Por Natalia Gorgoroso
En medio de la tormenta política e institucional desatada por la no renovación de decenas de contratos eventuales en la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL), las historias detrás de los números comienzan a salir a la luz.
Sobre esto, SERRANO dialogó con Ian Montero, un joven diseñador gráfico de 24 años y padre de una bebé de dos meses, quien relató en primera persona cómo fue el proceso de su sorpresiva salida de la comuna.
A diferencia de las discusiones sobre cifras y responsabilidades políticas, el testimonio de Montero pone el foco en el impacto humano de la medida y en la abrupta forma en que se realizaron las notificaciones.
EL AVISO
Montero cumplía funciones en la Oficina de Medio Ambiente. Según su relato, el despido se le comunicó a mitad de la semana pasada, con un margen mínimo para prever su futuro económico. “A mí me lo comunican el pasado miércoles, mitad de semana. Me dice mi encargada actual, Aurora Fernández, que cuando termine mi trabajo me tiene que decir algo en privado”, comenzó explicando el joven.
“Yo terminé mis tareas que tenía que hacer y voy a la oficina a hablar con mi encargada y me dice que a partir del viernes es mi último día como trabajador municipal”, detalló.
El ex funcionario enfatizó la falta de tiempo para procesar la noticia: “quiero aclarar esto, que lo avisan el miércoles. El miércoles me avisan que hasta el viernes trabajo. Sinceramente, nadie se lo espera que tengas tres días como para solucionar todo lo que te está pasando”.
Montero aclaró que no responsabiliza a su superior directa, pero criticó duramente las formas de la administración. “Primero me molesta un poco por el tema de que para mí las cosas no son así, avisar de un miércoles para un viernes, hay gente que le avisaron el mismo viernes que era su último día como trabajador municipal. Para mí las cosas no son así, por lo menos me decís: ‘che, este es el último mes que vas a trabajar’, por lo menos tenés un tiempo para buscarte otras cosas”, comentó el joven.
INGRESO POR SORTEO
Ante los discursos que apuntan a que los cesados ingresaron por favores en comités políticos, Ian Montero fue tajante al explicar a SERRANO su trayectoria. “No fue por el lado político”, aseguró.
“Cuando salen los ‘Jornales Solidarios’, que fue como una revolución en el Uruguay, me anoté como cualquier persona se habrá anotado a los Solidarios, y fui uno de los beneficiados que salió en el sorteo”, relató.
Tras ingresar el 16 de junio de 2023 para trabajar en el Complejo Filarmónica bajo la modalidad quincenal, cobrando unos 11.000 pesos, a mediados de ese año le ofrecieron mejorar su situación pasando a ser “zafral de mes” en el Comedor 65, lo que le permitió alcanzar un salario cercano a los 20.000 pesos. Posteriormente fue trasladado a la Oficina de Personal y, finalmente, a Medio Ambiente.
“A nosotros nos renovaban el contrato todos los meses, o sea, cada mes teníamos que ir a la Oficina de Jurídica ahí en la Intendencia y nos anotábamos, y firmábamos contrato”, indicó sobre la precariedad de su vínculo.
“NO ES DAR LÁSTIMA”
El cese de Montero llega en un momento de gran vulnerabilidad personal, ya que es padre de una niña recién nacida. “Me pega un buen golpazo porque yo, en mi caso, soy papá desde hace dos meses que nació mi hija. Y como todos saben, uno tiene gastos, uno tiene cuentas que pagar. No es fácil para una persona, de un día para el otro decirle: che, te quedás sin 20.000 pesos, así, de la nada”.
A raíz de su situación y al ser diseñador gráfico recibido en el CTC en 2024, Montero publicó su currículum en redes sociales. Si bien agradeció a los vecinos de Minas que compartieron su perfil, también cuestionó la falta de empatía de algunos usuarios que criticaron a los cesados por exponer su situación.
“He visto, no tanto en mis comentarios, sino que en otros currículums de otras personas, que se confunden diciendo que uno está como llorando o que uno está queriendo dar lástima en las redes por poner el currículum y decir que fuimos cesados. No es dar lástima, sino que también es explicar tu situación actual”, sentenció con firmeza.
El joven pidió mayor comprensión hacia las familias afectadas: “hay otras personas que dependen del sueldo que venían cobrando, ya sean 20 mil pesos, 22 mil, que es lo que se manejaba, hay gente que necesita ese sueldo para comer el día a día. Hoy en día en Uruguay está difícil conseguir laburo, no solo en Minas, sino en cualquier lado. Nuestra solución es salir a buscar desesperadamente”.
Consultado sobre si quería dejar su contacto telefónico por si surge algún trabajo, accedió, y por eso compartimos su número: 092621169.
ADEOM Y EL FUTURO
Respecto a los pasos a seguir, Ian Montero indicó a SERRANO que presentó su documentación en el sindicato, ya que se le informó que “iban a investigar cada caso de la gente que llevara toda su información a ADEOM” por la existencia de posibles “errores” en las desvinculaciones.
Sin embargo, el joven trabajador dejó en claro que su urgencia no le permite depender de la burocracia. “Yo como te digo, estoy esperando. No sé qué vaya a pasar con eso, si van a avisar en estos días o demás; pero yo no me puedo quedar esperando un llamado en casa, yo tengo que salir adelante. No puedo esperar una llamada del cielo”, concluyó, dejando un mensaje final para sus ex compañeros: “darle para adelante, que no bajen los brazos e insistir, que no se queden con las manos cruzadas”.
