Por Yandira Castro
Hay historias que no empiezan donde uno nace, sino donde decide quedarse. La de Javi Martínez Barzi podría contarse desde el Barrio Sur de Montevideo, entre tambores y tablados. Pero, en realidad, cobra sentido a más de 120 kilómetros, en una ciudad que hizo propia desde la infancia: Minas.
Allí pasaba los veranos, entre el Barrio Las Delicias, la casa de sus abuelos y una rutina que mezclaba libertad, juegos y afectos. “Minas siempre fue parte de mi vida”, resume. No era una visita: era pertenencia en pausa. Amigos que siguen hasta hoy, calles que conoce de memoria y una familia que lo ancló emocionalmente al departamento de Lavalleja.
CONEXIÓN CULTURAL
Ese vínculo, que comenzó en lo afectivo, con los años se transformó en algo más profundo: una conexión cultural.
Cuando su padre decidió regresar a Minas en 2013, tras una etapa compleja de salud, Martínez Barzi volvió a acercarse con otra mirada. Ya no era solo el niño de los veranos: era un artista formado en el teatro y el carnaval, con años de escenario encima. Y fue ahí donde empezó a notar algo.
La murga, uno de los géneros más identitarios del carnaval uruguayo, no tenía la presencia que él conocía en la capital.
DE LA INQUIETUD A LA ACCIÓN
La inquietud no tardó en convertirse en acción. Impulsado por referentes locales y con el convencimiento de que la cultura se construye colectivamente, decidió dar talleres de murga en Minas. No era solo enseñar técnica: era compartir una forma de expresión, una identidad, una manera de decir.
El punto de partida fue un espacio abierto, con jóvenes y adultos que, en muchos casos, se acercaban por primera vez al género. De esos encuentros -cargados de entusiasmo, ensayo y descubrimiento- surgió algo que nadie podía asegurar al inicio: una murga propia.
Así nació “Dando la Nota”.
MURGA DE MINAS
Lo que comenzó como un taller se transformó rápidamente en un proyecto colectivo. Con nombres como Álvaro Pastor y Leo Gutiérrez impulsando la idea desde adentro, la murga tomó forma, identidad y rumbo. Javi Martínez junto a su equipo, asumió el rol técnico y artístico, pero siempre con una premisa clara: la murga debía ser de Minas.
Y lo fue.
En poco tiempo, “Dando la Nota” pasó de ser una experiencia inicial a convertirse en parte del paisaje cultural minuano. Ensayos, escenarios, carnavales y, sobre todo, una comunidad que empezó a sentirse representada.
“Más que cumplir un objetivo, sentimos que logramos que la murga volviera a ser parte de la vida de la gente”, sostiene.
Porque en Minas, la murga no solo volvió a escucharse: volvió a vivirse.

DESPUÉS DEL PARATE
El camino no fue sencillo. Como en gran parte del interior, hacer carnaval implica esfuerzo, autogestión y pocos recursos. Pero también compromiso. Familias que acompañan, integrantes que sostienen el proyecto y una convicción que empuja.
Hubo incluso una pausa necesaria. Un año en el que la murga decidió frenar, reorganizarse, tomar aire. Una decisión que, aunque no fue unánime, terminó fortaleciendo al grupo.
Hoy, ese parate se traduce en otra energía. “Hay más ganas, más motivación, otra cabeza”, reconoce Martínez.
Y en ese nuevo impulso, vuelve a estar él. Otra vez viajando, otra vez acompañando, otra vez apostando.
IDENTIDAD
Para Martínez Barzi, la murga dejó de ser solo un espacio artístico para convertirse en una herramienta de transformación. No solo personal -donde descubrió su rol como director y formador- sino también colectiva.
Porque “Dando la Nota” ya no es solo un conjunto: es identidad.
Una identidad que crece, que busca profesionalizarse dentro de sus posibilidades y que apunta a trascender. No necesariamente en premios, sino en huella. “Que forme parte de la historia murguera de Minas”, resume.
Y en ese objetivo hay algo más grande que un espectáculo: hay una construcción cultural en marcha.
AL HOMBRO
Desde aquel niño que corría veranos en Las Delicias hasta el artista que hoy vuelve a subirse a este proyecto, hay un hilo invisible que une todo: Minas. Ese lugar que primero lo recibió y que hoy lo tiene como uno de los impulsores de un renacer murguero.
Javi Martínez Barzi no nació en Minas.
Pero eligió ser parte.
Y este año, una vez más, se pone a “Dando la Nota” al hombro.
