, desnaturaliza la conmemoración y asfixia la pluralidad de miradas.
Como consecuencia, advirtió que el evento dejó de ser un espacio de encuentro para terminar expulsando a muchas mujeres que, queriendo manifestarse, sienten que no se respeta su diversidad de convicciones.
El reclamo de la representante blanca también apuntó hacia el Poder Ejecutivo, cuestionando severamente al Ministerio de Salud Pública (MSP) por utilizar la carga simbólica del Mes de la Mujer para anunciar la ampliación de los plazos para abortar.
Inzaurralde sugirió que la oportunidad de este anuncio no fue casual y especuló que las autoridades evitaron realizarlo antes para que no se pegara al debate sobre la eutanasia, evitando así lo que denominó “necro anuncios”. Para la senadora, amparar bajo las reivindicaciones feministas un tema que no genera unanimidad es un error, ya que mientras para algunas mujeres el aborto representa una experiencia de liberación, para otras, entre las que se incluyó, significa la cancelación de un tercero.
Finalmente, la legisladora instó a aprovechar el debate del 8M para impulsar proyectos de ley que brinden alternativas reales frente a los embarazos no deseados, destacando el rol del INAU. A modo de reflexión, Inzaurralde alertó sobre el riesgo de que las causas genuinas se transformen en estrategias, reclamando su derecho a no ser el instrumento político de nadie y exigiendo que la defensa integral de las mujeres vuelva a ser el verdadero centro de la discusión.
