Por Natalia Gorgoroso
A tan solo 80 kilómetros del corazón de Minas, la tradición se viste de vanguardia. Este domingo 4 de enero, un equipo de SERRANO visitó el nuevo local de Confitería Irisarri en Punta del Este (ubicado en Pedragosa Sierra y San Ciro), que abrió sus puertas al público el pasado viernes 2 y ya se ha convertido en un punto de encuentro obligado, que tendrá su corte de cinta oficial el próximo jueves 8 de enero a las 19:30 horas.
ARQUITECTURA Y AMBIENTE
Desde el exterior, la propuesta rompe con lo tradicional: Una estructura moderna de revestimiento negro y grandes ventanales domina la esquina, coronada por el letrero corpóreo blanco “CASA IRISARRI” sobre el techo. El espacio invita al disfrute al aire libre, con mesas distribuidas sobre el césped y sombrillas blancas que ofrecen refugio en estas tardes de verano.
Al cruzar la puerta, el impacto visual es inmediato. El diseño interior apuesta por una estética industrial sofisticada. Los techos de hormigón visto sostienen un sistema de rieles de iluminación negra del que cuelgan palabras clave en metal calado que guían la experiencia del cliente: “COFFEE TIME”, “CHECKOUT”, “SWEET SPOT” y “ANTIPASTO TIME”.
Sin embargo, la historia se impone ante la modernidad. Junto a uno de los ventanales principales, una antigua maquinaria de hierro fundido pintada de blanco, se erige como un guardián del legado, contrastando con las modernas heladeras de bebidas y recordándole al visitante los más de 125 años de trayectoria de la firma.
El centro del salón lo domina una gran estantería curva de madera y hierro, diseñada para la circulación fluida, donde se exhiben vinos, mermeladas y productos salados bajo la premisa de “ALL DAY LONG” (todo el día).
LOS “GLORIFICADORES”
Uno de los detalles más exquisitos del nuevo local es el homenaje a la historia de la marca mediante cubos de cristal iluminados, denominados “glorificadores”. Cada uno contiene una especialidad y un texto bilingüe (español e inglés) que narra su origen:
– El Serranito: Su caja reproduce el Ventorrillo de la Buena Vista, recordando que fue creado alrededor de 1930 y es un símbolo de nuestras sierras.
– Alfajor Verdún: Se exhibe con su clásica caja-mapa de Minas. El texto revela su historia “polémica”: Creados en 1929 como “Franquitos”, nombre que cambió para evitar asociaciones políticas, hoy muestran las rutas turísticas de Lavalleja.
– Las Espumitas: Son presentadas como “la más joven” de las especialidades, destacando su baño de chocolate puro belga y sus variantes de frutilla y menta.
– Damasquitos: Descriptos como una “singularidad en un bocado”, con su corazón de licor artesanal y pulpa de fruta, en su inconfundible caja naranja.
– Alfajores Artesanales: Bajo el título “Indescriptibles”, se presentan las variantes de nieve y chocolate en sus cajas azules y plateadas.
En una de las paredes, un gran mapa gráfico refuerza el vínculo territorial, trazando la línea roja de la Ruta 12 que une la “Casa Central” de la Plaza Libertad con el nuevo “Irisarri PDE”, bajo el lema: “Estás a tan solo 80 kilómetros de nuestra Casa Central, en el corazón de Minas”.
MINUANIDAD EN EL ESTE
En medio del intenso movimiento de un domingo de temporada, Florencia Irisarri recibió a SERRANO para conversar sobre los primeros días de funcionamiento, la adaptación al ritmo esteño y la estrategia detrás de cada detalle.
SERRANO: El local está hermoso y se ve mucho movimiento. ¿Cómo han sido estos primeros días desde la apertura del 2 de enero?
Florencia Irisarri: Ha sido una explosión. Por suerte, desde que abrimos, la gente ha venido. Ha sido hermoso encontrar a un montón de minuanos, tanto los que viven acá como los que vienen de visita, encontrándose con esto. Llena el alma ver que la gente se pone feliz de que estemos acá. La receptividad está siendo muy buena, hemos tenido mesas llenas casi todos los días.
S.: ¿Notan mucha diferencia en la dinámica del público respecto al local de Minas?
F.I.: Sí, la dinámica es diferente. Allá en Minas la hora del café de la tarde siempre es el horario pico donde se llena bastante. Pero acá el flujo es constante: A las 11 de la mañana, a las 12, a partir de las 4 de la tarde, a las 7. Estamos muy en contacto con el local de al lado y venimos funcionando muy bien.
S.: ¿Qué horarios van a manejar?
F.I.: En estos días fuertes de temporada estamos haciendo de 8:00 a 22:00 horas. Después, cuando baje un poco la cantidad de turistas, haremos de 8:00 a 21:00, y luego durante el resto del año quedaremos fijos de 8:00 a 20:00.
S.: Nos llamaron la atención los cubos de vidrio con los productos, que cuentan la historia. ¿Cuál es la idea detrás de eso?
F.I.: Les llamamos “glorificadores”, la idea es glorificar el producto. Queríamos contar de qué se trata, pero también esa partecita de la historia que siempre estuvo entre nosotros, en la familia, que está bueno que la gente sepa. Por ejemplo, contar que la cajita de las Yemas es una valijita, o el poema de la abuela debajo de los Serranitos ensalzando Villa Serrana. Y lo hicimos en español e inglés pensando en que esta es una zona turística, para que las personas de afuera también conozcan el emblema de la confitería.
S.: Vemos que el recorrido del local es muy intuitivo. ¿Cómo lo planificaron?
F.I.: El local está armado por “ocasión de consumo”, algo que traigo de mi formación. Cuando entrás, te encontrás con el sector de almuerzo/cena: Ahí están las pastas, pero al lado tenés el vino, la picada, el pan y el postre; todo lo necesario para esa comida. Después hay otra parte para “todo el día”» (café, té, merengues, etcétera) y el sector de regalería y bombonería. Fue un poco estudiar el mercado y facilitar la compra.
S.: Hay innovaciones tecnológicas para la marca, como el sistema de “beepers” para retirar el pedido. ¿Cómo se adaptan a eso?
F.I.: Sí, acá no tenemos servicio a la mesa tradicional. La gente ordena, se sienta y cuando el “beeper” suena, lo busca. Es un sistema tipo shopping o mercado que en Montevideo y acá está muy en boga. El desafío es mantener la calidez en la atención. Nosotros trabajamos muchísimo en Minas el trato humano y acá, aunque el ritmo es más rápido (“fast food” o “fast service”), queremos mantener esa esencia. Estamos trayendo gente de la Casa Central para que trabajen acá y contagien esa forma de atender, cálida y cercana, aunque el sistema sea diferente.
S.: Queda hecha la invitación entonces…
F.I.: Sí, me encantaría que venga todo el mundo y que sientan esa minuanidad que ahora está presente acá en el Este. Los esperamos.
