Por Pablo Melgar
Las tensiones en el entorno del gobierno departamental de Lavalleja sumaron un nuevo capítulo. En los últimos días se han hecho sentir con fuerza las quejas del intendente Daniel Ximénez respecto al escaso margen de tiempo del que dispone en la práctica para trabajar junto a los funcionarios de áreas clave de la comuna.
Tiempo atrás, las páginas de SERRANO ya habían adelantado la profunda preocupación del jefe comunal por este déficit de gestión.
Según señalan fuentes consultadas, la raíz de la complicación operativa responde a una dificultad persistente del propio intendente: no ha logrado amalgamar con fluidez sus compromisos profesionales y sus horas en el quirófano con las exigencias horarias y el flujo del servicio habitual en la Intendencia.
Esta incomprensibilidad de agenda ha derivado en desfasajes que afectan de manera directa la dinamización de los trámites y la toma de decisiones.
Para intentar solucionar el problema sin ampliar la plantilla, la administración ideó una reconfiguración de la jornada laboral destinada específicamente a sectores sensibles del municipio, entre ellos el sector financiero.
La propuesta planteaba un esquema de doble turno a implementarse desde el próximo 1º de octubre. Bajo esta nueva estructura, los funcionarios se dividirían en dos franjas: un primer grupo trabajaría de 8:30 a 14:30 horas, mientras que el segundo lo haría de 11:00 a 17:00 horas.
Para asegurar la continuidad en el mando y la supervisión en las oficinas, se establecía que los jefes de departamento debían permanecer a la orden durante todo el horario de cobertura.
El procedimiento para instrumentar la medida se canalizó de manera descendente.
La directiva pasó inicialmente de las direcciones hacia los jefes, y de estos últimos a los propios funcionarios administrativos, a quienes se les encomendó la tarea de organizar de forma interna los turnos correspondientes.
Sin embargo, el proyecto encontró un freno determinante en la vía sindical.
Dirigentes de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (ADEOM) mantuvieron una reunión clave con la nueva directora de Recursos Humanos para abordar la propuesta.
En dicha instancia, la representación gremial presentó diversos argumentos técnicos y logísticos que demostraron la inconveniencia e inviabilidad práctica del plan planteado por el Ejecutivo.
Ante las contundentes objeciones presentadas por el sindicato, las autoridades comunales resolvieron desactivar la iniciativa.
Con la cancelación del plan, toda la reestructuración proyectada para octubre quedó formalmente sin efecto y la organización horaria de las áreas financieras y operativas sensibles continuará bajo las mismas condiciones de antes.
La marcha atrás deja al Ejecutivo comunal en foja cero, manteniendo abierto el desafío de optimizar la gestión y coordinar los tiempos administrativos sin alterar el funcionamiento ni la dinámica del personal.
