Por Natalia Gorgoroso
La histórica celebración por los 125 años de peregrinaciones al Santuario Nacional “Nuestra Señora del Verdún” dejó postales que trascendieron la fe para convertirse en verdaderos ejemplos de superación e igualdad. Uno de los puntos más altos de la festividad fue el éxito de la propuesta de “Ascenso Accesible”, un servicio brindado por la Intendencia de Lavalleja y el equipo de “Senderismo para todos” que permitió a personas con movilidad reducida conquistar la cima del Verdún.
Para conocer de primera mano el impacto de esta iniciativa, SERRANO dialogó con Federico Estévez, una persona con discapacidad motriz y reconocido referente en el área de inclusión en el departamento, quien este domingo se animó a vivir la experiencia. Las imágenes hablan por sí solas: un cielo profundamente azul coronando el santuario, y la sonrisa imborrable de Estévez frente al templete de la Virgen, sentado en la silla de senderismo adaptada y rodeado por quienes hicieron posible la hazaña.
Según confesó, la decisión de subir no fue automática. “Ellos (Senderismo para todos) habían estado el año pasado y yo no me animé sinceramente”, relató. Sin embargo, el reciente fin de semana la historia fue diferente: “Dije: ‘este es el año’, y la verdad que no me arrepiento en lo absoluto. La experiencia estuvo muy tremenda. Una experiencia única, aparte recontra emocionante”, expresó Estévez.
El éxito de este servicio no radica únicamente en la logística o en la silla monociclo especialmente diseñada para el terreno agreste, sino en el factor humano. Federico Estévez destacó profundamente el rol de los guías: “Enrique, que es el impulsor de Senderismo, y un amigo que está, Santi, los dos son unos genios. El trato de ellos, aparte del servicio que brindan, tanto para el usuario como para la familia, es de una calidez impresionante”.
Para Estévez, llegar a la explanada superior del Cerro tuvo un condimento especial que lo hizo aún más conmovedor: el esfuerzo físico de la escalada fue compartido con sus seres más queridos. “Yo lo hice con mi familia. Estaba mi abuela de casi 70 años subiendo junto a mí ahí, echando una de las piolas para subir; mi novia, mi madre y mi hermano”, detalló con emoción.
Las postales de la jornada lo muestran en el pedregoso camino de ascenso, con el imponente paisaje de los cerros minuanos a sus espaldas, mientras el equipo y su familia tensaban las cuerdas para avanzar paso a paso. “Son cosas que te marcan y que te impulsan a seguir adelante”, reflexionó.
Hacía más de una década que Federico Estévez no visitaba el santuario. El contraste entre sus recuerdos y la realidad de estos 125 años de peregrinación lo dejó impactado. “Hacía más de 10 años que no iba al Cerro, me impresionó la cantidad de gente. Yo lo hice de mañana, no había tanta gente, pero cuando bajamos, nunca había visto tanta gente”, comentó.
A modo de cierre, Estévez aprovechó su testimonio para dejar un mensaje claro a toda la comunidad y, en especial, a quienes enfrentan barreras físicas similares. Dijo a SERRANO que “quiero animar a las personas con discapacidad o con movilidad reducida a que se animen, que vivan esa experiencia porque realmente no se van a arrepentir. Y aparte hacerlo acá, en nuestra ciudad, con los paisajes que tenemos, de allá arriba se veía todo increíble. Fue una cantidad de cosas juntas que llevó a que la pasara súper bien”.
