Por Yandira Castro
En febrero de 2026, el sector lácteo de Uruguay enfrenta una crisis significativa, marcada por tensiones entre la Asociación Nacional de Productores Lecheros (ANPL) y la cooperativa CONAPROLE. La situación se ha intensificado tras el cierre de la planta 14 de Rivera, un evento que ha desatado paros y movilizaciones por parte de los trabajadores. Ayer miércoles 18, el Ministro de Trabajo, Juan Castillo, se reunió con representantes de la ANPL para abordar el conflicto, pero las negociaciones no han logrado avances concretos.
El conflicto se origina en mayo de 2025, cuando CONAPROLE anunció el cierre de su planta en Rivera, que tenía una capacidad de producción de 20.000 litros de leche por día. Este cierre se produce en un contexto donde la cuenca lechera de Rivera ha disminuido drásticamente, pasando de 250 tambos en 1990 a solo 14 hoy. La planta, considerada obsoleta, requería inversiones millonarias que la cooperativa no podía afrontar, resultando en pérdidas significativas.
CIERRE Y CONSECUENCIAS
El cierre de la Planta 14, programado para octubre de 2025, se anticipó debido a la conflictividad laboral. Este evento no solo afectó a los empleados de la planta, sino que también generó preocupación en la cadena de suministro de productos lácteos,
La Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) ha implementado paros de 24 horas, lo que ha llevado a un riesgo de desabastecimiento en el mercado. Los productores enfrentan dificultades para recolectar leche, lo que podría resultar en la necesidad de derramar excedentes.
REUNIÓN CON EL MINISTRO DE TRABAJO
En su diálogo con el Diario SERRANO, Álvaro Quintans, integrante de la ANPL, compartió su perspectiva sobre la situación actual del sector. «Es una situación preocupante y muy triste. Este conflicto lleva mucho tiempo, y hoy tuvimos la oportunidad de plantearle al ministro la realidad que enfrentamos. Ya tiene casi un año como ministro y sabe bastante del tema».
Quintans explicó que el cierre de la planta 14 se decidió tras un prolongado conflicto. «La planta solo producía leche en bolsa, y hemos pasado de 250 tambos en 1990 a 14 hoy. Era una planta obsoleta que requería una inversión millonaria, y CONAPROLE estaba perdiendo más de un millón de dólares, algo que nos afecta a todos los productores».
«La decisión de cerrar la planta llevó a una serie de conflictos que culminaron en la firma de una cláusula de paz que no se respetó. La semana pasada, CONAPROLE decidió el cierre definitivo del centro de distribución, pero todos los funcionarios fueron reubicados. La situación es delicada, y estamos tratando de minimizar el daño».

DIFICULTADES EN EL MERCADO
«Hoy en día, hay productos en las góndolas que no están siendo ocupados por empresas locales, sino por multinacionales. La falta de productos afecta tanto a grandes superficies como a almacenes de barrio, lo que deja a muchas personas sin opciones», explicó Quintans.
«Cuando una empresa multinacional se va de un día para otro, no hay paros. Pero cuando se trata de CONAPROLE, una cooperativa nacional que reinvierte en Uruguay, la situación es diferente. Necesitamos un enfoque más justo en la forma en que se manejan estos conflictos».
ENCONTRAR SOLUCIONES A LARGO PLAZO
«Le pedimos al ministro que trabaje con el sindicato para levantar las medidas de protesta. Sin eso, será muy difícil negociar. Hay un gran malestar entre los productores, y no queremos más pérdidas. La torta es una sola, y el pedazo más pequeño es para el productor».
«Es crucial replantearnos cuál será la lechería del futuro. En los últimos 10 años, hemos cerrado 800 tambos, lo que representa a unas 3.200 personas afectadas. Este año, a pesar de ser bueno para la lechería, hemos cerrado 150 tambos. Estamos preocupados por los problemas estructurales que enfrenta el sector».
Las próximas semanas serán decisivas para determinar el rumbo del sector y la viabilidad del trabajo conjunto entre productores y cooperativas.
