Dormir no es simplemente descansar: es un proceso biológico esencial para la memoria, la regulación hormonal, la salud cardiovascular y el equilibrio emocional. En el marco del Día Mundial del Sueño (que se celebra el viernes antes del equinoccio de otoño para el Hemisferio Sur -de primavera para el Norte- desde 2008, es decir que este 2026 fue el pasado viernes 13 de marzo), bajo el lema “Dormir bien. Vivir mejor”, la Sociedad de Otorrinolaringología del Uruguay (SORLU), integrante del Sindicato Anestésico Quirúrgico (SAQ), pone el foco en uno de los grandes protagonistas del descanso saludable: la vía aérea superior, área de su especialidad.
RESPIRACIÓN Y CALIDAD DEL SUEÑO
Según explicó la Dra. Carina Almirón, presidenta de SORLU, la calidad del sueño depende, en gran medida, de cómo se respira durante la noche. “Cuando la vía aérea se estrecha o colapsa, aparecen trastornos que no solo afectan el descanso, sino también la salud general. Entre ellos, la apnea obstructiva del sueño (AOS) se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública vinculados al sueño”, indicó la experta.
El insomnio encabeza el ranking mundial de los trastornos del sueño por prevalencia: entre el 25% y el 30% de los adultos refieren síntomas en algún momento de su vida, mientras que entre el 8% y el 15% cumplen criterios de insomnio crónico.
En Uruguay, aproximadamente el 27,7% de las personas con trastornos del sueño presenta insomnio persistente.
En segundo lugar se ubican los trastornos respiratorios del sueño, especialmente la apnea obstructiva del sueño. De acuerdo con Almirón, a nivel mundial, se estima que cerca de 1.000 millones de adultos de entre 30 y 69 años podrían padecerla y alrededor de 425 millones presentarían formas moderadas a severas que requieren tratamiento.
DATOS DE URUGUAY Y SÍNTOMAS
En Uruguay, datos difundidos por el Ministerio de Salud Pública (MSP) indican que el 42,7% de la población presenta algún tipo de trastorno del sueño, lo que refleja la magnitud del problema en nuestro país, asegura la profesional.
La apnea obstructiva del sueño, indica Rosario Eugui, otorrinolaringóloga especialista en trastornos respiratorios del sueño, no es solo roncar. “Sus síntomas incluyen ronquido intenso y habitual, pausas respiratorias observadas por los convivientes, despertares con sensación de ahogo, sueño fragmentado, nicturia (necesidad de despertarse dos o más veces por noche para orinar, interrumpiendo el sueño), cefalea matinal y somnolencia diurna excesiva”, explicó.
“Muchas veces también se manifiesta como irritabilidad, dificultades de concentración y bajo rendimiento laboral o académico”, añadió.
APNEA NO TRATADA
De acuerdo con la especialista, las implicancias de la apnea no tratada pueden ser profundas. Según informó, diversos estudios internacionales demuestran que las personas con AOS tienen entre dos y tres veces más riesgo de desarrollar hipertensión arterial, mientras que el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular (ACV) se duplica en comparación con quienes no padecen el trastorno.
Además, indicó Eugui, la somnolencia diurna asociada a la apnea aumenta entre dos y siete veces el riesgo de accidentes de tránsito, y también se ha vinculado con mayor incidencia de diabetes tipo 2, arritmias cardíacas, deterioro cognitivo y trastornos del ánimo.
EL OTORRINOLARINGÓLOGO
En ese sentido, el médico otorrinolaringólogo cumple un rol central en los pacientes con ronquido y apnea obstructiva del sueño (AOS) debido a que es el especialista en la vía aérea superior, que es donde se origina el problema en la mayoría de los casos.
Es el encargado de evaluar y analizar la nariz, garganta y laringe, estructuras que pueden favorecer o contribuir a la obstrucción nocturna. En el caso de los niños, por ejemplo, la experta contó que el crecimiento de las amígdalas y las adenoides es una causa frecuente de apnea del sueño.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se confirma a través de un estudio de sueño como la polisomnografía o poligrafía respiratoria (se solicita uno u otro según lo valorado por el interrogatorio medico dirigido), y el tratamiento puede incluir presión positiva continua (CPAP), dispositivos de avance mandibular, cambios en el estilo de vida, terapia miofuncional, realización de somnoendoscopia o DISE (una valoración endoscópica bajo sedación) para identificar los sectores de colapso de la vía aérea superior y así plantear posibles tratamientos quirúrgicos.
“NO ES UN LUJO”
“El sueño saludable no es un lujo; es una necesidad. Detectar y tratar los trastornos del sueño no solo mejora la calidad de vida, sino que previene complicaciones cardiovasculares, metabólicas y neurológicas. En este Día Mundial del Sueño 2026, el llamado es a prestar atención a las señales y consultar a tiempo. Porque dormir bien es, verdaderamente, vivir mejor”, sostuvo Almirón.
