Por Natalia Gorgoroso
El cierre de la sesión extraordinaria de la Junta Departamental de Lavalleja (JDL) con motivo del Día Internacional de la Mujer -que se celebró el pasado 11 de marzo y de la cual ya se informó en nuestras páginas- se transformó en un verdadero reflejo de la política local.
Dieciséis edilas de todos los partidos políticos tomaron la palabra, conformando un abanico de discursos que transitó desde la reivindicación de derechos históricos y datos duros sobre desigualdad, hasta las tensiones internas y denuncias por violencia política que hoy fracturan el relacionamiento dentro del legislativo departamental.
La oratoria final reflejó las distintas visiones del feminismo y la política, demostrando que, si bien el objetivo de la equidad es compartido, los caminos e ideologías para alcanzarlo son diversos.
La ronda de exposiciones comenzó con Natalia Dorta (Frente Amplio), quien advirtió sobre las desigualdades persistentes en las infancias, la educación y la Justicia, aunque celebró los avances de las nuevas masculinidades, ejemplificando con jóvenes que solicitan talleres sobre el tema.
A continuación, Patricia Tourné (Partido Nacional) recordó que el 8M no es una festividad, sino una jornada de lucha y gratitud hacia las mujeres que conquistaron derechos básicos. Su compañera de bancada, Delfina Ledesma (PN), amplió la mirada hacia el plano internacional, exigiendo coherencia en la defensa de los derechos humanos y recordando a las mujeres de Irán que arriesgan su vida bajo la consigna “Mujer, Vida, Libertad”.
El enfoque global se mantuvo con Laura Mazzoni (FA), quien contrastó las multitudinarias marchas de mujeres con el avance de las guerras, clamando por la designación de una mujer en la Secretaría General de la ONU para garantizar la paz.
Posteriormente, Cecilia Santos (FA) aportó una cruda radiografía del ámbito médico: pese a que el 70% de quienes ingresan a la facultad son mujeres, los cargos de mayor jerarquía siguen dominados por varones, a lo que sumó la preocupante minimización clínica del dolor femenino en las puertas de urgencia. Le siguió Sara Mazzoni (FA), quien celebró la conquista de los espacios políticos, asegurando que “no hay democracia sin nosotras”.
Desde el Partido Colorado, Mabel Labraga alzó la voz para denunciar los distintos tipos de violencia, física, sexual, económica y vicaria, exhortando a las presentes a ser la voz de aquellas mujeres que han sido acalladas por el femicidio. Lilián Correa (PC) repasó la histórica matriz batllista en la conquista de derechos, como la ley de la silla y el divorcio, destacando el rol de referentes coloradas actuales en el departamento.
En la misma línea, Raquel Bardesio (PC) homenajeó a quienes desafiaron el silencio y abrieron puertas con su propia vida, remarcando que la política queda renga si no representa a todos los géneros.
El debate ideológico subió de tono con la intervención de Martina Castro (PN). La edil cuestionó duramente lo que definió como el “victimismo” promovido por sectores de izquierda, acusándolos de apropiarse de la causa de las mujeres mientras relativizan la falta de libertades en regímenes como Cuba y Venezuela.
El momento de mayor tensión política de la noche llegó con la exposición de Carol Aviaga (PN). La edil puso sobre la mesa una herida abierta en el Legislativo departamental: la violencia política hacia las mujeres. Aviaga recordó un episodio reciente en el que sintió que su voz fue silenciada en el plenario mientras se le daba espacio a su agresor, y propuso la creación de una comisión especial de legisladoras para redactar protocolos de actuación y prevención ante estos casos.
Las palabras de Aviaga no surgieron en el vacío. Responden a un conflicto que quebró la integración de la Bancada Femenina Multipartidaria. Recientemente, las ediles del Partido Nacional (con la excepción de Ana Ugolini) decidieron retirarse en bloque de dicho espacio a raíz de lo que dicen que son los constantes agravios del edil colorado Luis Carresse denunciados por Aviaga. Este caso, que marca un precedente como la primera denuncia formal ante la Junta de Transparencia y Ética Pública (JUTEP) por violencia política hacia mujeres en el ámbito legislativo, flotó pesadamente en el ambiente de esta sesión por el 8M.
Tras el tenso momento, Paola Rojas (FA) llamó a la reflexión interna, pidiendo a las mujeres en política no golpearse entre ellas y citando que la entrada masiva de mujeres es lo único que verdaderamente transformará la política. Su compañera, Carla González (FA), reafirmó la necesidad de presupuestos reales para la ley de violencia de género y alertó sobre el avance global de grupos antiderechos y lógicas de ultraderecha.
El tramo final estuvo marcado por la historia y el reconocimiento. Pilar Rodríguez (PN) rememoró a la primera instancia de votación de las mujeres en Sudamérica, en la localidad de Cerro Chato, y defendió la igualdad apelando a la metáfora de que la mujer fue creada “del costado del hombre” para caminar a la par.
Enseguida, Gabriela Umpierrez (PN) citó a la pionera médica minuana, Aurora Curbelo Larrosa, llamando a luchar por el bien de la humanidad junto al hombre, no contra él.
Betina Casas (PN) cerró las alocuciones partidarias destacando con orgullo el hito del Partido Nacional al haber coronado a Adriana Peña como la primera mujer intendente de Lavalleja.
Actuando como presidenta de la Junta, Luisa Mazzoni (FA) tomó la palabra para el cierre formal. Tras recordar a pioneras históricas como la legisladora Julia Arévalo y la insólita anécdota de la falta de baños para mujeres en el Palacio Legislativo en su época, y a la primera arquitecta del departamento, María Luz Morosoli; Mazzoni tuvo un gesto político ineludible.
Mirando directamente hacia el sector donde se agrupaban las edilas del Partido Nacional y visiblemente afectada por la situación, lanzó una invitación clara a recomponer los lazos quebrados: “Sigue habiendo un espacio para recibir legisladoras en la Bancada Femenina. Las que reciban el mensaje, ya saben que está el espacio abierto y son bienvenidas siempre”.
La histórica sesión no concluyó con discursos políticos, sino con un acto de estricta justicia cotidiana. Fuera de protocolo, Raquel Bardesio solicitó nuevamente la palabra para pedir un reconocimiento explícito a las funcionarias y trabajadoras de la Junta Departamental de Lavalleja. Destacando su paciencia, disposición y solidaridad para asistir a las legisladoras en su labor diaria, Bardesio pidió a todo el plenario ponerse de pie. La noche culminó con un cerrado aplauso resonando en la sala, un homenaje final no solo a las pioneras de los libros de historia, sino a las mujeres que, desde sus escritorios, sostienen silenciosamente la democracia local cada día.
