Uniendo kilómetros de fe, tradición y amistad, una delegación de la aparcería Manguera Azul y Polanco completó este jueves 30 de abril una emotiva travesía a caballo que culminó en lo más alto del Cerro Verdún. Motivados por la gratitud y el cumplimiento de una promesa, el grupo de jinetes cabalgó hasta 85 kilómetros para rendir homenaje a la Virgen.
La iniciativa, que fusionó el amor por los equinos con la devoción religiosa, nació de una promesa realizada por Roquita Feola, principal impulsora de esta travesía. En declaraciones a SERRANO, Feola relató cómo se gestó la idea que movilizó a todo el grupo: «yo desde el día que fui a la Intendencia para que me dieran el permiso para hacer las criollas en Puntas de Polanco, justo fue un 19 de abril, el Día de la Virgen. Entonces desde ese día yo dije: si todo nos sale bien, voy a cumplir la promesa de subir a caballo. Me había prometido para mí, pero después, el que se quería sumar era bienvenido. Y qué mejor que se sumaron todos mis amigos».
Hoy, aquellas criollas van por su tercer año consecutivo, y la promesa fue cumplida con creces.
En etapas
El viaje no se hizo en un solo día, sino que requirió de logística, paradas estratégicas y el infaltable apoyo de los compañeros. La noche previa al gran ascenso, ya instalados en Minas, Mariana Gorgoroso compartió los detalles de la ruta: «Pispe y yo hicimos 85 kilómetros, fuimos los que vinimos de allá de Manguera Azul. Salimos el martes al mediodía, llegamos de tarde a Espuelita y hoy (el miércoles) a las 07:00 de la mañana se sumaron tres a nuestra travesía. Quedaban 60 kilómetros. Hicimos mediodía ahí en El Soldado y de ahí a Minas nos vinimos de vuelo».
En total, cinco fueron los jinetes que llegaron a la capital minuana a lomo de caballo: Pispe Gómez (Presidente de la Aparcería), Mariana Gorgoroso, Noema Sosa, Roquita Feola y Damián Costa.
Por supuesto, ninguna travesía de esta magnitud se realiza sin una sólida logística de respaldo. Vehículos acompañaron la marcha para brindar asistencia en la ruta, en los que Daniel Lazo, Valentín Gómez y Soledad Aguilera.
«Una experiencia impresionante»
El día jueves 30 de abril, alrededor de las 9:00 de la mañana, la delegación arribó al pie del Cerro Verdún. Si bien son personas de a caballo y acostumbran a trasladarse de esta manera, era la primera vez que subían el emblemático cerro de esta forma.
A las 11:00 de la mañana, ya con el objetivo cumplido y comenzando el descenso, Roquita Feola describió la vivencia con profunda emoción: «impresionante. La experiencia de subir a caballo, porque la verdad que todos somos apasionados. Es el animal que nos acompaña en todas estas travesías. Fue la mejor experiencia y era lo que nos faltaba. Queríamos cumplirle a la Virgencita, que la verdad que se portó con nosotros. Fue una troteada grande, pero estamos totalmente felices».
Tras la emotiva jornada, el grupo emprendió el regreso a sus hogares el mismo jueves, esta vez en vehículos, debido a los compromisos y actividades laborales que cada uno debía retomar.
Sin embargo, el cansancio físico quedó opacado por la satisfacción del deber cumplido, dejando una huella imborrable en la historia de la aparcería Manguera Azul y Polanco, donde la devoción, la amistad y la tradición gaucha lograron hacer cumbre.
