Por Natalia Gorgoroso
La polémica por el cese de contratos zafrales en la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL) suma un nuevo capítulo. Esta vez, fue la cúpula del Ejecutivo comunal la que decidió salir al cruce de las versiones que circularon en los últimos días, puntualmente tras las situaciones y declaraciones registradas en los municipios de Mariscala y Zapicán.
Fuentes de primera línea de la administración se comunicaron con SERRANO para brindar la postura oficial, desmintiendo categóricamente algunos relatos instalados en el ámbito político y defendiendo el accionar de la Intendencia.
MARISCALA
En relación a la situación del Municipio de Mariscala, donde se había informado sobre el presunto reintegro de trabajadores, la fuente del Ejecutivo fue tajante: “en realidad no fueron restituciones porque esas ocho personas nunca fueron desvinculadas”.
Según explicó el vocero de la cúpula gubernamental, estos trabajadores “simplemente estaban incluidas en la lista de trabajadores zafrales que entraron en la campaña electoral y, tal como se hizo en todo el departamento, se dispuso que quienes son madres con hijos menores, rellenaran una declaración jurada para mantenerse en funciones”.
En este sentido, la fuente confirmó que, además de las madres jefas de hogar, la administración hizo una excepción particular en esa localidad. “La intendencia contempló esa situación especialmente particular, de un padre con cuatro hijos menores a su cargo, único sustento. La intendencia decidió atender esa situación”, señalaron.
Desde la Intendencia también buscaron desmentir las versiones políticas que le otorgaban el mérito de estas permanencias al alcalde local. “Circuló alguna versión que marcaba que el alcalde había tenido una incidencia especial, que se había puesto ‘al frente de la situación’ y que había ‘defendido’ a esos ocho trabajadores que no fueron desvinculados”, señaló el informante.
“La verdad es que el proceso fue el mismo que se aplicó por parte de la Intendencia en todo Lavalleja: los criterios sociales que se habían establecido”, indicó. A su vez, remarcó que la coordinación con Mariscala se dio “de manera normal, como en todos los municipios”, manteniendo “un diálogo correcto”.
ZAPICÁN
La cúpula del Ejecutivo departamental también respondió a los fuertes cuestionamientos públicos realizados por el alcalde del Municipio de Zapicán, el nacionalista Fabián Miraballes, quien se quejó del cese de funcionarios en su localidad y de que le habían “roto el esquema” sin previo aviso.
Para la administración central, no hubo sorpresas. “Las disposiciones han estado claras desde un principio. El intendente ha marcado muchas veces que se haría un corte, que los contratos de quienes ingresaron en campaña electoral serían revisados, tanto los zafrales como los contratos de función pública, en todo el departamento”, expresó.
El vocero fue enfático al señalar que “ese fue el mensaje claro y entendido por todos los alcaldes de Lavalleja desde un primer momento”. En directa alusión al jerarca de Zapicán, sentenció: “lo que iba a pasar, todos lo sabíamos. El alcalde de Zapicán y todos los alcaldes”.
A pesar de los cruces y el malestar expresado por Miraballes, desde la Intendencia defienden la forma en que se han comunicado las decisiones: “En esos términos se ha manejado el diálogo desde el primer día, con altura y claridad de todas las partes, incluso ante esta situación. Y así seguirá de nuestra parte”.
CONSEJO Y RESPALDO A XIMÉNEZ
Finalmente, frente a las críticas sobre la falta de avances en el último Consejo de Lavalleja celebrado precisamente en Zapicán, la cúpula de la comuna reivindicó ese espacio de articulación departamental.
“El Consejo de Lavalleja es un ámbito saludable en el que hay diferencias, naturalmente, pero que definimos como diferente en lo que es la política en Lavalleja hoy en día”, aseveró.
Para cerrar, aprovecharon para respaldar la figura del jefe comunal ante las tensiones internas: “Allí se ve muy reflejado el liderazgo de Daniel, su disposición al trabajo con quien quiere trabajar”.
