La Parroquia “Santa Teresita” está en obras y sobre este y otros temas hablamos con el cura
Por Natalia Gorgoroso
Apenas iniciado el 2026, nos acercamos al corazón del Barrio Las Delicias para conversar con el padre Fernando Pereira, cura párroco de la Parroquia “Santa Teresita”. Entre el eco de las actividades pasadas y el ruido de las obras que ya comenzaron, el sacerdote hace un balance profundo y pide la colaboración de toda la comunidad.
LAS FIESTAS
SERRANO: Estamos a pocos días de haber comenzado el año. ¿Qué evaluación hace de lo que fue el cierre del 2025 y las actividades de las fiestas?
Fernando Pereira: Primero, gracias por la presencia y por estar siempre atentos a las necesidades de la parroquia. Siempre es bueno comenzar el año dando gracias por lo vivido. Fue un año con mucha apertura hacia el encuentro con los demás y el fin de año estuvo cargado de actividades. El 3 de diciembre tuvimos el segundo encuentro artístico en el Teatro Lavalleja. Es algo que ya se ha institucionalizado; no cobramos entrada, sino que pedimos un alimento navideño. Fue un éxito total, se colmó el teatro y dos días antes ya no quedaban invitaciones. Tuvimos una grilla preciosa, fue una fiesta de familia y la gente no se quería ir. También mi gratitud a la Dirección de Cultura de la Intendencia, especialmente a Mariela Leis, que apoya muchísimo nuestras actividades.
S.: La actividad continuó fuerte hacia la Navidad y Reyes.
F.P: Sí, el 21 de diciembre tuvimos la “Navidad de Las Delicias” con la Banda Departamental, los coros y el Pesebre Viviente que colmó las expectativas. Ver la plazoleta llena de familias nos motivó muchísimo. Pero quiero destacar algo muy especial: el 23 de diciembre cumplimos un sueño pendiente. Hicimos una cena con las familias que sabíamos que no se iban a juntar con nadie en Nochebuena. Lo hicimos el 23 porque el 24 es más complejo para los voluntarios. Participaron unas 20 familias y fue un momento muy bonito. Luego, el 6 de enero, tuvimos la 5ª edición de la fiesta de Reyes. Cada vez se juntan más niños. Tuvimos la colaboración de Natalia Ortega, Fabián Nis, animadores, inflables y merienda. Además, una persona anónima nos donó tres bicicletas nuevas para rifar. Fue un evento que nos llenó el corazón.
REUNIONES
S.: En medio de esta actividad social, sabemos que hubo reuniones institucionales importantes. Lo recibió el jefe de Policía y recientemente el intendente. ¿Cómo fueron esos encuentros?
F.P: Nuestra consigna es crear puentes con todas las fuerzas vivas. Con el jefe de Policía (Alfredo Rodríguez) tuvimos una charla muy profunda, con mucho interés de trabajar en equipo. Hace unos días nos recibió el señor intendente (Daniel Ximénez). El objetivo era que conociera de primera mano el trabajo social de la parroquia y presentarle proyectos para el 2026. Fue una hora intensa de encuentro donde también se sumó la secretaria general (Arianna Bentos) y el secretario personal, Gonzalo (Suárez). Salí de esa reunión con mucha esperanza de que pueda haber cambios lindos para nuestro Centro Apostólico. Al intendente lo conozco también como mi médico personal desde hace años, así que hay una apertura linda. Vimos mucho interés de su parte en conocer nuestra obra y ponerse a disposición.

OBRAS EN EL EDIFICIO
S.: Ahora enfrenta un desafío grande puertas adentro. Vemos que han lanzado una campaña de recaudación. ¿Cuál es la situación del edificio?
F.P: Es uno de los desafíos más grandes. Hemos abierto esta campaña porque ya veníamos trabajando el tema, pero la situación empeoró. Hemos tenido problemas serios con los techos y la humedad. Además, tuvimos pisos que se han partido, con riesgo real de caernos o de que el piso cediera. No teníamos más remedio que abrir las obras ahora en enero, aprovechando las vacaciones.
S.: ¿Qué trabajos específicos se están realizando y para qué se pide la colaboración?
F.P: La gente tiene que saber que estamos atacando frentes críticos para dejar la parroquia acondicionada. Según lo que estamos difundiendo en la campaña, las obras son arreglo de pisos, tratamiento de humedades, pintura interior y exterior y mejoras en los salones comunitarios. Es como una casa de familia, si no la mantenemos, se cae. Y es importante que la gente sepa que no tenemos recursos ni fondos propios, dependemos 100% de la ayuda y la providencia de la gente.
FORMAS DE COLABORAR
S.: Para el lector que quiera colaborar ahora mismo, ¿cómo puede hacerlo?
F.P: Confiamos plenamente en que la gente dé una mano. Cada aporte, grande o pequeño, suma. Hay tres vías claras que estamos comunicando en el afiche de la campaña. Está el depósito bancario, en la cuenta CA 110308681-00020; también las donaciones directas, se pueden acercar sobres a la parroquia (en la Av. Garibaldi frente a la Plaza de Las Delicias) aclarando que es para la restauración. Si no, pueden comunicarse al 099847046.
El dinero es exclusivamente para este trabajo. Sabemos que cuando uno colabora de corazón, Dios te regala el ciento por uno. Esta es una parroquia emblemática y la infraestructura es muy bonita, no podemos dejarla caer.
“HAY HAMBRE DE DIOS”
S.: Para cerrar, y yendo a lo espiritual y social. Después de tiempos complicados a nivel mundial, ¿cómo siente la fe de la gente en el barrio?
F.P: Como titular te digo: hay hambre de Dios. La gente tiene necesidad y busca a Dios. Aquí vienen a conversar desde sus sueños hasta sus problemas máximos. Veo que la gente quiere creer y tiene el corazón abierto. Lo vemos en los bautismos, en los sacramentos. Vivimos en una cultura que a veces parece sin Dios porque el hombre ha querido ocupar su lugar, y así está el mundo. Pero tengo esperanza. En el “Mes de María” recorrimos todo el Barrio Las Delicias rezando el Rosario por la calle y la gente salía y miraba con respeto. El obispo (Milton Tróccoli) escribió una carta pastoral recientemente sobre temas sensibles. En Adviento escribió una carta pastoral haciendo un análisis sobre las adicciones, pero con un mensaje de esperanza. Nos preocupan mucho las adicciones y la salud mental. La gente viene muchísimo a charlar de estos temas con el sacerdote. Por eso insisto, aunque parezca repetitivo: mi sueño más grande es que podamos trabajar en equipo todas las instituciones. El gobierno, la policía, la iglesia, porque la gente es la misma. Solos, cada uno por su cuenta, no podemos hacerlo. Ojalá podamos llevar adelante juntos esa sociedad que soñamos, donde desaparezca la violencia y seamos protagonistas de un futuro mejor.
