Por Yandira Castro
En el marco del Mes de la Memoria, el colectivo Todos Somos Familiares Lavalleja realizó una nueva intervención la zona céntrica de Minas, con la colocación de las letras identificatorias del grupo en distintos puntos de la ciudad, una actividad que busca mantener viva la reflexión sobre memoria, verdad y justicia, previo a la “Marcha del Silencio” del próximo 20 de mayo.
MANTENER ACTIVIDADES
La integrante del grupo Carla González explicó que estas acciones se desarrollan desde hace aproximadamente diez años, con el objetivo de dar continuidad al trabajo vinculado a la memoria durante todo el año.
“Hace unos cinco o seis años realizamos fotos en diferentes puntos de la ciudad con las letras de Todos Somos Familiares. Son pequeñas acciones que ayudan a generar movimiento en redes y entendemos que son necesarias para mantener un gotero permanente de actividades en torno a la memoria”, expresó.
NUEVOS DESAFÍOS
González destacó que el contexto actual plantea nuevos desafíos, especialmente tras las recientes novedades vinculadas a las cifras dadas a conocer sobre el pasado reciente. En ese sentido, sostuvo que es necesario fortalecer la visibilidad de estos temas y promover una mayor participación social.
“Entendemos que la participación social está un poco debilitada y los colectivos están menguados de gente. Nosotros tratamos de darle continuidad e invitamos constantemente a que más personas se sumen. A veces participar en una instancia puntual ya es muchísimo y ayuda”, señaló.
Remarcó, además, el respaldo institucional que existe desde los Espacios MEC y otros organismos públicos para trabajar la temática de memoria y derechos humanos en el interior del país. Indicó que recientemente se desarrolló en Minas la exhibición de un documental con participación de representantes de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente de la Presidencia, instancia en la que se planteó la necesidad de fortalecer las políticas territoriales vinculadas a memoria y derechos humanos.
“Hay una intención real de retomar ámbitos de discusión y reflexión en un contexto regional donde existen discursos de odio y negacionistas, que deben enfrentarse con educación y acciones culturales”, afirmó.
AGRESIVIDAD HACIA COLECTIVOS
Consultada sobre la situación actual en el departamento de Lavalleja, Carla González reconoció que se vive “un momento complejo”, aunque consideró fundamental construir espacios de diálogo desde el respeto y la escucha.
“Hay evidencias académicas y reconocimientos del propio Estado sobre las violaciones a los derechos humanos, pero igualmente vemos niveles de agresividad hacia los colectivos. Por eso creemos que hay que trabajar más con la gente y bajar los decibeles”, expresó.
PLACA DE SEÑALAMIENTO
En ese marco, destacó especialmente el acto previsto para el 29 de mayo en Minas, cuando se colocará la primera placa de señalamiento vinculada al reconocimiento de violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura cívico-militar.
“Marca un hito importante en el reconocimiento formal por parte del Estado. Cualquier persona que dialogue con alguien que vivió de cerca la tortura o el abuso entendería claramente que todos tenemos que defender que nunca más puede haber terrorismo de Estado en Uruguay”, sostuvo.
DE LA ORALIDAD A LOS DOCUMENTOS
La integrante del colectivo Todos Somos Familiares Lavalleja señaló también que la instalación de placas y circuitos de memoria constituye una forma de reparación democrática y una herramienta fundamental para la construcción de ciudadanía.
“Los territorios tienen que hablarnos de lo que sucedió. El pasado reciente ya no es tan reciente y estamos perdiendo a muchas personas de esas generaciones. Por eso es necesario pasar de la oralidad a los documentos, la investigación y los espacios de memoria”, indicó.
HOMOGÉNEO, PERO NO TANTO
Finalmente, González reflexionó sobre la necesidad de reconocer las distintas raíces que conforman la identidad uruguaya, mencionando también la temática indígena que abordará este año el Día del Patrimonio.
“Uruguay parece muy homogéneo, pero no lo es. Tiene muchas raíces y necesitamos conocerlas. Eso nos fortalece y nos aporta herramientas para una mejor convivencia”, concluyó.
