Lo dijo el presidente del Directorio del ente, Pablo Ferreri, durante una entrevista
El presidente de OSE, Pablo Ferreri, entrevistado por el colega Matías Kapek para el periódico montevideano “La Diaria”, detalló los próximos pasos a seguir en los proyectos.
En la nota se recordó que el 11 de abril de 2025 el gobierno de Yamandú Orsi y el consorcio de Aguas de Montevideo anunciaron oficialmente el “congelamiento” de los plazos del contrato para la construcción del Proyecto Neptuno. Con miras a concretar la renegociación del compromiso asumido por la administración encabezada por Luis Lacalle Pou en enero de ese año, se comenzó el proceso de diálogo del que se conocieron los primeros detalles en julio.
Una nueva potabilizadora en la zona de Aguas Corrientes, reparaciones en las líneas de bombeo y “una pequeña potabilizadora” junto a una reserva de agua bruta en el arroyo Solís Chico eran la nueva forma que parecía tener el contrato. Fuera de este, pero también para el abastecimiento de la zona metropolitana, se anunció la construcción de la represa de Casupá.
En líneas generales, este fue el plan de obras que defendieron el 19 de agosto el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, y el presidente de OSE, Pablo Ferreri, durante una interpelación llevada a adelante por el diputado colorado Walter Cervini. De todas formas, las negociaciones con Aguas de Montevideo se cerraron el 18 de diciembre, y se consolidaron algunos cambios.
En definitiva, en el contrato quedó la construcción de una nueva toma de agua bruta, una planta potabilizadora que podrá producir 200.000 metros cúbicos de agua, una subestación eléctrica y de tratamiento de los lodos en Aguas Corrientes, así como una nueva línea de bombeo -la séptima-, la rehabilitación del recalque de la cuarta línea de bombeo, y la instalación de troncales y tuberías de distribución del recalque de unión.
Por fuera del contrato quedaron las intervenciones en el arroyo Solís Chico y, como ya estaba previsto, la represa de Casupá. Con este escenario, Ortuño y Ferreri volvieron a comparecer la semana pasada en el Parlamento para brindar explicaciones, entre otras cosas, sobre las obras. Convocados por la Comisión Permanente, aseguraron que habrá un ahorro de 150 millones de dólares con respecto al Proyecto Neptuno.
El presidente de OSE se detuvo en la compleja situación estructural del ente y dejó claro que el aumento de la factura por encima de la inflación proyectada tiene que ver con “un problema estructural” que atraviesa el ente y que busca subsanar.
EL CASO DE CASUPÁ
Mas allá de las obras comprendidas en el contrato de Aguas de Montevideo, Ferreri define como “imprescindibles” y “urgentes” las intervenciones que se llevarán adelante en Casupá y el arroyo Solís Chico. Sin embargo, entre la idea y su concreción, aparecen una serie de pasos que deberán ser dados, principalmente, durante lo que resta de 2026.
Ahora que está pronto el contrato, quedan las autorizaciones ambientales, adjudicaciones y demás aspectos formales. En la entrevista con “La Diaria”, a Ferreri se le preguntó, en el caso de Casupá, ¿cuáles son los pasos a corto plazo?
Respondió que “en las próximas semanas vamos a comenzar los procesos expropiatorios en Casupá. Estamos teniendo reuniones uno a uno con todos los propietarios; son unos 35. Estamos conversando con ellos, entendiendo su realidad, su situación. Hay realidades muy heterogéneas, hay algunos propietarios muy grandes, pero también hay unos muy pequeños, que no sólo se trata de indemnizar, sino que hay que buscar una solución que también coincide con otros aspectos sociales”.
Según el presidente de OSE, hay que tener “una mirada muy humana en estos casos y estamos trabajando muy bien de manera coordinada con la Presidencia de la República y todos los ministerios que puedan tener algo que ver al respecto”.
Según explicó el presidente de OSE, se buscará cerrar el proceso expropiatorio durante 2026. Sin embargo, el ente “no precisa tener posesión” de la totalidad de los 102 padrones (3.457 hectáreas) hasta 2028. Pablo Ferreri detalló que lo único que será requerido antes es el lugar donde irá el obrador de la represa, y señaló que “se ha alcanzado un acuerdo” con quien posee esa tierra.
En referencia al resto de los productores, cuyos padrones forman parte de la zona que será inundada, el jerarca valoró el hecho de que tengan la “previsibilidad y margen de maniobra para sus actividades productivas” de poder permanecer hasta 2028.
Tras su comentario en cuanto a que, respecto de la expropiación, se viene dialogando caso a caso, se lo consultó sobre si esto puede cambiar los costos previstos y cuál es la expectativa.
Ferreri dijo que “nosotros, tanto por los precios que nos suministró el Ministerio de Ganadería como la Facultad de Agronomía y el promedio de las últimas transacciones que se han dado en la zona, manejamos un promedio de 5.000 dólares por hectárea. Veremos como se van desarrollando las negociaciones, porque va a haber distintos casos, distintas mejoras que hay en los distintos terrenos y demás. Todo será sometido a un proceso de negociación”.
Según este promedio por hectárea y teniendo en cuenta que se proyecta la expropiación de 3.457, el gasto se podría estimar en más de 17 millones de dólares.
Paralelamente, OSE se encuentra elaborando el pliego licitatorio y espera su lanzamiento en marzo. La expectativa está en que la adjudicación se dé sobre fin de año, para comenzar las obras a comienzos de 2027. Por lo pronto, la represa cuenta con el préstamo que el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aprobó en octubre por 130 millones de dólares para su construcción.
