El aguinaldo forma hoy parte natural del calendario económico de los hogares uruguayos. Cada fin de año, los trabajadores activos cuentan con ese ingreso extra que, más que un beneficio, es ya un derecho consolidado.
Sin embargo, su incorporación al sistema laboral fue el resultado de un proceso político y social que tuvo hitos claros y protagonistas definidos.
El punto de partida se ubica el 22 de diciembre de 1960, cuando el Parlamento aprobó la Ley N° 12.840, que incorporó formalmente el aguinaldo a la legislación laboral para los trabajadores del sector privado.
La norma vino a concretar una vieja aspiración del nacionalismo, impulsada con particular énfasis por el entonces diputado Antonio Suárez Ponte, quien defendió la necesidad de un complemento salarial que acompañara el cierre del año y ayudara a equilibrar los ingresos de las familias trabajadoras.
El decreto que puso en práctica la norma lleva la firma del entonces presidente del Consejo Nacional de Gobierno, Benito Nardone (Chicotazo), Ángel María Gianola y Eduardo A. Pons Etcheverry. Se del Colegiado con mayoría del Partido Nacional, la alianza herrerista ruralista.
La medida no surgió de forma aislada. Un año antes, en noviembre de 1959, el país había avanzado en la construcción de un entramado de beneficios sociales con la creación del salario familiar, al que luego se fueron sumando distintos complementos: la prima por casamiento, la prima por hogar constituido, la prima por antigüedad y la prima por nacimiento.
Ese conjunto de derechos reflejaba una concepción del trabajo asociada no solo al individuo, sino también a su entorno familiar y a su trayectoria laboral.
El alcance del aguinaldo se amplió rápidamente. En noviembre de 1961, el beneficio fue extendido a los funcionarios públicos, así como a jubilados y pensionistas, consolidando su carácter universal dentro del mundo del trabajo y la seguridad social.
De ese modo, el aguinaldo dejó de ser un privilegio sectorial para transformarse en una política de Estado.
Más de seis décadas después, el aguinaldo sigue siendo una pieza central del salario en Uruguay. Su historia remite a una época de fuerte impulso a la legislación social, en la que el país avanzó en la protección del ingreso y en el reconocimiento de derechos laborales que, con el paso del tiempo, se volvieron parte inseparable de la identidad del modelo social uruguayo.
Pablo Melgar
