La idea de Ríos y Siqueira es llevar agua desde Rincón del Bonete hasta Paso Severino
Frente a la creciente demanda de agua potable para el área metropolitana y las resistencias que genera la represa de Casupá, dos ingenieros expertos en riego proponen un sistema de trasvase desde la represa de Rincón del Bonete. El proyecto, impulsado mediáticamente por el Movimiento “Un Solo Uruguay”, asegura garantizar el abastecimiento independientemente de las lluvias locales y evitar la expropiación de 3.500 hectáreas productivas.
Por Natalia Gorgoroso
Para el año 2045, la zona metropolitana de Montevideo requerirá unos 850.000 metros cúbicos de agua potable por día, una cifra significativamente superior a los 600.000 que produce actualmente el sistema de OSE. Ante este escenario, la construcción de una represa en el Arroyo Casupá se ha posicionado en la agenda del gobierno, y en la de la administración de Yamandú Orsi especialmente, como la solución para generar reservas.
Sin embargo, una alternativa técnica, silenciosa pero sólida, ha cobrado fuerza en los últimos meses: un trasvase de agua desde la cuenca del Río Negro hacia la del Río Santa Lucía.
La iniciativa no es nueva, data de 2023, en plena crisis hídrica, y fue elaborada por los ingenieros agrónomos Marcos Ríos y Alfredo Siqueira. Aunque fue ignorada en ese momento por las autoridades, el Movimiento “Un Solo Uruguay” (USU) decidió ponerla sobre la mesa nuevamente durante su encuentro anual el pasado 23 de enero en Gaetán.
CIUDADANÍA SIN PROTAGONISMOS
Aunque el proyecto ha ganado visibilidad gracias a la plataforma de USU, desde el movimiento aclaran que su rol es de difusión y no de autoría técnica. Serrana Correa, referente de “Un Solo Uruguay” en Lavalleja, explicó a SERRANO la postura de la organización social frente a la propuesta de los ingenieros.
“Nosotros consideramos que somos un movimiento social y que lo que tenemos que hacer es ayudar a formar ciudadanía, a que la gente se interese por ciertos temas”, señaló Correa, enfatizando que la intención no es apropiarse del trabajo ajeno.
“La idea no es sacar el sombrero con el sombrero de otro. No es hacernos publicidad, o sea, sí está impulsado por ‘Un Solo Uruguay’, pero no queremos restarle mérito a los ingenieros que hicieron el proyecto”, remarcó.
Correa detalló que la estrategia del movimiento ha sido coordinar entrevistas en medios capitalinos como las radios Sarandí, Carve y Rural para que sean los propios técnicos quienes expliquen la viabilidad de la obra. “El proyecto no llegó a la ciudadanía porque los políticos no lo difundieron, es un proyecto que ellos hicieron en el 2023 y ni siquiera lo miraron”, sentenció la referente.
LA DEBILIDAD DE CASUPÁ
El ingeniero agrónomo Marcos Ríos, de 67 años, productor arrocero y especialista en sistemas de riego y represas, es una de las mentes detrás de esta alternativa junto a Alfredo Siqueira (ex funcionario de OSE). Ríos argumenta que la represa de Casupá presenta una debilidad estructural: depende de las precipitaciones locales para llenarse, lo cual es crítico en tiempos de sequía.
“No es lo mismo llegar a una crisis hídrica con la represa llena”, advirtió Ríos. “Cuando nosotros hacemos esta represa para Arroz y Uruguay, que tiene cientos de represas construidas, tenemos un problema de que las secas son de dos tipos: prolongadas en los efectos de ‘La Niña’, que no hay escurrimiento suficiente superficial y no se nos llena la represa”, detalló.
El ingeniero ilustró la situación con datos actuales de la zona: “Este año la zona adyacente de cuenca a Casupá, tenía represas que no pudieron funcionar porque tenían el 40-50% de su capacidad porque no juntaron agua en todo el invierno”.
A esto se suma el factor de la evaporación, que en verano puede significar la pérdida de un centímetro de agua por día. “Si le ponemos a Casupá y nosotros partimos de una represa que fue utilizada y no la podemos llegar a más que un 50-60%, entonces no podemos contar con esa agua”, explicó.
Además, Ríos subrayó el impacto social y productivo de Casupá, que implicaría la expropiación de unas 3.500 hectáreas, desplazando población y actividad agropecuaria en Florida y de nuestro departamento.
