La Avenida Varela se transformó en un lienzo vibrante anoche desatando un torrente de colores, sonidos y aromas que dejarán una huella imborrable. El aire estuvo impregnado de la mezcla de alegría y emoción que solo el Carnaval puede ofrecer, en un festín sensorial que comenzó con la primera comparsa inclusiva, marcando un hito en la celebración.
A medida que caía la noche, las luces brillaron sobre los trajes resplandencientes de la comparsa inclusiva, simbolizando la unión y la diversidad. Los Amigos, con 30 años de historia, rindieron homenaje a su creador, Julio Márquez, evocando recuerdos y risas que resonaron en cada rincón de la avenida.
El ritmo de Candominas vibró en los corazones de quienes se congregaron, celebrando 21 años de historia con un recorrido que llevó a todos en un viaje de nostalgia y celebración. La presencia de Lingua Africana, un clásico dirigido por el inconfundible Hugo Mainetti, sumergió a los espectadores en una experiencia cultural rica y conmovedora.
El barrio Estación vio nacer a Facasi, la primera comparsa que se estrenó en este carnaval, con la sorpresa de nuestra colega Yandira Castro como vedette, mientras que la familia de La Cristina, también debutante, rindió homenaje a su querida Cristina, un tributo que resonó con amor y gratitud.
A medida que el desfile avanzaba, la Filarmónica, con sus 45 años de trayectoria, recordó a todos la longevidad y el compromiso con la tradición, mientras que La Fabini, desde Montevideo, llevó un soplo de aire fresco y festivo al ambiente. La Comparsa Generación Lubola de Maldonado, conocida por sus ritmos contagiosos, mantuvo la energía en su punto más alto.
En medio del desfile, la Intendencia hizo un reconocimiento a Emiliano Cantera, destacado bailarín minuano.
Las escolas encendieron el ambiente con su pasión. Desde la 5ta Generación, pasando por el Imperio do Samba y Unidos Da Rambla, cada grupo aportó su propio sello, creando una sinfonía de ritmos y colores. Todo culminó con un explosivo cierre de Cumbia en Samba, un espectáculo musical que hizo vibrar a todos los presentes, dejando una estela de alegría en cada corazón.
El domingo 22, Avenida Varela fue el epicentro de la celebración, un lugar donde los colores y los sonidos se entrelazaron en una danza de felicidad. El carnaval no solo fue un evento, sino una experiencia que quedará grabada en la memoria de quienes la vivieron. La magia del carnaval se apoderó de la ciudad, y todos fueron parte de este espectáculo que celebró la vida, la comunidad y la diversidad.
