Durante cuatro jornadas de intensa actividad aeronáutica y deportiva, el cielo uruguayo se convirtió en el escenario de una competencia de altísimo nivel. Entre el jueves 9 y el domingo 12 de abril, se llevó a cabo el esperado Torneo Latinoamericano de Paracaidismo de Precisión, un evento que marcó un hito en la agenda deportiva nacional y que concentró las miradas de los aficionados a los deportes extremos y la aviación.
El campeonato nació como fruto del esfuerzo interinstitucional y la camaradería aeronáutica. Fue organizado de manera conjunta por el Aeroclub de Minas y el Aeroclub de Mercedes. Sin embargo, la sede elegida para desplegar toda la logística operativa y recibir a las delegaciones internacionales fue la ciudad de Mercedes.
La decisión fue estratégica: las instalaciones de la capital de Soriano ofrecían las mejores condiciones de infraestructura, espacio y seguridad para albergar un evento de tal magnitud y complejidad organizativa.
DESAFÍO A 1.200 METROS DE ALTURA
El torneo congregó a 25 paracaidistas de élite, conformando una grilla internacional de primer nivel con representantes de Argentina, Estados Unidos, El Salvador y el anfitrión, Uruguay.
La logística aérea de los días de competencia oficial estuvo sustentada por dos aviones Cessna 182, aeronaves clásicas y sumamente confiables en el ámbito del paracaidismo deportivo. La dinámica exigía una precisión coreográfica no solo en tierra, sino también en el aire: los aviones ascendían hasta una altitud de lanzamiento de 4.000 pies (aproximadamente 1.200 metros).
En cada pasada sobre la zona de salto, la aeronave lanzaba a cuatro paracaidistas simultáneamente, quienes conformaban un equipo de competición.
Una vez con el paracaídas abierto, comenzaba la verdadera prueba de destreza. Los competidores debían leer el viento, calcular su tasa de descenso y maniobrar sus velámenes con absoluta maestría para dirigirse hacia sus respectivos objetivos en tierra, divididos en dos modalidades sumamente exigentes:
- Precisión Clásica: considerada una de las pruebas más difíciles del deporte. Los paracaidistas deben aterrizar exactamente en el centro de un colchón de amortiguación. El objetivo final es impactar un medidor electrónico circular que tiene apenas 16 centímetros de diámetro. Lograr dar en el blanco desde más de un kilómetro de altura requiere una técnica de vuelo y una concentración absolutas.
- Precisión Deportiva: esta modalidad se caracteriza por el uso de paracaídas más rápidos y de diseño aerodinámico más agresivo. El objetivo en tierra es una gran diana formada por círculos concéntricos pintados de blanco, con un diámetro total de 40 metros. La meta es aterrizar lo más cerca posible del centro absoluto, obligando al deportista a controlar la alta velocidad de su equipo hasta el último milímetro antes de tocar el suelo.
EL PODIO
La delegación uruguaya depositó su representación íntegramente en los atletas del Aeroclub de Minas, quienes demostraron estar a la altura de las potencias continentales. Tras las arduas jornadas de saltos evaluados, el equipo nacional logró alzarse con la medalla de bronce, consolidando un merecido tercer puesto en la clasificación general.
La tabla final de posiciones por equipos reflejó el altísimo nivel de la competencia:
- Primer Puesto (Campeón): Argentina.
- Segundo Puesto (Subcampeón): Estados Unidos.
- Tercer Puesto: Uruguay.
El equipo de héroes celestes que subió al podio para recibir el bronce estuvo integrado por los experimentados paracaidistas: José Luis Correa, Jorge Bonalbe, Gustavo Freire y Enzo Fassi.
Pero las alegrías para la representación uruguaya no terminaron en la competencia por equipos. En el plano individual, el certamen dejó otro motivo de gran orgullo nacional. En la vertiginosa modalidad de Precisión Deportiva, el teniente primero Diego Rodríguez, compitiendo bajo la bandera del Aeroclub de Minas, logró obtener el segundo puesto.
Este logro de Rodríguez no es producto de la casualidad, sino de una trayectoria en constante ascenso. Cabe recordar que, hace apenas un año, el teniente primero se había coronado campeón latinoamericano en su especialidad, demostrando que su nivel técnico se mantiene en la cima del continente.
EL CIERRE
Si bien la tensión competitiva dominó los tres primeros días, la jornada de clausura del domingo 12 de abril estuvo marcada por la celebración y el espectáculo. Para el cierre del evento, la organización contó con el invaluable apoyo logístico de la Fuerza Aérea Uruguaya, que desplegó un avión de transporte táctico CASA C-212 Aviocar.
Esta aeronave de mayor porte permitió realizar saltos de gran altitud que no formaban parte de la grilla oficial de puntuación. Estos lanzamientos funcionaron como un premio a la dedicación de los competidores internacionales, permitiéndoles disfrutar de “saltos de diversión” y realizar maniobras espectaculares de caída libre.
Además, sirvió como una exhibición de lujo para el público mercedario, que pudo disfrutar de una coreografía aérea sin igual como broche de oro del campeonato.
Esta destacada participación marca la segunda vez que el Aeroclub de Minas interviene en eventos de esta jerarquía internacional. Con un reciente segundo lugar a nivel latinoamericano y este nuevo podio frente a equipos de Estados Unidos y Argentina, el paracaidismo uruguayo y la institución minuana demuestran que atraviesan uno de sus mejores momentos deportivos, proyectándose con fuerza hacia el futuro de la disciplina.