LA PROPUESTA
La alternativa presentada consiste en un sistema de bombeo y tuberías que conecta la inmensa reserva de Rincón del Bonete (sobre el Río Negro) con la represa de Paso Severino (en el Río Santa Lucía). El objetivo central es simple pero ambicioso: “que la represa de Paso Severino siempre esté llena”.
¿Cómo funcionaría el sistema? Según detalló Ríos, la toma de agua no se haría en la central hidroeléctrica, sino en un brazo del lago frente a San Gregorio de Polanco. El trayecto se divide en etapas:
– Primer tramo: un bombeo a través de una tubería de 17 kilómetros que vence una altura geométrica de 58 metros.
– Tránsito natural: el agua se vierte en la cuenca del Río Yí. Ríos destaca que “cada vez que el agua cae de vuelta en un monte de galería con sombra, con escurrimiento por zona de piedra, de arena, lo purifica”.
– Segundo tramo: aguas arriba de la ciudad de Durazno (lo que beneficiaría también a esta ciudad), se realiza un segundo bombeo mediante una tubería de 45 kilómetros hasta la zona de Pintado.
– Destino final: El agua desemboca en un afluente del Santa Lucía Chico, yendo directo a Paso Severino.
“Paso Severino no va a ser un respaldo casual. Va a ser un respaldo que va a estar a pleno con un aporte volcando”, aseguró Ríos. Esto permitiría que, ante una crisis en verano, la reserva principal de Montevideo comience la temporada al 100% de su capacidad.
CANTIDAD Y CALIDAD
Uno de los puntos más fuertes del anteproyecto es el volumen y la calidad del agua disponible en el Río Negro. Ríos fue contundente respecto a la capacidad de Rincón del Bonete: “Es tan grande el volumen del Rincón del Bonete que aunque venga la seca del siglo, va a quedar agua para todo Montevideo porque es enorme”.
Comparó los volúmenes requeridos por Montevideo con los usados en el agro: “Nosotros los arroceros, toda el agua de Montevideo, toda el agua esa que proyecta para el 2050, es menos de lo que hay en algún sistema de una sola chacra en el Este arrocero”. Según sus cálculos, abastecer a la capital implicaría apenas un 3, 4 o 5% del consumo de las turbinas, sin afectar la generación eléctrica ni la toma de UPM.
En cuanto a la calidad, el ingeniero desmitificó la creencia de que el Santa Lucía es superior. “La cuenca del Río Negro tiene una calidad de agua muy superior a la de Santa Lucía”, afirmó, basándose en monitoreos de los comités de cuenca. “Hoy estamos con una calidad mala del agua (en el Santa Lucía)”, mientras que en las zonas agrícolas de la cuenca del Río Negro, los monitoreos han mostrado que es donde el agua está “más limpia”.
COSTOS, TIEMPOS Y SILENCIO OFICIAL
En términos económicos y logísticos, los autores del proyecto estiman ventajas considerables frente a los 130 millones de dólares que costaría la represa de Casupá. Ríos indicó que la inversión sería menor y los tiempos de ejecución mucho más rápidos: “calculamos nosotros que en seis meses, trabajando con licitaciones lentas, no abreviadas, se puede llevar el agua”.
Respecto al costo operativo (energía para el bombeo), el ingeniero citó cálculos de Siqueira: “Significaría agregarle 7 u 8 pesos por mes a cada conexión de la zona problematizada. O sea, si Montevideo solucionara su problema de agua pagando 7 pesos más en la boleta de la OSE, no es significativo y es viable”.
A pesar de la solidez de los argumentos, los ingenieros lamentan la falta de receptividad política. Ríos reveló un dato inquietante: “yo me acabo de enterar que ya un técnico de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) también había pensado en ese proyecto, lo planteó internamente y el técnico no fue escuchado”.
Hizo un llamado a despolitizar el tema y apelar a la ciencia, sugiriendo un modelo similar al que funcionó durante la pandemia: “hagan un pequeño GACH de agua y escuchen a los técnicos, porque yo creo que a veces hay obcecaciones”.
UNA SOLUCIÓN INTEGRAL
El proyecto no solo busca solucionar el abastecimiento de Montevideo. Al pasar por el centro del país, el agua podría utilizarse para riego intensivo en el eje de la Ruta 5, potenciando la producción frutícola y hortícola. “En vez de perder 5.000 hectáreas productivas, le damos potencial a 20 o 30.000 hectáreas”, concluyó Ríos.
Mientras el debate sobre Casupá y la nueva planta potabilizadora continúa, esta alternativa técnica espera ser auditada por las autoridades y la academia, ofreciendo una salida, en apariencia, más segura, con menor impacto ambiental y con una inversión más eficiente para el Estado uruguayo.
