La Asociación “Amigos del Arte” invita al público a participar de la presentación del nuevo libro del escritor Juan Carlos Scuarcia, titulado “El Condenado”.
La actividad contará con la participación de la escritora Nair Libonatti.
Será mañana, 19 de setiembre, a las 16:00 horas en la sede de “Amigos del Arte”, en la avenida Garibaldi casi Callejón Riccetto.
La presentación será con entrada libre y gratuita.
SOBRE EL LIBRO
“El condenado” se perfila como un texto dinámico que transita por momentos bien disímiles. A ratos se consolida como un clásico libro de aventuras y de viajes, mientras que en otros pasajes, las profundas reflexiones de sus protagonistas lo acercan a los aspectos más centrales y complejos de la existencia humana.
Según detalla el profesor Mauro Alayón en el prólogo de la obra, los lectores se encontrarán ante lo que se conoce como una “novela abierta”. La trama sigue las peripecias de un protagonista que debe navegar entre dos universos sumamente particulares.
Por un lado, un régimen oriental impuesto por conquista, tan opresor como caprichoso, capaz de prohibir el mate cuando cae el “año del perro”, de quemar libros o de castigar a sus ciudadanos con retiros meditativos obligatorios. Por el otro, “Nueva Melbourne”, una extraña sociedad exclusivamente de varones donde las casas admiten un único color: el azul.
El detonante de la historia no carece de originalidad: el protagonista es “condenado” por el simple, pero imperdonable en ese contexto, hecho de hacer un gol cuando no debía.
Alayón destaca en su análisis el “bellaco pulso” de los primeros párrafos de Scuarcia. La novela arranca con una escena donde una bicicleta, elemento que ilustra el afiche del evento, cobra un rol de actante principal en un accidente que desencadenará todo lo venidero, en un guiño que inevitablemente evoca a “Adiós muchachos” de Daniel Chavarría.
A partir de un acto de rebeldía para burlar al régimen, el protagonista se lanza a una serie de vivencias impulsadas por el instinto de libertad. Con pinceladas de fino humor y una gran voluntad imaginativa, el autor minuano crea un mosaico de personajes hilarantes que alivianan y amenizan la atmósfera.
La novela también deja espacio para el enamoramiento y el autodescubrimiento, cristalizados en los avances del personaje con Juana y en una magistral y decepcionante escena a bordo de un tren en marcha.
El viaje literario de Scuarcia encuentra su clímax cerca del mar, regalando al lector una sutil referencia a La isla del tesoro de Stevenson, en medio del desconcierto de una misión que promete cambiar el destino de todos los involucrados.
En palabras del propio prologuista, “El condenado” es una narración que “suma oxitocina. Humorística en sus pliegues de aventuras extremas y a la vez profunda por la persecución de la tangente existencial que estimula a sus criaturas”.
