Por Pablo Melgar
MONTEVIDEO – En medio de la creciente crisis política generada por la situación de la camioneta Hyundai adquirida por el presidente Yamandú Orsi, la dirección del Frente Amplio dispuso en la noche de ayer martes una orden interna para limitar las apariciones públicas de dirigentes y referentes de la coalición de gobierno.
La directiva, transmitida desde la sede central frenteamplista de la esquina de Colonia y Ejido, constituyó la primera medida de coordinación política y comunicacional adoptada por la fuerza política desde que el tema se instaló en la agenda pública y comenzó a generar repercusiones dentro y fuera del oficialismo.
Según reconstruyeron fuentes políticas, el objetivo fue evitar declaraciones contradictorias y ordenar el discurso mientras Presidencia define una estrategia para afrontar un episodio que ha derivado en cuestionamientos políticos, especulaciones sobre eventuales responsabilidades y versiones sobre diferencias internas en el gobierno.
En paralelo, Orsi mantuvo durante la noche una reunión reservada con cronistas de cuatro medios montevideanos: “El País”, “Búsqueda”, “la diaria” y “El Observador”. La convocatoria se produjo en un formato poco habitual para un presidente enfrentando una controversia política de estas características.
Fuentes al tanto del encuentro señalaron que allí Orsi informó que la camioneta Hyundai será finalmente donada a la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), decisión con la que busca cerrar un episodio que se ha prolongado durante varios días y que continúa generando repercusiones.
Durante la jornada circularon múltiples versiones en ámbitos políticos y periodísticos. Algunas daban cuenta de posibles renuncias y otras hablaban de fuertes discrepancias dentro del propio gobierno. Aunque ninguna de esas hipótesis fue confirmada oficialmente, en el oficialismo existe preocupación por el impacto que la situación pueda tener sobre la imagen presidencial.
La decisión de restringir temporalmente las vocerías también estuvo vinculada a la aparición de mensajes contradictorios dentro de la propia coalición. El presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, manejó distintas interpretaciones sobre el caso en las últimas horas, situación que contribuyó a reforzar la necesidad de una coordinación centralizada.
A ello se suma que el equipo de comunicación de Presidencia tenía conocimiento previo de que el semanario “Búsqueda” publicaría información relativa al vehículo Renault que había sido donado durante la campaña electoral por la automotora Car One, un elemento que volvió a colocar el foco sobre el origen y destino de los vehículos vinculados al mandatario.
El episodio también incrementó la presión sobre la estructura de comunicación gubernamental, integrada por varias decenas de profesionales distribuidos entre Presidencia y distintos organismos públicos.
Dentro del oficialismo existen cuestionamientos acerca de la gestión de la crisis y de la capacidad para anticipar y contener los efectos políticos derivados de las revelaciones periodísticas.
Hasta el cierre de esta edición, el sector político identificado con la vicepresidenta Carolina Cosse no había realizado pronunciamientos públicos sobre el tema.
Mientras tanto, los principales dirigentes de la oposición concentraban su atención en las derivaciones institucionales del caso y evitaban, al menos por ahora, avanzar hacia una confrontación política de mayor intensidad.
