Por Yandira Castro
Desde el Barrio Estación de Minas hasta uno de los escenarios más emblemáticos de la exploración espacial mundial, el recorrido de Daniel Facelli parece salido de una película.
Pero no: es la historia real de un minuano que convirtió su pasión por la astrofotografía en una experiencia inolvidable, nada menos que presenciar en vivo el lanzamiento de una nave hacia la Luna.
“Me fui solo, solo y medio loco”, cuenta entre risas, todavía con la emoción fresca. Detrás de esa frase hay meses de planificación, cambios de fechas y una convicción firme: estar ahí cuando el cohete despegara.
LA IDEA Y SU PREPARACIÓN
La idea comenzó a gestarse a fines del año pasado, cuando se anunció el lanzamiento del programa Artemis de la NASA. Lo que parecía un sueño lejano empezó a tomar forma. Compró pasajes, organizó sus días en función de las llamadas “ventanas de lanzamiento” -períodos en los que las condiciones permiten que el cohete parta- y se preparó para lo imprevisible: suspensiones, cambios de fecha y la incertidumbre del estado del tiempo.
El viaje no fue improvisado. Daniel Facelli estudió cada detalle: desde dónde ubicarse hasta cómo lograr la imagen que tenía en mente. Explicó a SERRANO que “quería fotografiarlo con el reflejo en el agua”. Esa búsqueda lo llevó a instalarse desde temprano en un puente estratégico, en una zona colmada por más de 400.000 personas que llegaron para presenciar el evento.

MIRAR AL CIELO CON OTROS OJOS
Pero su historia con el espacio viene de mucho antes. “De chico jugaba con cosas de astronautas, cohetes… siempre me gustó”, recuerda.
Sin embargo, fue en 2020, cuando se metió de lleno en la fotografía, que ese interés se transformó en algo más profundo. La astrofotografía -capturar la Vía Láctea, las estrellas, los planetas, la Luna- le abrió una nueva puerta: la de mirar el cielo con otros ojos.
EL LANZAMIENTO
El día del lanzamiento fue una mezcla de ansiedad, nervios y adrenalina. “Una cosa era ir a verlo, pero otra era fotografiarlo”, indicó a SERRANO el fotógrafo.
Para asegurarse, llevó dos cámaras y llegó al lugar horas antes. El despegue fue a las 6:24 de la tarde, pero él ya estaba desde la mañana, atento a cada detalle, temiendo que algo fallara.
Y no falló.
“La foto salió”, afirma con satisfacción. No es solo una imagen: es el resultado de años de curiosidad, aprendizaje y un impulso que lo llevó a cruzar fronteras. “Quedé muy contento”, resume, aunque sus palabras parecen quedarse cortas frente a la magnitud de lo vivido.
UNA VISITA INOLVIDABLE
La experiencia no terminó con el lanzamiento. También visitó el Centro Espacial “John F. Kennedy”, ubicado en una zona cercana a Cabo Cañaveral (Estado de Florida), donde pudo recorrer instalaciones históricas, ver de cerca cohetes y emocionarse frente al Atlantis, el último transbordador espacial en actividad. “Era como estar en Disney, pero entre cohetes y trajes espaciales”, describe.
NUEVOS DESAFÍOS
Ahora, con los pies nuevamente en Minas pero la mirada todavía en el cielo, Daniel Facelli ya piensa en nuevos desafíos. Contó a SERRANO que sueña con regresar para futuras misiones del programa Artemis y también con capturar fenómenos únicos, como un eclipse solar.
Su historia es la prueba de que los sueños no entienden de distancias. A veces, nacen en un barrio tranquilo, crecen mirando estrellas y, con decisión, terminan despegando hacia el infinito.
