Por Yandira Castro
En un contexto marcado por la preocupación ante las situaciones vinculadas a la salud mental que se han registrado en Lavalleja, la puesta en marcha del Centro “Ni Silencio Ni Tabú” aparece como una de las principales herramientas de prevención y promoción del bienestar emocional para adolescentes y jóvenes.
El edil del Partido Colorado e integrante de la Comisión de Seguimiento del centro, Emilio Cáceres Martínez, informó que recientemente se concretó una reunión con la Secretaría General de la Intendencia y la directora de Juventud de la comuna, Romina Inzaurralde, donde se conocieron los avances del proyecto.
“Dentro de un panorama triste que tiene nuestro departamento, hemos tenido una muy buena noticia”, señaló Cáceres, quien recordó que desde hace tiempo se viene trabajando para lograr que Lavalleja cuente con este espacio.
Según explicó, durante el proceso se mantuvieron conversaciones con la Intendencia, el Instituto Nacional de la Juventud (INJU) y representantes de la Cámara de Diputados, buscando generar recursos para concretar el programa.
Finalmente, el proyecto avanzó con la participación del INJU, la UNICEF y la Intendencia de Lavalleja. Cáceres destacó especialmente el compromiso demostrado por el gobierno departamental, que asumió parte del financiamiento luego de que el INJU planteara que no podía cubrir por sí solo la totalidad del presupuesto.
LOCAL CÉNTRICO Y ACCESIBLE
Uno de los principales avances es la definición del lugar donde funcionará el Centro “Ni Silencio Ni Tabú”. Cáceres explicó que se trata de un inmueble estatal ubicado en la calle 18 de Julio, entre Juan Farina e Ituzaingó, en el espacio donde anteriormente funcionaba una repartición de Salud Pública.
El edificio, de amplias dimensiones y con fondo, está siendo acondicionado para adaptarlo a las necesidades del proyecto.
“Necesitamos que sea un lugar con espacios amplios, con luz natural y que sea más amigable para una persona que concurre a llevar adelante tareas, talleres, etc.”, explicó.
El edil valoró, además, que se trate de una ubicación céntrica, de fácil acceso y cercana al transporte público, entendiendo que esto puede favorecer la concurrencia de jóvenes de distintos puntos de la ciudad.
El objetivo planteado es que el centro pueda comenzar a funcionar hacia diciembre de este año.
PREVENCIÓN, TALLERES Y ATENCIÓN
Cáceres remarcó que el Centro “Ni Silencio Ni Tabú” de Lavalleja no debe ser entendido como un hospital o un centro de atención tradicional en salud mental. “Se trata de un espacio para generar hábitos saludables, un espacio para promover el bienestar emocional”, explicó.
La propuesta contempla la participación de psicólogos, talleristas y docentes, además de actividades de expresión, propuestas artísticas y deportivas.
El enfoque estará puesto principalmente en la prevención y la promoción de hábitos saludables, aunque también se contará con profesionales de la psicología para brindar atención.
Respecto a los profesionales que trabajarán en el centro, Cáceres explicó que la definición dependerá de la estructura del Programa “Ni Silencio Ni Tabú” a nivel nacional, aunque consideró importante que exista participación de profesionales del departamento por el conocimiento que poseen de la realidad local.
La intención de la Comisión de Seguimiento es que, una vez concretado el centro, se pueda avanzar también hacia la descentralización de algunas de sus actividades en localidades del interior de Lavalleja.
“Va a ser un lugar para jóvenes de todo el departamento y vamos a intentar que trabaje en las otras localidades también”, sostuvo.
SABER QUÉ ESTÁ PASANDO EN LAVALLEJA
Más allá de la concreción del Centro “Ni Silencio Ni Tabí”, Emilio Cáceres planteó la necesidad de profundizar el análisis sobre la realidad de la salud mental en el departamento.
El edil sostuvo que, ante las situaciones que se han registrado en los últimos tiempos, es necesario contar con un diagnóstico específico de Lavalleja y no solamente implementar acciones aisladas.
En ese sentido, habló de la propuesta de un psicólogo de Lavalleja que quiere desarrollar una investigación con apoyo de la Universidad de la República (UDELAR) y convocar a especialistas de referencia a nivel nacional e incluso internacional. “Está bueno que se haga una investigación profunda y que se trabaje en eso”, afirmó.
A su entender, sería necesario conformar un equipo de profesionales que pueda analizar las causas, las características y las particularidades de la realidad departamental para elaborar un plan integral.
“Por lo menos la sensación que yo tengo es que hay una sumatoria de muy buenas voluntades, pero medio desnorteada”, manifestó.
Para Cáceres, el abordaje debe contemplar tanto la atención de las personas que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad como las políticas de prevención y promoción del bienestar.
“NO ES SOLUCIÓN, ES BUENA HERRAMIENTA”
El edil fue enfático en señalar que la llegada del Centro “Ni Silencio Ni Tabú” representa un avance importante, pero no debe considerarse como una solución definitiva a la problemática de la salud mental. “Es una muy buena herramienta, pero no es una solución al tema”, sostuvo.
En su opinión, el centro permitirá trabajar con una parte de la población y generar espacios de prevención, pero será necesario continuar desarrollando otras herramientas y políticas públicas.
También consideró fundamental que la población en general cuente con información para reconocer posibles señales de alerta y saber cómo actuar ante una persona que atraviesa una situación compleja. “No hay reglas generales”, señaló Cáceres, cuestionando algunas ideas instaladas socialmente sobre las conductas vinculadas al suicidio y remarcando la importancia de recurrir a profesionales especializados.
RECONOCIMIENTO AL AVANCE DEL PROYECTO
Finalmente, Cáceres destacó el trabajo realizado para concretar el centro y valoró el compromiso de las instituciones involucradas. “Nos reconforta muchísimo que se esté llevando adelante y agradecemos tanto al gobierno nacional como al gobierno departamental”, expresó.
El edil, que también ha sido crítico de distintas decisiones de la administración departamental, entendió que en este caso corresponde reconocer el avance alcanzado. “Creo que en este sentido hay que reconocer que se está haciendo un buen trabajo y si se logra esto sería muy bueno”, afirmó.
Con el local definido y las obras de acondicionamiento en marcha, el desafío ahora será concretar el cronograma previsto para que Lavalleja pueda contar antes de finalizar el año con un espacio destinado a la prevención, promoción del bienestar emocional y acompañamiento de adolescentes y jóvenes de todo el departamento.
