Natalia Gorgoroso
El joven entrenador minuano cumplió un desafío personal que venía planificando hace un año y medio, recorriendo los puntos más emblemáticos de la ciudad y demostrando una resistencia física y mental formidable.
«¿Por qué no hacer 100 kilómetros?». Esa fue la pregunta que se instaló en la cabeza de Darío Ferreira, un joven entrenador de nuestra ciudad, y que sirvió como motor para la hazaña deportiva que concretó hace una semana. Sin ser una competencia oficial, sino un reto contra sus propios límites, Ferreira corrió 100.01 kilómetros por las calles y caminos de Minas, completando el recorrido en un tiempo total de 11 horas y 56 minutos.
El desafío, cronometrado rigurosamente mediante aplicaciones GPS, no fue improvisado. Según relató Ferreira a SERRANO, la idea surgió hace un año y medio, pero la preparación específica se intensificó en los últimos meses. «Cada reto, cada prueba superada me fue haciendo mejor para este día», comentó el deportista, quien ya había completado un desafío previo de 1.500 kilómetros acumulados en 100 días.
Un circuito por el corazón de las sierras
Lo particular de este ultramaratón personal fue el diseño del trazado, que abarcó gran parte de la geografía urbana y suburbana de Minas.
Ferreira partió desde el gimnasio en el que entrena y trabajo, ubicado pegado a la sede de Lito de Avenida Artigas, y encaró un primer circuito de 23 kilómetros que incluyó el paso por Ruta 60, Jardines, la Avenida 19 de Abril y puntos icónicos como las inmediaciones del Cerro Artigas y el Cerro Verdún. «Pasé por atrás del Parque Rodó, el Matadero, salí a la avenida y agarré el camino que sale al Verdún, pegando la vuelta por Garolini y Centenario», detalló sobre esta primera etapa.
Posteriormente, realizó un tramo de 17 kilómetros hacia la Letras de acceso a la ciudad, completando así los primeros 41 kilómetros (casi la distancia de una maratón tradicional). Para los casi 60 kilómetros restantes, diseñó un circuito interno de 10 kilómetros que repitió seis veces hasta que el reloj marcó el objetivo cumplido.
Trabajo en equipo y mentalidad
Aunque correr parece un deporte solitario, Ferreira no estuvo solo. Durante el trayecto contó con asistencia para hidratación y alimentación, claves para mantener el cuerpo funcionando durante medio día de esfuerzo continuo. Además, varios compañeros se turnaron para correr a su lado: Lucas lo acompañó en los tramos iniciales y finales (sumando 60 km), mientras que un alumno del gimnasio y Nicolás Ferreira (dueño del gimnasio y entrenador) se sumaron en los kilómetros decisivos para darle aliento.
Darío, quien lleva seis años dedicado al entrenamiento físico pero comenzó a correr de forma específica recién este año, documentó todo el proceso en sus redes sociales (@_darioferreira04), inspirando a sus alumnos y seguidores.
«En un momento no me creía capaz, pero me fui preparando y lo hice», confesó Ferreira al finalizar, demostrando que con disciplina y planificación, las metas que parecen inalcanzables pueden lograrse.
